Mundial Qatar 2022

El sentido mensaje de la gente para los jugadores de la Selección argentina

En medio de los festejos y de la euforia, la gente se abrió en diálogo con MDZ para decir cosas como: "A los jugadores hay que agradecerles, nos cambian la vida a mí, a mis hijos y a todo el pueblo argentino".

Ignacio Salerno
Ignacio Salerno martes, 13 de diciembre de 2022 · 21:34 hs
El sentido mensaje de la gente para los jugadores de la Selección argentina

La Selección argentina consiguió el pase a la final del mundial de Qatar 2022. Un pueblo sufrido y de reiteradas desgracias anhela conseguir lo que alcanzó por última vez en 1986: la copa del mundo. Los hinchas festejaron la victoria ante Croacia en el Obelisco de la ciudad autónoma de Buenos Aires. 

Banderas, cantos, euforia y un grito que no termina de escaparse. El pueblo argentino festeja lo conseguido por sus próceres futbolísticos y se llena la boca de elogios y aliento para los jugadores. 

La multitud coreó sin freno la canción principal de este Mundial de Qatar 2022: "En Argentina nací, tierra de Diego y Lionel, de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré. No te lo puedo explicar porque no vas a entender las finales que perdimos cuántos años las lloré. Pero eso se terminó porque en el Maracaná la final con los brasucas la volvió a ganar papá. ¡Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial!".

 La segunda canción más reproducida en los corazones de los argentinos fue el famoso cántico que tararea "el que no salta es un inglés". Los saltos acompañados denotaban una emoción explosiva que apareció luego de años y años de sufrimiento progresivo. 

Festejos y euforia en el Obelisco.

El clima en el Obelisco fue espléndido aunque se reportaron incidentes con la policía de la ciudad. Las diferencias políticas y económicas pasaron por otro plano en los festejos de hoy. El hincha se abrazó eufórico y no le importó lo que vaya a pasar mañana. La cerveza pasó de mano en mano y cada uno saltó al compás del cielo haciendo fuerza desde el hombro ajeno. 

Argentinos parados en las camionetas de los principales medios, una abuela que salió el balcón para que le canten "¡abuela, abuela!" y una alegría sin fin que atraviesa el corazón argentino. El domingo se define todo. Y se define también el año que viene y el clima social que habrá. 

Los jugadores son pensados como estrellas que vienen a salvar al pueblo de tanta agonía que propicia la realidad. La victoria permite que cualquiera salte junto a cualquiera y que se celebre sin importan quién, dónde y cómo. El peso que el mes pasado se retuvo hoy se gasta en alcohol, banderas y cualquier comida que le plazca al ciudadano. El hoy importa, mañana es otro tema. 

La gente se abrió en diálogo con MDZ en medio del festejo para bajar al audio y papel un poco las emociones momentáneas. Un hombre de unos 57 años que celebrara junto a su hija -entre lágrimas- expresó: "Esto para mí es todo. Es lo que venía esperando con mi hija, es un sueño cumplido para mí. Y todavía falta uno. Tenemos que salir campeones. Se nos tiene que dar. Nos lo merecemos todos los amantes del fútbol argentino. Todo el mundo se lo merece".

Un segundo hombre se acercó a MDZ para darle un mensaje emotivo a los jugadores: "Siento una alegría inmensa gracias a ellos. No me sentía así hace mucho tiempo. A los jugadores les quiero decir que sigan jugando así. Representan todo lo que somos y queremos ser. Son nuestros ídolos".

Una mujer con sus dos hijos de 7 y 10 años comentó que "lo que está pasando es inexplicable, a los jugadores hay que agradecerles, nos cambian la vida a mí, a mis hijos y a todo el pueblo argentino". Ésta luego añadió que "los jugadores nos cambian el ánimo, nos hacen olvidarnos de todo, les mandamos fuerzas". 

Vendedores ambulantes. 

Los vendedores ambulantes hicieron su parte y presentaron todo tipo de productos. Las remeras de la selección argentina para chicos rondaba los $4.000 y la de adultos los $5.000. Las gorras con dibujos particulares costaban $1.500. Las banderas por su parte se vendían por $2.000. Los sándwiches se encontraban en $500 y las bebidas en $400. 

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