Relatos de Cromañón: postales de ese día que aún no terminó
El 30 de diciembre del año 2004, yo tenía 17 años, y era fanático de Callejeros desde hacía unos años, a través de un amigo que me los había hecho escuchar, y fue un flechazo instantáneo, y los empecé a seguir. La banda toca los días 28, 29 y 30 de diciembre en República de Cromañón, que regenteaba Omar Chabán.
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Los días 28 y 29 de diciembre no había podido ir, ya que me encontraba de viaje y volvía para el jueves 30 y no quería por nada del mundo perderme esa noche junto a mi banda favorita, así que le encargué a mis amigos que me saquen la entrada para ese día. Volví de viaje ese mismo jueves 30, y a la noche me junté con ellos, éramos 5 jóvenes, 5 chicos de la misma edad, amigos de toda la vida, del barrio, adolescentes, y salimos para Once, que era donde quedaba República de Cromañón.

Ya se venía avisando mucho, que en la entrada al lugar, la revisión, el cacheo previo a entrar era muy exigente, que los días anteriores venían revisando a todo el mundo, que les había hecho sacar las zapatillas, para que ninguno puedo entrar con bengalas ni nada que se le parezca. y así fue, nos revisaron mucho a cada uno, me hicieron descalzar, y claro nosotros no éramos de llevar nada raro a estos lugares, así que no tuvimos problemas para ingresar, pero se notaba que a algunos le retenían y le sacaban toda la pirotecnia.
Empieza ese momento tan esperado que es el inicio del recital de mi banda favorita, y a los dos minutos, tan solo dos minutos de haber comenzado el recital, se prende desde el campo, un 3 tiros, ni siquiera fue una bengala que empieza a impactar contra el techo del lugar, un rato antes de la espera para que toque la banda habían pasado el tema Ji ji ji de los Redondos, lo cual fue motivo para el descontrol absoluto, y cuando empiezan a detonar los 3 tiros, y en ese momento el dueño dl lugar, Omar Chabán, que estaba presente agarre el micrófono desde la consola de sonido, y de muy mala manera, a los insultos, dijera y pidiera que no tiren más bengalas, que el techo era de una lona especial para que podamos escuchar mejor, y que si esa lona se incendiaba corríamos peligro de morir todos.
Omar Chaban, repetía una y otra vez a través de ese micrófono, que no quería salir en la tapa de los diarios como un asesino, y que si eso ocurría se iba a prender fuego como pasó en Paraguay en un Shopping en ese mismo año y que había muerto mucha gente, porque las puertas de emergencia no habían funcionado como corresponde.
Unos minutos después sale al escenario, Patricio Fontanet, cantante de Callejeros reiterando que no tiremos pirotecnia, empieza el recital y no había no siquiera terminado la primera canción, alguien enciende un 3 tiros otra vez desde le público en la mitad del campo, nosotros estábamos a unos 5 metros de distancia de la persona en cuestión que levanta el brazo y comienzan a salir los 3 tiros, claro, por la cantidad de gente, el recital, la oscuridad del lugar, no llego a divisar quien había sido, y veo que esa pirotecnia impacta en el techo del lugar, y me quedo mirando el techo más que mirando el recital. a lo que en un momento me empujan, y cuando levanto la vista ya estaba todo prendido fuego, y estaba cayendo la supuesta lona, que era simplemente una media sombra, pero que fue una trampa mortal.

Automáticamente se corta luz del lugar, empiezan los gritos, las corridas y nosotros 5 que estábamos del medio para atrás, pudimos salir por la puerta que si estaba abierta, no por la de emergencia que estaba cerrado con candado. En ese momento pensaba que días atrás se había prendido fuego en un recital de "La 25" y lo había apagado y después siguió el recital como si nada.
Empezó la locura, empezamos a sacar gente en muy mal estado, toda quemada, en lo personal, es el día de hoy que nunca más supe de la suerte de las personas que pudimos socorrer con mis amigos, pero en fin pudimos ayudar como pudimos, con botellas de agua, con oxígeno, en estado pésimo, lo que había, darles aire. Subimos gente a los colectivos que pasaban por la puerta, que el chofer haga bajar a los pasajeros y subir a los heridos para llevarlos al Hospital Ramos Mejía que era el más cercano.
La gente que pasaba por el lugar fue de total ayuda y solidaridad, los vecinos de alrededor con mangueras en la calle, para ayudar a los chicos que salían quemados, un sinfín de situaciones que se han vivido esa noche que no me alcanzan las palabras para describir.
La lucha hoy, 18 años después es que nunca más haya otro Cromañon, que no se repita, el sistema de corrupción que llevo a pasar lo que pasó, no vuelva a suceder, durante este año fue el proceso de expropiación del lugar, nos hemos juntado todas las agrupaciones de familiares y sobrevivientes y hemos logrado sacar una ley y expropiar ese lugar donde funcionó Cromañon, la ley ya salió ´promulgada, sin votos en contra, en ninguna de las dos cámaras. Estamos convencidos que conservar ese lugar y convertirlo en un espacio de memoria, nos va a permitir llegar a las nuevas generaciones, para sepan que pasó esa noche, como pasó y que no tiene que volver a repetirse.
* Jorge Kehiayan, sobreviviente de aquella noche del 30 de diciembre de 2004 y que lo costó la vida a 194 personas.

