Dejar todo atrás para empezar de cero: cómo trabajar el duelo migratorio

Dejar todo atrás para empezar de cero: cómo trabajar el duelo migratorio

Iniciar un proceso migratorio genera una enorme y variada mezcla de sensaciones que, para cada persona, se vive de forma diferente. Carla Gentile, una psicóloga argentina radicada en España, contó a MDZ cómo se trabaja desde el aspecto psicológico.

Iván Zirulnik

Iván Zirulnik

Carla Gentile es una "psicóloga argentina migrante por el mundo" oriunda de Puerto Madryn, provincia de Chubut. En 2019 comenzó su proceso migratorio, primero hacia Australia, donde vivió dos años, para luego establecerse en España en 2021. Durante su travesía en el exterior logró unir sus dos pasiones: viajar y la psicología. Es que hace un par de años que Carla trabaja atendiendo -de manera virtual- a personas, procedentes de toda Latinoamérica y también España, que han atravesado una migración.

Carla Gentile es una psicóloga de 28 años que trabaja con personas migrantes. Foto: Gentileza Carla Gentile

Fue durante su segundo año en Australia que comenzó a realizar un acompañamiento emocional a personas que se encontraban viajando o viviendo en otros países. “Todos atravesaron el proceso migratorio. Desde un principio, fueron y continúan siendo migrantes. Algunos ya estaban en el nuevo país y otros estaban planteándoselo, pero todos estaban atravesados por esta experiencia. Muchas personas se sintieron identificadas con los posteos que realizo en mi página de Instagram (@psicologiadelviajero), en la que hablo sobre cómo afecta una migración desde lo psicológico y lo emocional, y necesitaban algún tipo de ayuda”, comentó.

Sobre los motivos por los cuales trabaja con este temática, explicó que son dos las razones: “Por un lado, surge a través de mi propia experiencia, todo lo que yo viví y sentí transitando ese proceso; y, por el otro, yo me recibí como psicóloga en Argentina y trabajé allí pero en otros ámbitos (educativo), y siempre tuve las ganas de atender pacientes de manera particular. Así es como uní mis dos pasiones: viajar y mi trabajo”.

Carla Gentile es una psicóloga de 28 años que trabaja con personas migrantes. Foto: Gentileza Carla Gentile

La joven de 28 años expuso que encarar una aventura de este tipo no es sencillo ya que se genera un cúmulo de sensaciones que puede variar entre aquellas que generan motivación y otras totalmente opuestas: “Se generan una mezcla de emociones diferentes que quizás son un poco contradictorias y ambivalentes. Por un lado, hay mucho entusiasmo, sobre todo en lo previo: entusiasmo, felicidad, mucha intriga e incertidumbre; pero a la vez un poco de tristeza por dejar el país, por separarse de la familia y amigos”

También, describió que su experiencia se trató de un proceso muy movilizante a nivel emocional: “Tuve muchos aprendizajes, un gran crecimiento personal, pude conocer muchísimas personas y lugares, y hacer diferentes trabajos que quizás nunca me hubiera imaginado hacer. También me pude reencontrar con mi profesión desde otro lugar, y dedicarme y especializarme a la migración por haberlo vivido en carne propia. La verdad creo que fue un viaje y una experiencia muy enriquecedora, sobre todo a nivel personal y por lo que me fue generando a mí”.

A su vez, Carla definió a la migración como un proceso y una experiencia compleja que se vive de forma diferente, particular y subjetiva, según la personalidad de quien transita el proceso, y ese es un argumento importante para trabajarlo con un profesional que brinde un acompañamiento emocional. “La migración es un condimento más que aparece en la terapia y que yo lo tengo en cuenta. Además, se analiza y se trabaja sobre otras cuestiones más personales que cada paciente trae a la consulta. Principalmente, con mis pacientes trabajamos en función de eso: cómo le afecta el proceso migratorio a esa persona”.

En general, las consultas que recibe la psicóloga presentan una gran variedad de temas, pero el más recurrente versa alrededor del duelo migratorio. “El duelo migratorio es un concepto que habla del sentimiento de pérdida de aquello que quedó en nuestro país de origen, ya sea por nuestros seres queridos y afectos más cercanos; nuestra casa, hogar o barrio; nuestra rutina y el trabajo, o la cultura y costumbres de nuestro país. Todo lo que queda allí y que, sin excepción, cambia cuando uno migra. Inevitablemente toda persona que realiza una migración, va a transitar ese duelo. Luego, de qué manera lo siente y lo viva, y cómo lo elabora va a depender de cada persona.”.

“No tengo seguridad si el proceso migratorio termina en algún momento. Por ejemplo, después de tres años viviendo en otros lugares fuera de mi país siento que sigo en ese proceso de duelo por la separación con la cultura, con el idioma, la familia o los amigos, y con todo lo que viene de mi país de origen. Son días y momentos en los que uno está mejor, y hay otros en los que extraña más”, agregó.

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