Día del Respeto a la Diversidad Cultural

El arrasador mensaje de los pueblos indígenas de Mendoza en relación al cuidado del agua

Representantes de tres comunidades originarias que trabajan de manera activa en la provincia, compartieron con MDZ sus necesidades e inquietudes. Aseguran que una deuda pendiente de los mendocinos es apelar a recursos más efectivos para estar en armonía con la naturaleza. Aquí, su legado.

Zulema Usach
Zulema Usach miércoles, 12 de octubre de 2022 · 08:38 hs
El arrasador mensaje de los pueblos indígenas de Mendoza en relación al cuidado del agua
El cuidado del agua y el medio ambiente es uno de los mensajes que buscan transmitir las comunidades indígenas de Mendoza. Foto: Gentileza

Un mensaje de armonía con la naturaleza; de paz entre los pueblos y de reconocimiento de derechos que fueron diezmados en el marco de la conquista europea que arrasó sobre poblaciones vulneradas al extremo en su propia tierra. Una reflexión en la que prima la necesidad de concientizar sobre el cuidado del aire, el agua y el suelo, pero que además apunta a la convivencia y el respeto. Con esos ejes como bandera, los representantes de los pueblos originarios de Mendoza, traen al presente la fecha que se conmemora hoy, en el marco del Día del Respeto de la Diversidad Cultural.

Lejos de cualquier estereotipo que devuelve al presente un concepto erróneo acerca de la forma de vida de las poblaciones preexistentes, los/las representantes de los pueblos que habitan estas tierras y cuyas raíces están ancladas a las tradiciones huarpes, mapuches, quechuas, guaraníes, ranqueles y collas, trasmitieron su mensaje de reivindicación de derechos con un contundente mensaje, cuyo eje central consiste en la necesidad de mitigar el impacto de la contaminación ambiental en Mendoza y fortalecer las medidas de cuidado del agua, en un contexto donde el recurso vital es cada vez más escaso.

Resignificar derechos

Claudia Herrera Salinas (67) es miembro integrante de la comunidad Guaytamari, integrada por al menos once familias que habitan en la zona de San Alberto (Uspallata). Detalla que esta fecha es una oportunidad para plantear una resignificación de los pueblos indígenas que hasta el presente proclaman la defensa de derechos que aún deben ser reconocidos en la práctica. "Somos pueblos preexistentes; estamos antes de la creación del estado como se lo conoce hoy y no hemos desaparecido pese a las matanzas. Vivimos con nuestras familias y formamos parte de esta sociedad", recalca Herrera Salinas, hija de huarpes nacidos en la zona de las Lagunas de Guanacache (Lavalle).

Cuenta la mujer, que desde hace varios años vive en la montaña, promoviendo las actividades turísticas de la provincia desde una mirada ligada a la identidad. Justamente, su actividad principal allí, donde la inmensidad parece regir todas las leyes de la vida, consiste en la producción de cerámica con técnicas huarpes. "Nosotros integramos una mesa de diálogo en la provincia a través de la cual buscamos ser escuchados. El ser indígena hoy, implica que nos vean, que nos reconozcan como sujetos de derechos", dice esta mujer omta (autoridad en huarpe) que busca llevar un mensaje centrado en el cuidado del medio ambiente y el agua.

"Nosotros, desde aquí en Uspallata, somos testigos de la retracción de los glaciares. Es hora de que las políticas públicas se focalicen a lograr la adecuada armonía con el medio ambiente. El cuidado del agua, como recurso indispensable para la vida, es una de estas necesidades", destaca Claudia, quien en los '90 fue la primera mujer líder de pueblos originarios en la provincia.

La comunidad Guaytamari da la bienvenida a todos cuantos llegan a Uspallata. 

