Solo 1 de cada 10 jóvenes de los sectores más pobres asiste a la universidad

Solo 1 de cada 10 jóvenes de los sectores más pobres asiste a la universidad

El acceso y permanencia en la universidad es cada vez más difícil para los jóvenes que pertenecen a los sectores más empobrecidos de la sociedad.

MDZ Sociedad

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Las desigualdades sociales se profundizan y las asimetrías de acceso a la universidad por parte de un sector de la población que posee recursos cada vez más escasos siguen siendo evidentes. Cada vez son menos los jóvenes de sectores más empobrecidos que cursan estudios universitarios y las diferencias se acentúan en los últimos años de las carreras.

A pesar de las políticas de Estado tendientes a garantizar el acceso a la educación, las desigualdades que surgen como consecuencia de las condiciones de pobreza e informalidad son cada vez más graves. "La educación ha dejado de ser, como lo fue a partir de Sarmiento y durante muchas décadas, la herramienta probablemente más eficiente que tuvo la Argentina de igualación democrática y ascenso social”, advirtió Pablo Jacovkis, secretario de Investigación y Desarrollo de la UNTREF.

A partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), un grupo de investigadores del Observatorio de Argentinos por la Educación indagó en las asimetrías en el acceso y permanencia en el nivel superior, así como en otros trayectos postsecundaria. Los resultados mostraron que apenas 1 de cada 10 jóvenes (12,4%) del decil de ingresos más bajo cursa estudios universitarios en la Argentina. En el otro extremo de la pirámide social, en el decil más alto, casi la mitad de los jóvenes (46,0%) asisten a la universidad.

Los jóvenes de mayores ingresos tienen más posibilidades de finalizar sus carreras

En el caso de las carreras terciarias la situación es similar ya que se observa que el 17,5% de los jóvenes más pobres cursan estudios superiores, mientras que la cifra es del 52,3% para los jóvenes de mayores ingresos.

Más allá del ingreso a la universidad, las cifras muestran que, a medida que avanza la carrera, los estudiantes que permanecen forman parte de los sectores de mayores ingresos, mientras que los estudiantes de los deciles más bajos tienden a representar un porcentaje cada vez menor de la población universitaria. 

En el primer año, los estudiantes de menores ingresos representan el 7,9% del total de alumnos, mientras que en el quinto año representan el 1,1% del total. En contraste, en el primer año, los jóvenes de mayores ingresos representan el 5,3% de la matrícula y alcanzan el 12,7% en el quinto año. 

“La educación es uno de los factores vinculados a las posibilidades de empleo: las mayores tasas de empleo se observan entre quienes cuentan con estudios secundarios o superiores completos".

“La educación es uno de los factores vinculados a las posibilidades de empleo: las mayores tasas de empleo se observan entre quienes cuentan con estudios secundarios o superiores completos", explicó Ivana Templado, coautora del informe. 

"Hay un fuerte componente de desigualdad asociado a esta estadística porque tanto la terminalidad del nivel medio, como el posterior acceso, permanencia y finalización de los estudios superiores, están muy relacionados con el nivel de ingresos de los estudiantes. Para desarticular este círculo, urge regenerar la capacidad igualadora del sistema educativo", agregó.

La educación en Argentina es reconocida como un derecho y el Estado nacional y provincial, debe asegurar la igualdad, gratuidad, laicidad y el acceso a todos los niveles del sistema educativo en el ejercicio de este derecho para toda la población. Sin embargo, a pesar de las políticas de Estado el sistema continúa siendo expulsivo para aquellos alumnos provenientes de los sectores de menores ingresos.

“Es conveniente analizar las políticas que desde el Estado se han tomado para intentar resolver un modelo que resulta regresivo en sus resultados. Si bien es cierto que la apertura de nuevas universidades nacionales en localidades de los cordones más vulnerables del conurbano facilitó la llegada de estudiantes de primera generación universitaria, el sistema continúa siendo expulsivo", señaló Marcelo Rabossi, profesor e investigador de la Universidad Torcuato Di Tella.

"Desde hace ya muchas décadas la educación argentina está en deuda con los niños y jóvenes de perfiles socioeconómicos más bajos".

"Desde hace ya muchas décadas la educación argentina está en deuda con los niños y jóvenes de perfiles socioeconómicos más bajos. Aquellos que con gran esfuerzo culminan la enseñanza media ingresan en gran medida a la educación superior, pero la mayoría de ellos la abandonan luego de muchos años de asistencia por no poder superar los filtros institucionales, curriculares y sociales existentes en los primeros años en una universidad pública gratuita y sin fuertes limitaciones de ingreso", reflexionó  Norberto Fernández Lamarra, director del Núcleo Interdisciplinario de Formación y Estudios para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

"Este grave problema requiere la discusión de nuevas alternativas político-educativas, de reformas institucionales y pedagógicas y de nuevos planteamientos curriculares y sociales. También una mejor formación de los docentes", agregó el investigador.

Otras desigualdades

En todos los niveles de ingreso, los varones acceden menos que las mujeres a los estudios superiores. Las mujeres tienen mayores niveles de participación tanto en la universidad como en el nivel terciario. En el decil de ingresos más bajos, solo el 11,9% de los varones jóvenes cursan estudios superiores (terciarios o universitarios), mientras que la cifra se duplica para las mujeres (22,4%). En el estrato alto se reitera esta diferencia de género: el 47,6% de los varones jóvenes cursan estudios superiores, mientras que para las mujeres la cifra asciende al 58%.

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