Presenta:

Quién es José Luis, el autor de la réplica de dos metros de la Copa del Mundo

El joven de Tunuyán, Mendoza, se animó a construir una copia del trofeo más querido. Asegura que fue el amor por el fútbol y la esperanza para que Argentina lograra la victoria, lo que lo movilizó desde hace meses, a apostar por el proyecto. La camiseta firmada por Gonzalo Montiel, otro gran logro.
José Luis tiene 35 años y construyó una Copa de Fútbol con materiales reciclables. Foto: Gentileza
José Luis tiene 35 años y construyó una Copa de Fútbol con materiales reciclables. Foto: Gentileza

De los 36 años transcurridos desde la última vez que Argentina salió campeón en un Mundial de Fútbol, luego del partido histórico aquél 29 de junio de 1986 en el Estadio Azteca (México), José Luis Carrasco tiene 35. Al igual que millones de su generación y las que vinieron luego, siempre añoró con ver la los argentinos festejar la victoria por ganar la Copa del Mundo. Lloró en cada una de las oportunidades que las que el sueño había quedado truncado; algo así como una deuda del destino que nunca terminaba de ser saldada. Este domingo, cuando todo el país expresó en un mismo grito de triunfo el logro histórico de la selección argentina en Qatar, el joven mendocino sintió que al fin, la realidad coincidiría con lo que siempre soñó. De hecho, un presentimiento lo había movilizado por meses: sentía que Argentina esta vez ganaría y por eso se embarcó en la experiencia que hoy lo hizo una de las personas más destacadas en su departamento Tunuyán, pero también en Mendoza y el país.

La victoria de la albiceleste en el Maracaná, contra Brasil el 10 de julio de 2021 fue la antesala del éxito absoluto. Significó la consagración, nada menos que en la Copa América. Fue el logro, que tras 28 años, le indicó a José Luis que tenía que comenzar a trabajar en algo majestuoso, algo así, como una ofrenda a la esperanza, como un respiro de fe. Fue así como desde ese momento, inició los primeros trazos de su proyecto: construir una Copa del Mundo él mismo. Primero, asegura, la idea inicial había sido construir una réplica hecha de materiales reciclables casi de las mismas dimensiones que la original de la FIFA, (diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga), que cuenta con un peso total de seis kilos 170 gramos y mide 36,8 centímetros.

Una pasión sostenida en la esperanza

José Luis ríe al aclarar que no es artista, ni tampoco siente que sea una persona marcada por la magia del arte. De hecho, es un cabo primero del Batallón de Ingenieros de Monataña 8 de Campo Los Andes y cuenta con un camping en el que suele hospedar a viajeros y locales. "Soy un loco por los mundiales, me ha tocado llorar muchas veces por quedarnos afuera y ahora sentía que debía hacer algo; siempre me gustó reciclar cosas antiguas y utlizar materiales reciclados", confiesa el joven al detallar que tan solo sintió muchas ganas de expresar su pasión por el fútbol y en una especie de descargo sentimental, dio ligar a la creatividad.

En su taller de la casa de Tunuyán, José Luis construyo la "Copa gigante" con materiales en desuso. 

En su taller de la casa de Tunuyán, ubicada en el Manzano Histórico donde vive junto a su familia, tenía guardados materiales en desuso, que siempre imaginó que le servirían para crear algo nuevo. Unas ruedas, tachos de pintura, palos, diarios viejos y hasta una pelota que anda por ahí un poco desinflada, guardaban en un rincón para formar parte de algo que permitiese darle nuevos usos antes de ir a un basural. "Cuando Argentina ganó la Copa América el año pasado empecé a pensar en armar una réplica de la Copa. Primero la iba a hacer en tamaño chico, pero en realidad me dí cuenta de que podía crear una en tamaño gigante", relata José Luis.

