Bruce Springsteen, un artista para aprender a liderar

Bruce Springsteen, un artista para aprender a liderar

El recomendador serial de MDZ, Diego Villanueva, nos cuenta sobre Bruce Springsteen, gran músico americano.

Diego Villanueva

Diego Villanueva

A Bruce Springsteen lo conocí por un chiste de mi viejo. Yo tenía nueve años e íbamos en el auto escuchando un casete que estaba de moda llamado We Are The Word, que traía ese himno que conocemos. Lo escuchábamos todo el tiempo y a toda hora; y de a poco íbamos descubriendo en familia cada cantante que metía su bocado. Un día cuando Bruce estaba cantando su parte con ese vozarrón, en el comienzo del estribillo mi viejo dijo que parecía que cantaba mientras estaba tratando de hacer el número 2 del baño, por no decir cagar. Yo estallé de la risa ya que a esa edad todos los chistes escatológicos nos hacían estallar de risa. Y gracias a ese chiste, me quedé con esa imagen del pobre Bruce en el baño, pero también con su nombre y su voz tan particular.

Tres años después en la tele pasaron un concierto en el estadio de River que sería histórico, organizado por Amnesty. Si bien tocaron músicos locales como León y Charly, por primera vez vinieron en manada varios de afuera, donde los más populares eran Sting y Peter Gabriel. Yo lo vi por ellos dos, pero al igual que la gran mayoría que vio ese show, me volví loco con The Boss, que primero apareció en el show de Sting en el clásico “Every breath you take” y luego hizo un show sin pausa de varios temas con un final demoledor del clásico “Twist and Shout” mechado con partes en español de La Bamba. Acá va el video para que veas un poco cómo la rompió.

Acá en Argentina se lo conocía poco y nada, solo por el disco y la canción de “Born in the USA”. De entrada todos pensábamos que era demasiado yanqui para nuestro momento de democracia y de bandas bien nacionales, pero lo que la mayoría no sabíamos era que ese disco y ese nombre eran irónicos, ya desde su tapa famosa donde Bruce le muestra el trasero a la bandera. Y a esa canción la han llegado a poner —y la siguen poniendo— políticos en campaña, sin detenerse dos minutos a escuchar la letra, que
habla de los desastres que dejó la guerra, contando historias de excombatientes de Vietnam. Casi todo ese disco que en su momento vendió millones narra una América de clase obrera, bien lejana de los demócratas y del famoso sueño americano.
Volviendo a ese primer recital de tele, a la semana me compré el casete de Born in the USA y me enamoré de todas sus canciones.

Bruce mostrándole sus partes a todo lo malo de EEUU

Al crecer fui descubriendo discos anteriores que eran iguales o mejores que el que tenía en las manos, y me metí de lleno en su música. Bruce tiene muchísimos discos, pero hay cuatro que te diría que son fundamentales y que salieron casi en orden: Born to run (1975), Darkness of the edge of town (1978), The River (1980) y Born in the USA (1984).

Bruce en su primera gran época de los años 80.

En los 90, Bruce entraría en una etapa medio floja, tanto en discos como en su estado de ánimo. Pero a partir del nuevo milenio recuperaría su apodo de BOSS y es que hasta el día de hoy da de los mejores shows en estadio que se hayan visto. A Bruce le dicen THE BOSS, un apodo que está muy actualizado a lo que significa en esta época ser un jefe; mejor dicho un líder positivo, empático, seguro, inspirador, solidario, que trabaja más que el resto y que siempre va para adelante. Es un músico que si ponés en YouTube “Bruce Springsteen and…” vas a encontrarte con R.E.M., U2, Neil Young, Pearl Jam, John Fogerty, Bob Dylan, Rolling Stones, Tom Morello, Chuck Berry y muchísimos más. Maneja el escenario como pocos y para sus fans es un dios absoluto.

The Boss con Los Stones. Uno de los tantos músicos que ha tocado en vivo.

En sus shows siempre lee los nombres de las canciones en los carteles de sus fans y elige varias, que después toca. Una vez improvisó con un pedido de una canción que no sabía, como fue con “You never can tell”, el clásico de la película Pulp Fiction: la hizo en el momento, sacando las notas en vivo, una cosa de loco Y siempre invita a alguien del público a cantar, desde un fan hasta a su madre de noventa años. En este video que lo veo una vez por mes, vas a ver cómo le cumple el sueño a dos amigos adolescentes.

El sueño de los pibes.

Las mejores historias de Bruce evidentemente suceden sobre el escenario.

