Día del médico: la importancia del juramento hipocrático

Día del médico: la importancia del juramento hipocrático

Se celebra el Día del médico, y el Doctor Andrés Dini, lo festeja en MDZ de la mejor manera, que es repasando sus 25 años de profesional de la medicina.

Andrés Enrique Dini

Este 3 de diciembre se celebra el día del  médico, fecha elegida en honor al Dr. Carlos Finlay (03/12/1833 - 19/08/1915, Cuba), quien descubrió la transmisión de la fiebre amarilla por el mosquito Aedes aegypti (el mismo que en la actualidad transmite los virus que producen Zika, Dengue y Chikunguya). Todo ese esfuerzo salvó muchísimas vidas. A lo largo de la historia fueron muchos los médicos que han realizado sus aportes para asistir a los pacientes.

Un nuevo año nos convoca para celebrar dicha profesión, impulsada por una particular vocación de servicio al que está padeciendo alguna dolencia. Y al igual que la gran mayoría de mis colegas, volvemos a elegir “ser médico” (en mi caso desde hace 25 años). Los motivos de esta elección son muchos a pesar de todas las adversidades que nos toque enfrentar y desafiar. Porque muy pocas cosas pueden superar la satisfacción del deber cumplido, del reconocimiento y del afecto expresado por el paciente y su familia, aún en las horas finales.

Una vez más vuelvo a leer la fórmula del Juramento Hipocrático que realicé por primera vez hace 25 años, cuando junto a mis compañeros de promoción juré al momento de ser admitidos entre los miembros de la profesión médica: asumir el compromiso solemne de consagrar la vida al servicio de la humanidad, guardar a mis maestros el debido respeto y reconocimiento, ejercer
el arte de la profesión con conciencia y dignidad, considerar la salud de mis pacientes como la primera preocupación, respetar el secreto que me sea confiado, mantener en toda la medida de mis medios el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica, mis colegas serán mis hermanos, no permitir que consideraciones de religión, de nación, de raza, de partido o de clase social, se interponga entre mi deber y mi paciente, guardar el respeto absoluto de la vida humana desde la concepción, ni aún bajo amenaza, admitir hacer uso de mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.

Andrés Dini es médico cardiólogo

Dicho juramento lo vuelvo a realizar con solemnidad, libertad y por el honor. En mi caso pidiendo que Dios guie mis actos para poder cada día curar y aliviar cuando sea posible, pero sobre todo consolar y acompañar siempre.

* Andrés Enrique Dini, médico (MN 96.957)

Fórmula del Juramento Hipocrático de Ginebra (1948)

  • “En el momento de ser admitidos entre los miembros de la profesión médica,
  • ¿Asumen el compromiso solemne de consagrar su vida al servicio de la humanidad?
  • ¿Guardarán a su maestro el debido respeto y reconocimiento?
  • ¿Ejercerán su arte con conciencia y dignidad?
  • ¿Considerarán la salud de sus pacientes como su primera preocupación?
  • ¿Respetarán el secreto de lo que les sea confiado?
  • ¿Mantendrán en toda la medida de sus medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica?
  • ¿Sus colegas serán sus hermanos?
  • ¿No permitirán que consideraciones de religión, de nación, de raza, de partido o de clase social, se interponga entre su deber y su paciente?
  • ¿Guardarán el respeto absoluto de la vida humana desde la concepción?
  • ¿Ni aún bajo amenaza, admitirán hacer uso de sus conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad?
  • ¿Hacen estas promesas solemnemente, libremente, por el honor?
  • ¡Si juro!
  • Si así no lo hicieras, Dios nuestro Señor, os lo demande”
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