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Fervor por Argentina tricampeón: odas a Messi y una fiesta callejera sin fin

El grito desenfrenado y una angustia que ya no existe acarician la alegría de los argentinos en la ciudad de Buenos Aires.

El Obelisco flamea a la par de los argentinos que dan y seguirán dando el grito final de victoria. Las banderas vuelan y los bombos se acalambran en el corazón de cada hincha. El anhelo de un Lionel Messi con el mundo bajo sus botines se hizo realidad. Argentina -finalmente- atraviesa un síntoma de contento colectivo. 

Los primeros autos estacionados se ubican cerca de Juncal y 9 de Julio y llegan hasta la primer inmediación con la Avenida Córdoba. La labor de los trapitos cotiza entre $1.000 y $2.000. El servicio viene de una amigable palmada por parte de éste y la frase de "te lo cuido tranqui, amigo". El viajero en mano acompaña la tarde y noche de estos personajes argentos. 

La cerveza cotiza $500 cerca de la recién nombrada Av. Córdoba pero a medida que la cercanía al Obelisco es mayor el valor de ésta aumenta a $1.000. Los choripanes por su parte varían dependiendo de la zona pero se encuentran en el valor relativo de $700 en términos generales. 

Las banderas que acompañan el grito sagrado se consiguen por $2.500; más caras que en el festejo de la victoria en la semi-final. El operativo policial de la ciudad por su parte no cuenta con especificaciones mayores a las de ubicar agentes dispersos que estén a la espera y disposición de remediar desencuentros entre hinchas. 

La euforia de la gente y el grito desenfrenado es otra de las características de este festejo. A diferencia del festejo pasado, hoy predomina el cántico que todos los argentinos tienen ubicado en un lindo recuerdo. "¡Somos campeones otra vez!" a la par del "¡Dale campeón!".

Un argentino entre lágrimas se acercó a MDZ para expresarle su gratitud a los jugadores: "Messi es lo mejor que me pasó en la vida. Espero que lo sepa. Nos dio la alegría más grande del mundo. Estaré eternamente agradecido". 

Obelisco.