La historia de los (des)arreglos sin fin
Vecinos de Las Heras han sido testigos durante años de los (des)arreglos que han realizado diferentes empresas sobre la tranquila calle Bombal. El tramo afectado se encuentra entre Perú y Adolfo Calle; y las obras siempre se ha llevado adelante sobre un mismo lugar. La última, colmó la paciencia ya que, recientemente, se había realizado el asfalto nuevo y ahora varias cuadras fueron rotas.
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A principios de 2021, una fuerte tormenta provocó que, de forma espontánea, un enorme socavón se abriera en medio de la calzada. Los vecinos procuraron señalizarlo tras dar aviso a las autoridades, pero no se trataba de un problema nuevo. Quienes llevan más tiempo viviendo en la zona aseguran que los años de agua y cloacas siempre les provocaron más de un dolor de cabeza.
Las obras se iniciaron pocos días después ya que, según explicaban quienes estaban trabajando en el lugar, los caños de las cloacas tenían filtraciones y eso había provocado la rotura. Esto hizo que la calle Bombal quedara intransitable durante varias semanas, mientras los vecinos soportaban -en pleno verano mendocino- el olor que emanaba de la cloaca.
Días más tarde, el 25 de enero, el socavón fue cerrado con tierra compactada y se procedió a hacer otro pozo a unos 30 metros del lugar. Esto nuevamente complicó el tránsito y hasta impidió que los vecinos pudieran guardar sus vehículos.
A pesar de los (des)arreglos, la obra no duró mucho en pie ya que, a principios de marzo, el precario asfaltado nuevamente se desmoronó ante el paso de un camión que trasladaba agua y soda, el cual terminó una de sus ruedas incrustadas en el abismo.
Más allá del susto y el estruendo que sufrieron los vecinos, la situación no pasó a mayores y el conductor no sufrió heridas.
Tras una nueva intervención de Aysam, quienes viven en la zona creyeron que ya todo se había normalizado, pero esta ilusión solo duró hasta septiembre. Y allí, lo que empezó como un pequeño pozo terminó siendo una tortura que se extendió durante semanas.

Es que, a partir de ese momento, los vecinos convivieron durante ocho días con un motogenerador funcionando las 24 horas. Es decir, al desagradable olor a cloaca que emanaba, la interrupción del tránsito y el trabajo de maquinarias y camiones se le sumó el fuerte ruido de un motor.
Según explicaron los trabajadores, el generador servía para realizar un bypass en los caños que permitiera intervenir en la zona afectada. Finalmente, y ante las cuantiosas quejas, se decidió pedirle a Edemsa una línea para obtener energía de allí. Tras los largos días de obras, se realizó una compactación del terreno y la vida siguió.
Sin embargo, la historia aún tiene más capítulos. El próximo hecho se produjo el 15 de noviembre del 2021. Nuevamente, las cintas rojas de "peligro" vaticinaban lo peor: otra pérdida. Ya con la calle en un estado calamitoso y con pocas esperanzas, a los vecinos solo les quedaba esperar.

Para sorpresa de muchos, luego de este arreglo, parecía que se había dado en el clavo y el problemas de las pérdidas finalmente había llegado a su fin. El 2022 además llegó con buenas noticias: la calle Bombal sería reasfaltada.
Pero pocos fueron los meses que los vecinos pudieron disfrutar de este idílico escenario ya que, nuevamente, este miércoles la calzada volvió a ser sometida a obras. La situación ya no se limita al punto problemático sino que también se rompió el flamante asfalto de varias cuadras más.

Con resignación, los vecinos solo esperan un nuevo capítulo de la historia de los (des)arreglos sin fin.