En una provincia en la que -más que nunca en la historia- el recurso vital promete ser escaso como consecuencia del cambio climático y el calentamiento global, el mensaje de quienes desde siempre priorizaron la relación armónica entre la humanidad y la naturaleza, es claro. "Estamos por la defensa del agua y el medio ambiente. Esa es una de nuestras luchas y la vamos a seguir sosteniendo. No solo por nuestros pueblos, sino por todas las personas que habitan Mendoza", alerta Claudia y plantea que desde hace más de quince se ha planteado la necesidad de crear un Área Protegida desde Uspallata hasta Polvaredas para cuidar las cuencas que dan vida a los principales acuíferos que nutren la tierra de Mendoza.

Conservar la Madre Tierra, como los ancestros

De hecho, una de las problemáticas que hoy afrontan los habitantes de San Alberto, tiene que ver con la escasa provisión de agua para riego. "Tenemos solo cada quince días el agua durante cuatro horas", recalca Claudia.

La elaboración de un censo indígena, con datos actualizados en los que se visibilice la actual realidad de las comunidades originarias es otra gran deuda que los estados (Nacional y provincial) aún mantienen. Una mayor participación en las decisiones políticas en relación al uso de las tierras en Mendoza, también forma pate de las actuales demandas que se plantean.

En Uspallata la riqueza que ofrece a naturaleza llama a ser protegida y respetada. 

"Estamos frente a una emergencia en relación con la tierra y el acceso a la vivienda digna", destaca Fabrizio Aliwen, integrante de la comunidad Mapuche-Pehuenche de La Consulta, San Carlos. "El pueblo mapuche no está reconocido en la Constitución Provincial, cuando en realidad ha quedado documentado que por ejemplo, cumplió un rol clave en la gesta libertadora de San Martín", resalta Aliwen y destaca que a lo largo de la historia mendocina los pueblos indígenas fueron desplazados a las periferias de las ciudades.

El representante de los mapuches en Mendoza agrega en este sentido que inclusive, en los anales de la historia local ha quedado grabado a fuego el recurso aplicado por diferentes gobiernos para expropiar tierras y comercializarlas para luego invertir en grandes obras. El Teatro Griego Fran Romero Day, la construcción del dique Cippoletti y la cárcel de Boulogne Sur Mer, son las construcciones que -según Aliwen- se erigieron a raíz de la expulsión de poblaciones originarias de sus propios territorios.

Por eso hoy, su mensaje también busca llamar a la reflexión: "Hay documentos donde ha quedado demostrado que nuestras comunidades fueron alejadas de sus tierras. Esta es una gran deuda pendiente hacia todos los pueblos indígenas", destaca el representante de los mapuches en Mendoza y miembro del Consejo de Participación Indígena del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (Inai).

Armonía social

Graciela Coz es autoridad de la comunidad Huarpe Andina, Llahue Xumec, que significa Hijos del Sol y está integrada por 70 familias. Ella es quien tiene a cargo la secretaría de Cultura, Deporte y Educación de la Organización Nacional de Pueblos Indígenas en Argentina. "Como pueblos originarios estamos predispuestos para trabajar por la armonía de la sociedad. Que el paradigma del buen vivir no siga siendo una utopía, que se haga realidad y podamos convivir todos en paz,cuidando de la casa común, es decir, nuestro territorio, nuestra agua, nuestra biodiversidad, nuestros ancianos, nuestras mujeres y nuestros niños", reflexiona Coz, que además es técnica en Economía Social y Desarrollo local.

El acceso a la tierra es una de las deudas pendientes para las comunidades originarias.

Ella fue la primera mujer de Mendoza que presidió el Consejo de Entidades Vecinales de Las Heras y ha trabajado desde su compromiso en pos de los derechos de las personas con discapacidad. "En cuanto a deudas que tiene el gobierno Nacional, considero que es primordial regularizar las personerías jurídicas que hace doce años se iniciaron. Con la personería jurídica podemos acceder a terrenos comunitarios que nos corresponden por ser pueblos preexistentes y no tener que alquilar tierras en Uspallata para la agricultura familiar o para el pastoreo, indica la mujer que además es autoridad en el Consejo de Educación Autónomo de Pueblos Indígenas y en la Mesa de Khapac Ñan (Sistema Vial Andino).

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