Fue así, como durante más de cinco meses, en cada momento libre, el joven fue dando forma a su obra. Para lograr que las formas, los tonos dorados y las dimensiones a escala fueran lo más similar a la original, José Luis pegó en su taller una foto de la pieza que hoy pertenece al pueblo argentino. "Un poco más de engrudo por aquí, varias formas de papel y un refuerzo por allá". Mucha pintura dorada y una esperanza aferrada a su ser, le fueron dando forma a un sueño cumplido. "Cuando la terminé el día anterior al mundial, dejé la Copa en un rinconcito, como esperando. Y el mismo día del partido, cuando nos juntamos con mis amigos, la subí a la camioneta y la dejé ahí. Les dije: ya tengo el souvenir", rememora.

José Luis compartió el paso a paso de su creación.

Este domingo 19 de diciembre y después de salir del "shock emocional" que le significó el triunfo argentino, el mendocino subió el trofeo de dos metros y lo ató a la camioneta. Salió en caravana por las calles de Tunuyán a festejar con el pueblo. En su cuello, una cicatriz dan cuenta de los momentos previos al histórico partido. Ocurrió que luego de enterarse que a su vecino no le funcionaba la antena que llevaba la señal a su TV para poder ver el partido, José Luis se subió a un techo y sobre este, a una escalera. En medio de los movimientos por acomodar la antena y mejorar la calidad de la señal, cayó con todo el peso de su cuerpo al piso y se lastimó. Además de la profunda raspadura del lado derecho de su cuello, se golpeó en todo el cuerpo. "Pero puede arreglar la antena; después me dolía un poco todo, pero al rato estuve bien", recuerda el joven de los momento previos a la gran final.

Es que en esos instantes y ya con su proyecto listo, nada podría empañar el momento. Luego de que Argentina lograra ser campeón nada en la memoria del joven se borrará. De haber salido en caravana con la Copa Mundial de dos metros de largo hecha por él mismo José Luis rescata cada segundo palpitado al son de cánticos y festejos. Jamás olvidará, por ejemplo, la emoción de los niños y de los adultos mayores al sacarse fotos, movilizados hasta las lágrimas, al lado de la Copa del Mundo construida por él mismo. La caravana había comenzado  Campo Los Andes, para luego seguir hasta Vista Flores y llegar al centro de su amado departamento, donde miles de personas se hacían eco de los sentidos festejos en cada rincón del país. 

José Luis salió con la Copa de dos metros creada por él mismo para festejar con su pueblo el domingo. 

La firma de "Cachete" y un sello que quedará para siempre

Ese mismo día del gran triunfo, el hermano de José Luis, Ángel, ya había comenzado los preparativos para viajar a Buenos Aires a recibir a la selección argentina, que arribó por Ezeiza el lunes 20 de diciembre. Un nuevo gran logro coronaría el sentir de los Carrasco: en medio de la multitud de más de cinco millones de personas que acudieron este martes para aclamar a la Selección Argentina en el epicentro de Buenos Aires, el joven logró que Gonzalo Montiel, autor del gol por penales que devolvió el alma a millones en la tarde dos días antes, le firmara la camiseta celeste y blanca con la que emprendió la aventura desde Tunuyán a Buenos Aires.

A partir de ahora el sello de esa pasión por el deporte que unió al país que mantienen los hermanos, quedará para siempre en su corazón, pero además quedará materializado en los grandes recuerdos movilizados por ellos mismos: la Copa del Mundo creada por José Luis reposa desde ayer en el ingreso del predio con el que cuentan en el sector del Manzano Histórico, uno de los destinos por excelencia de mendocinos y turistas,por la belleza de sus paisajes y la tranquilidad de su ambiente. A  la gran creación, los jóvenes sumaron la camiseta con la firma de puño y letra de uno de sus máximos héroes. "Queríamos que desde ahora, todas las personas que lleguen a este lugar, se encuentren con la Copa del Mundo y la camiseta firmada por uno de los mayores exponentes de la Selección Argentina. Es como un sueño hecho realidad para todos", expresa emocionado el joven mendocino. 

La camiseta firmada por Gonzalo Montiel fue otro sueño cumplido de los hermanos Carrasco.