A lo campeón: así se festejó en Mendoza la copa del mundo
Es hoy, fue hoy. Argentina es campeón del mundo. No, no resulta no sueño. El deseo que hace 36 años guardamos en el corazón se hizo real.
Se sufrió, tal vez más que nunca pero la Selección levantó la copa tras más de dos horas de tener el corazón en las manos. Las gargantas de decenas de fanáticos pudieron desgarrarse en ese último penal de Gonzalo Montiel.
Mendoza vivió la final desde muy temprano, inusualmente, las calles comenzaron a plagarse de autos en las primeras horas y, cerca del mediodía, la Ciudad quedó desierta, salvo en aquellos lugares neurálgicos, como la calle Arístides Villanueva.
Las camisetas celestes y blancas se vieron hasta el horizonte. Los cánticos no cesaron y, aunque fue un partido complicado, la alegría nunca disminuyó.