Bruce y su madre de 90 años en vivo

En julio de 2013 cumplí el sueño de verlo en vivo y fui con un excompañero de trabajo al que no veía desde hacía catorce años pero que sabía que era el único fan de Bruce que conocía. Lo contacté por Facebook y le pregunté si iba a ir. Él no sabía nada de su visita, ya que no se anunció mucho, pero en menos de un día compró su entrada y la casualidad hizo también que seamos vecinos de barrio. Me pasó a buscar, y vivimos un viaje al pasado en medio de un julio bastante fresco. Y como siempre, Springsteen tocó todos sus hits, y eligió canciones que los fans le ponían en carteles, e hizo subir al escenario a un chico a cantar. Por último, antes de irse, pidió perdón por su español y dijo que le daba vergüenza hacer un tema en castellano, pero prometió subirlo a internet para los argentinos una canción. Un día después, apareció un video de Bruce haciendo “Solo le pido a Dios”, dedicado al pueblo argentino.

Bruce cumpliéndole la promesa a los fans argentinos.

Te quiero recomendar cuatro himnos que motivan mucho y forman parte de su alma como artista y persona. Dos del disco Born tu run y dos de Born in the USA. Estas cuatro canciones a mí me ayudan a levantarme cuando estoy mal, o a ponerme bien eufórico cuando tuve un buen día, o a prepararme para una batalla que tenga que encarar, o a pensar en aquellos que no están.

1) “Born to Run”: desde el inicio del saxo hasta el final también del mismo saxo que la gente suele corear en los estadios, es un tema emotivo que te ayuda a liberarte y a ser quien queras ser, a escaparte de la rutina, a ganarle un poco al sistema y a vivir el amor desde lo poco que uno tiene, que a veces es suficiente para ganar. Los vagabundos como nosotros nacimos para correr, sella el Boss para todos los que están perdidos. Bruce pertenece a New Jersey, un pueblo donde no pasaba mucho. De clase media baja, la canción fue un himno esperanzador acerca de romper las reglas y hacer tu propio camino. Una canción desesperada, en una época en que Bruce no tenía un peso y cuando sus dos primeros discos habían fracasado comercialmente.

Bruce en la portada de ¨Born to Run¨ con su amigo y fallecido
saxofonista.

2) “Thunder Road”: del mismo disco. Una canción que los médicos deberían recomendarte escuchar una vez por semana. Hace más de cuarenta años que la toca, y de la primera a la última parte emociona. Está en el puesto 80 de los mejores temas de la Rolling Stone, aunque en Argentina pocos la pudieron descubrir. El tema habla de cuando estaba arrancando, no tenía claro su futuro, y deseaba salir de la ciudad con su chica y va tirando frases que enfrentan al miedo que tenemos siempre de animarnos a hacer cosas nuevas: Podés morir ahí fuera, pero también podés morir escondido dentro de vos mismo. Están en su auto con su novia flasheando con irse de la ciudad, mientras en la radio suena Roy Orbison, otro de los ídolos de Bruce.

Le dice al final Así que sube, Mary. Esta ciudad está llena de perdedores y yo me largo de aquí para triunfar y se van hacia la
Thunder Road. A pesar de que tenía solo veinticuatro años, para él ya se estaban haciendo viejos, y continuar viviendo en New Jersey era perder el tiempo.

Bruce escapándose por la ¨Thunder Road¨Leyenda

3) “Bobby Jean”: todos tenemos un Bobby Jean en nuestra vida. Un amigo que durante la adolescencia nos entendió más que el resto y compartió con nosotros los mismos gustos musicales, la misma ropa y el mismo concepto de rebeldía. Para Bruce esa persona es —al menos, así la llama— Bobby Jean. Un himno a la amistad que, acompañado con un saxo y teclados, es una carta abierta donde le cuenta entre dolido y triste que pasó por su casa y su mamá le dijo que Bobby se fue de la ciudad sin saber a dónde. Evocando esos días en que compartían todo y caminaban por la calle pensando que eran los más salvajes, la melancolía invade al jefe. Le canta que le gustaría hablar con él, al menos para saludarlo y decirle que espera que esté bien, y que ni siquiera le pediría que vuelvan a ser lo que eran antes. Solo desea que esa canción que está componiendo suene en la radio alguna vez y que Bobby la oiga. Y en el final, con una frase a piel de gallina, le cuenta que le gustaría llamarlo solo para decirle que lo extraña y desearle buena suerte y hasta luego, como diría Calamaro en una canción. Y la canción se despide con un solo de saxo lamentándose, que podría durar toda la vida y no te cansarías de escucharlo.

The Boss y su legendario amigo y guitarrista Steve.

4) “No Surrender”: Un tema que sirve para todo. Fue pensado quizás para un amigo que no está o para alguien que creció en la guerra, pero lo importante es que es útil para cualquier momento donde no hay que rendirse: desde un mal día en el laburo hasta un miedo que tengas que enfrentar. Sirve para mandarle a un amigo que necesita esa canción que lo levante de la cama o para cantar fuerte en el auto mientras vas a la reunión de tu vida. La clave es no rendirse, y ninguna canción refleja tan bien esta emoción. Si te quedaste con ganas de escuchar estos cuatro temas, te armé una playlist de una selección de mis favoritas de Bruce. Te invito a darle Play y salir a la carretera

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"

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