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Cómo es el patio gastronómico Rodrigo Bueno que visitaron Lizy y Marley

Julia tiene un puesto de postres en el Patio Gastronómico Rodrigo Bueno, vive en el barrio desde 2001 y este es su modo de sostener a su familia. Cómo es trabajar en este lugar de comidas deliciosas y variadas, qué ofertas hay en el Patio y dónde queda.
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Julia Narváez Palacios vive con su familia en Rodrigo Bueno desde 2001, justo antes de que explotara la crisis nacional. Se les estaba por vencer el alquiler de su casa en la localidad bonaerense de Lanús, donde estaban desde el 97. En ese momento, cuando no era tan fácil sacar el DNI, su esposo Alfredo era indocumentado y el único trabajo que había podido conseguir era en un correo trucho, según palabras de Julia.

Familia visitando Dulce Jades en el Patio Gastronómico Rodrigo Bueno

“Una amiga de mi hermana había conseguido un terreno por acá, cerca del río. Había unas pocas casas, luz de enganche, agua en una sola canilla y monte. Pagamos $650 por el terreno, que era horrible, pero no nos quedaba otra”, recuerda esta mujer peruana, oriunda de Trujillo. Lo compraron junto con su hermana Juana y su hermano Equi. Alfredo rellenaba el terreno con piedras y arena, y “aunque en ese momento no sabía nada de construcción, armaron con Equi una casilla de madera y chapa. A la primera tormenta, se voló el techo. Tuvimos que volver a empezar”.

Finalmente, construyeron un lugar para su hermano en la planta de arriba y para su hermana al costado. “Fueron años duros, pero siempre tratando de buscar lo positivo”, dice Julia, quien nunca dejó de trabajar, desde que llegó al país, generalmente limpiando casas en distintas zonas del AMBA.

Julia ofreciendo un suspiro limeño

Desde hace unos años, Julia empezó a vender tortas caseras en el pasillo donde vivía y también en la Costanera Sur. En 2019, en el marco del plan de urbanización de los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, Julia se mudó con Alfredo y su hija Dafne (que hoy tiene 16 años) a las viviendas nuevas de Rodrigo Bueno: “En la parte más afectada, donde yo estaba, en el río, las casillas empezaron a derrumbarse”. El proyecto permitía que quienes tenían un negocio pudieran conservarlo, trasladándolo al nuevo espacio. Pero en su caso, “me dijeron que mis ingresos eran bajos para darme un negocio”.

Julia participó de capacitaciones con diferentes chefs y en varios restaurantes, gestionadas desde el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) durante tres años. Sumado a la experiencia que ya tenía como emprendedora, justo antes de la pandemia comenzó a alquilar un puesto en el Patio Gastronómico Rodrigo Bueno, que estaba recientemente inaugurado. El lugar está en concesión y es administrado por particulares, con quienes Julia (y las personas de los puestos restantes) firma un contrato cada 6 meses y cuyo alquiler aumenta un 25% en cada renovación.

Estefany con su hija en su puesto de comida mexicana

Dulce Jades es el local que tiene con su hermana Juana, donde venden todo tipo de postres. Su torta más pedida es la tres leches, pero también tienen marquise, lemon pie y un delicioso suspiro limeño, entre otras cosas. Todos los productos son frescos, preparados especialmente para el día. Abren de viernes a domingos y feriados, excepto cuando llueve porque el lugar está a la intemperie. Durante el día no hay árboles que den sombra. “Ya pedimos que pusieran un toldo. Por las noches no viene nadie, tienen miedo porque no hay luz hasta llegar acá”, dice Julia, quien ya ha hecho el reclamo a la administración del lugar.

Esta mujer que lleva adelante la cocina de Dulce Jades debe alquilar, además, un negocio en el barrio, donde tiene los moldes y los productos para preparar las tortas y decorarlas. Esa elaboración no la puede hacer en su casa porque la conexión no está apta para un consumo de esa magnitud: “Una vez enchufé un horno eléctrico y dejé sin luz al resto”, recuerda Julia.

Un taco de tortilla de maíz, como se hace en México

Durante la pandemia no pudieron abrir, por lo cual les dieron algunos meses para recuperar esa pérdida y no les cobraron el alquiler del lugar. Sin embargo, es muy difícil recuperarse y que el sueldo les alcance para solventar los gastos y tener además un ingreso significativo, con la poca concurrencia que hay. Si bien no hay que ingresar a Rodrigo Bueno y el Patio forma parte de la Costanera Sur, está al final de todo, donde la gente ya no llega porque en general se queda en los muchos puestos que hay antes. No les hacen casi publicidad, dice Julia, por lo cual la visita de los medios de comunicación es de mucha ayuda: “Una vez vinieron Lizy Tagliani y Marley, y los dos findes siguientes tuvimos más público. Hace poco vino un canal de televisión y pasó lo mismo”.

Dulce Jades es solo una de las ofertas del lugar. La hija de Julia, Estefany, tiene un puesto de comida mexicana, que lleva adelante junto con su esposo, que asiste luego de su trabajo en un restaurante. También hay parrilla, comida peruana y pastas. El Patio Gastronómico Rodrigo Bueno es una buena propuesta para ir a comer o merendar cualquier viernes, sábado, domingo o feriado entre las 12 y las 23 horas. Las personas que atienden son realmente cálidas y trabajadoras, comparten sus tradiciones y se esfuerzan por ofrecer productos frescos (todo es preparado en el momento).

El Patio Gastronómico Rodrigo Bueno está sobre Av. España, a metros de una de las salidas de la Reserva Ecológica (la de Av. Brasil) y de la Lola Mora. Asistir es un modo de ayudar y disfrutar de una rica comida, de compartir y visitar ese rincón de la Ciudad donde se puede contemplar la naturaleza.