Fue sin querer... queriendo

Fue sin querer... queriendo

Argentina volvió a la victoria, lo hizo ante México por la segunda fecha del mundial, luego de lo que fue la cachetada ante Arabia Saudita y dónde empezaron a asomarse algunos fantasmas de incertidumbre y nervios.

Martiniano Patri

La Selección de Leonel Scaloni volvió a ser aquella a la que nos tenía acostumbrado, la del título en el Maracaná, la que consiguió la Finalísima ante Italia en tierras británicas y la que mantuvo un invicto durante 36 partidos. En el juego, claro que faltó, pero la actitud fue otra. Cuando finalizó el primer tiempo donde no había podido generar mucho, solo hubo un cabezazo de Lautaro Martínez que no inquieto a Ochoa. México tampoco generó, solamente un tiro libre que Emiliano “Dibu” Martínez atenazo a la vieja usanza dándole confianza a sus compañeros.

Nos íbamos al entretiempo y las calculadoras saltaban a la mano, con el punto la tabla se ponía fea. Quedábamos en el último puesto. Ya en el complemento el nacido en Pujato, nuestro líder Scaloni, metía mano, más allá de los cinco cambios que ya había realizado modificando el equipo que enfrentó a Arabia. Afuera Guido Rodríguez. El volante central del Betis salía dejando su lugar al chico que hace todo como si fuera fácil, Enzo Fernández. Quién ingresaba a la cancha para darle el juego que le faltaba a la albiceleste y formar una sociedad con el 10. Un rato más tarde saltaban al verde césped Julián Álvarez y Molina por Lautaro
Martínez y Gonzalo Montiel. La salida del nueve goleador marca un poco lo que es, fue y será el ciclo de Scaloni, por nombres propios no juega ninguno.

Estos cambios le dieron frescura al equipo, y el cero se destrabó con una jugada de Di María por el costado, pase para el medio y Messi marcaba un golazo, el cual gritó con alma, vida y corazón. Un gritó de desahogo de más de 44 millones de personas. Todos nos vimos identificado con Pablo Aimar (ayudante de campo de la Selección Argentina) que vivió el festejo del gol con lágrimas en sus ojos. Más tarde abandonaban el terreno de juego Di María y Mac Allister para dejarle el lugar a Palacios y Romero, era el momento de defender lo que ya teníamos. Pero cuando la noche en Doha terminaba y la tarde en nuestro país estaba cayendo
Enzo Fernández marco un verdadero golazo, jugada de potrero y definición de museo, el joven de 21 años cumplió el sueño de todos, marcar en un mundial de esa forma y festejarlo con su ídolo. Luego del partido recordó que el mundial pasado lo vio desde su casa soñando algún día representar los colores de su bandera.

Ganó Argentina y créanme que fueron más de tres puntos. La mochila de esta Selección ya no tenía el peso que luego de esa maldita mañana ante el conjunto árabe se había cargado de algunos kilos, que estos jugadores desecharon rápidamente.
Con un “Dibu” seguro, un Otamendi en modo guerrero, con un Messi que aparece en las difíciles y una cantidad de chicos que no te dejan nunca tirado, volvemos a ilusionarnos. Fueron tan solo algunos días de pausa para la "Scaloneta", volvió arrancar y con la fe y las ganas que la parada sea el próximo 18 de diciembre.

* Martiniano Patri, periodista y relator deportivo.

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