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Argentina: la esperanza que se fortalece con la derrota

Patria futbolera como pocas, la Argentina se paralizó con Messi y compañía. El partido que se perdió ante Arabia Saudita pone en perspectiva las prioridades de un país que necesita mucho más que el fútbol.
Foto: Telam
Foto: Telam

Pocas cosas, si es que hay alguna, generan tanta expectativa como un Mundial de fútbol en la Argentina. El furor que causa un álbum de figuritas es suficiente para ver la ansiedad con la que viven los argentinos una Copa del Mundo. El fútbol tiene una capacidad que no tiene ningún ser humano en este país: nos nubla, nos apasiona, nos une y, de pronto, nos empuja al abismo más profundo. La derrota contra Arabia Saudita duele, pero deja una enorme esperanza.

Es la esperanza de pensar que primero está nuestro presente y nuestro futuro. Eso se construye día a día haciendo foco en lo importante, en lo que permanece, en lo que nos puede rescatar de esta crisis profunda. "Primero que gane Argentina" es una frase llena de desesperanza cuando la dice una Ministra de Trabajo acerca de las prioridades a atender durante la Copa del Mundo. Eso nos haría creer que primero está el fútbol, y después cuestiones vanas y superfluas como el trabajo para garantizar la realización del ser humano, la alimentación y seguridad para cubrir las necesidades básicas de un pueblo, o la educación para generar desarrollo y competencias a largo plazo, entre otras cuestiones. 

La derrota duele más por la enorme expectativa que generó este mundial, donde la gran mayoría -a través de encuestas- cree que Argentina puede salir campeón. Lo de Arabia Saudita es una derrota que desespera. Pero no todo está perdido: porque el fútbol solo nos hace ganar un trofeo. Nos divierte, nos ayuda, nos distrae, nos entretiene, nos apasiona, pero no somos un mejor país gracias al fútbol. Somos un mejor país cuando logramos reducir la tasa de empleo informal, hoy en un 37% de los asalariados. Somos un mejor país cuando la pobreza se reduce y no afecta a más de 17 millones de argentinos. Somos un mejor país cuando la grieta incansable se termine y nos permita pensar a largo plazo, mirando qué será de nuestros habitantes en el año 2040 y no pensando si la Argentina puede ser sede de algún Mundial. 

Por eso esta derrota duele pero hay que tomarla con calma. Es ahora cuando tenemos que hacer el mejor periodismo posible. Es ahora cuando hay que martillar más fuerte. Es ahora cuando hay que hacer el mejor negocio para tu empresa. Es ahora cuando los maestros tienen que apasionarse con sus alumnos para educarlos en el conocimiento. Es ahora cuando los políticos tienen que tuitear sus planes de Gobierno para impulsar el trabajo y la educación. Es ahora cuando los médicos tienen que estar orgullosos de atender a sus pacientes y ayudarlos a seguir adelante. Es ahora cuando hay que sembrar nuestros campos con la misma ilusión. Es ahora cuando podemos darnos cuenta de que el fútbol no saca a un país de su estancamiento. Miremos fútbol. Gritemos, lloremos, suframos, festejemos... pero no creamos que la derrota contra Arabia Saudita es lo más importante del día.

Hay un país que tiene que ponerse de pie. Y eso el fútbol no lo va a lograr. La derrota duele y como fanático de este equipo espero que Argentina clasifique. Pero la derrota me ayuda a poner en perspectiva que hoy es un buen día para pensar en los temas importantes de esta nación.