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Por qué genera fuertes críticas el convenio entre la Ciudad de México y Airbnb

Algunos sectores más conservadores salieron al cruce del convenio al destacar que la empresa de turismo creativo "es un modelo de negocio sin regulación que puede tener un impacto negativo".

Durante los últimos días de octubre, la empresa Airbnb anunció alianzas con el Gobierno de la Ciudad de México y con la UNESCO "para promover a la Ciudad como un centro global para trabajadores remotos y capital del turismo creativo en América Latina, con un enfoque en la promoción de nuevos atractivos turísticos y el empoderamiento a micro y pequeños emprendedores en zonas y corredores no tradicionales", según ellos mismos explican en sus medios oficiales.

Semanas después de este anuncio, desde algunos sectores más conservadores, surgieron ciertas críticas a este modelo y, por supuesto, a la alianza con la CDMX.

¿Por qué? Porque creen que se trata de un "modelo de negocio sin regulación que puede tener un impacto negativo sobre el tejido urbano y por el rol de la UNESCO en la alianza".

Durante el anuncio, en representación de la Ciudad de México, la coordinadora general de Asesores y Asuntos Internacionales, Diana Alarcón, destacó que “los trabajadores remotos tienen mucho que aportar a la CDMX y por eso esta alianza es tan importante. Con Airbnb mejoraremos las opciones que la ciudad ofrece. Esta es una oportunidad para demostrar que la CDMX se adapta e innova frente a escenarios adversos, como la pandemia”.

En tanto, desde Airbnb destacaron que "a través de esta alianza, la primera en su tipo a nivel global, se han impartido talleres para ayudar a desarrollar nuevas propuestas de turismo creativo y cultural, en los que diversas instituciones del gobierno de la Ciudad y alcaldías han contribuido a identificar potenciales programas e iniciativas de emprendimiento social, para posteriormente capacitar a MiPyMes y conectarlas con anfitriones y viajeros, y con ello estimular la derrama económica en beneficio de sus comunidades".

Al mismo tiempo, resaltaron en ese comunicado que "la CDMX se une así a una selecta lista de 20 ciudades de todo el mundo, junto con otros destinos como Dubái, Lisboa, Buenos Aires, Palm Springs, Queensland, para convertirse en un destino receptor de trabajadores remotos y nómadas digitales. Esta iniciativa forma parte de la campaña de Airbnb Live & Work Anywhere que fue lanzada en mayo pasado".

Las críticas al convenio

A pesar de que los distintos protagonistas del convenio destacaron las bondades del mismo, algunos analista buscaron más allá y encontraron algunos detalles que pusieron sobre la mesa para criticarlo. Uno de ellos es lo que ocurrió con Airbnb en algunas importantes ciudades del mundo. 

La historiadora Georgina Cebey, por ejemplo, justificó que "Barcelona, por ejemplo, prohibió la renta de habitaciones en la plataforma. París, por su parte, limitó a 120 el número de noches por año de alquiler por vivienda. En Berlín y Nueva York, quien desee convertirse en arrendador de la plataforma (o “anfitrión”) deberá solicitar un permiso especial. Más allá del cobro de ciertos impuestos, la Ciudad de México no ha regulado este servicio. Y eso, lejos de la “oferta cultural” o la “conectividad”, es el punto más atractivo que ofrece la capital del país para Airbnb, uno que la empresa desea preservar a toda costa: la ausencia de regulaciones. Esta falta de reglas, que permite a cualquier casero convertir su propiedad en un departamento de alquiler turístico en la plataforma, lo vuelve el sitio perfecto para la especulación turística e inmobiliaria". 

Más allá de las críticas, a nivel global, "las estancias de largo plazo (más de 28 días) en Airbnb han aumentado casi un 25% en comparación con el año pasado y casi 90% desde el segundo trimestre de 2019. Esta tendencia también está presente en la Ciudad de México donde las estancias a largo plazo crecieron más de un 30% en el segundo trimestre de 2022 en comparación con el mismo período de 2019".