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Preocupación por una nueva tendencia que involucra a los jóvenes

La finalización de la escuela secundaria marca un momento trascendental en la vida de los jóvenes, que durante el último año son protagonistas de festejos y eventos que ganan cada vez más adeptos. Al "último primer día", conocido como UPD, se suma la fiesta de egresados y ahora surge otra novedad.
La tradición que empezó en Mendoza y San Juan se trasladó a otras provincias Foto: Shutterstock
La tradición que empezó en Mendoza y San Juan se trasladó a otras provincias Foto: Shutterstock

Noviembre y diciembre se caracterizan por los eventos relacionados a cierres de ciclo. A las cenas de egresados se suma una tendencia que va ganando adeptos, pero también detractores: el festejo del "último día". Más allá del objetivo festivo de esta nueva celebración que consta de un encuentro entre los estudiantes en salones alquilados o casas particulares, el foco está puesto en el consumo de alcohol y escasos controles por parte de adultos.

El evento conocido como "último día" es una tendencia que, al igual que el UPD (último primer día), surgió en las escuelas secundarias de la provincia de Mendoza y se replica a lo largo y ancho del país. El concepto es el mismo que en el caso del "UPD"; los jóvenes se reúnen en un espacio que puede ser un parque, casa, o en el mejor de los casos, un salón alquilado para pasar la noche previa al último día de clases y después acuden todos juntos al establecimiento educativo.

Este ritual de despedida se caracteriza por la música, comida, consumo de alcohol y el escaso o nulo control por parte de los adultos, razón por la cual desde algunas instituciones educativas enviaron comunicados a las familias de los estudiantes de 5º año para solicitar que dialoguen con los jóvenes sobre consumos problemáticos.

"Es una excusa para juntarse y festejar, pero existe el riesgo de que se transforme en otra cosa. El poder de convocatoria y viralización que tienen las redes sociales hace que se generen adhesiones en otros lugares también", manifestó Alejandro Castro Santander, investigador y director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo. 

El consumo de alcohol durante el "último día" es una de las preocupaciones principales

El especialista expresó que "el colegio podría ser el lugar de encuentro de este tipo de eventos, tal como sucedió con el día de la primavera, y en ese sentido los adultos deberían transformarse en facilitadores y acompañar a los jóvenes, en lugar de estar asustados", y agregó: "Son cosas que se les ocurren a los chicos y la escuela está al margen. Cada escuela debe pensar este tipo de actividades y formar parte de la programación, no sólo para evitar conflictos sino para fomentar el bienestar institucional". 

Desde hace un tiempo a la fecha, las escuelas han tomado la decisión de evitar actividades que pueden resultar o derivar en algún riesgo ya que se pone en juego la responsabilidad civil de la institución. "La responsabilidad civil es un gran desafío para las instituciones ya que cuando hay accidentes derivados de este tipo de actividades se transforma en un problema, pero para que eso no suceda hay que programar estas cosas, anticiparse...".

"La institución debe favorecer climas y pensar alternativas, encuentros informales, aunque en lo que tiene que ver con la convivencia y el encuentro, no es algo que se trabaje hoy en las escuelas. Siempre que pueda, el adulto debe tener un espacio y favorecer las iniciativas de los chicos, que cuando están solos sienten estas iniciativas como una transgresión o algo desafiante", finalizó Castro Santander.