Twitter y Elon Musk, una novela de folletín por entregas
Recordemos que el pasado 28 de octubre era la fecha límite pautada para cerrar el acuerdo por la compra/venta de la red social, valuada en no pocos millones de dólares: US$44.000 para ser precisos. Acostumbrado como está al espectáculo, tan solo un día antes de la fecha decisiva, el 27 de octubre, el empresario actualizó la biografía de su propio perfil con la leyenda "Chief Twit". Dando cierre, así, a la disputa y dejando en claro su nuevo lugar y función en la plataforma.
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Comienza un nuevo capítulo de esta novela de folletín, que nos viene deleitando con sus entregas mensuales. Cerrando el 2022, Elon Musk debe estar, como todos nosotros, poniendo las cosas de un lado y otro de la balanza. Sin duda, dadas las circunstancias, todavía vamos a tener mucho que leer acerca de esta trama que encierra a Twitter y al magnate millonario (quien hasta dice, un día, pisará Marte).
El futuro de Twitter, ¿con qué podemos llegar a encontrarnos? Hasta el momento, sabemos que Musk se ha posicionado en la primera línea de batalla y, personalmente, se ha ocupado de tomar algunas controversiales decisiones respecto a la red social. Tras una oleada de despidos, los desafíos que parecen modelarse ante el empresario no son pocos ni mucho menos polémicos. Pero, Musk lo sabe mejor que nadie, el primer paso es hacer de Twitter una plataforma rentable (recordemos que, básicamente y desde su creación, nunca lo fué). De ahí la decisión de bajar los costos, reduciendo el número de colaboradores y la búsqueda de ganancias con el último gran golpe, Twitter Blue o la verificación paga. Una prueba necesaria y correcta pero, claramente, mal implementada.
Una vez más, cada click gestionado en la red social de la mano de Elon Musk dispara el caos en el aparente cosmos de los multimillonarios. Las consecuencias financieras de esta decisión no se hicieron esperar, y hasta Biden ha manifestado la latencia de connotaciones políticas a futuro. Puede ser que creamos, para seguir con la semántica espacial que, como sabemos, es muy del agrado del empresario, estar a años luz (en este lado del mundo) de sufrir las repercusiones desencadenadas. Pero, no solo no estamos tan lejos sino que todo lo transcurrido en este último capítulo evidencia algo que Musk, visionario nato, ya sabía; y por lo que, en efecto, estaba dispuesto a desembolsar muchos de sus millones: Twitter no es, en absoluto, algo menor en el mundo actual.
Una plataforma compleja y con mucho que resolver, pero muy poderosa. Sin ir más lejos, no olvidemos que esta red social es la arena no oficial de las discusiones políticas, financieras e ideológicas casi del mundo entero. Hoy, Twitter es el diario de la mañana y, en muchos sentidos, el termómetro de las noticias que atraviesan el mundo. Desde los realities que se reescriben y reproducen en la red social, hasta las decisiones financieras y políticas más sustanciales. Todo esto pasa por el inicio de la plataforma. Nuevas políticas, nuevos movimientos La decisión del nuevo dueño de otorgar verificaciones abonables, iniciativa que se llevó a la práctica con la implementación de Twitter Blue, dió mucho que hablar en la última semana.
La opción estaba disponible, a modo de prueba, sólo desde iOS en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido. ¿Cuál fue el resultado? Una nueva crisis de cuentas falsas y tuits apócrifos, generada de la mano de usuarios que, por el pago de ocho dólares, registraron nombres de organizaciones, personalidades influyentes y celebridades. En pocos días, sin embargo, del uso irónico y la risa se pasó a una preocupante caída en las acciones de empresas multinacionales. El caso más controversial fue el de Eli Lilly, una de las farmacéuticas más importantes del mundo. Sus acciones se desplomaron en un 4,37% luego de que una cuenta falsa, pero verificada a su nombre, compartiera el tweet "Ahora la insulina es gratis".
Por supuesto, la posibilidad de acceder a la verificación paga quedó desde entonces en pausa. A futuro, muchas ideas, algunas difíciles de articular, parecen estar en la agenda de Elon Musk: reducir la desinformación y las cuentas spam, hacer de Twitter una empresa rentable, eliminar los discursos de odio, aumentar la cantidad y calidad de usuarios, mayores herramientas de autenticación, accesos seguros y, la iniciativa primera del magnate, hacer de la plataforma un espacio para la libre expresión.
* Alejandro José, especialista en marketing digital.