La primera rabina ordenada en 5 años habla del rol de las mujeres

La primera rabina ordenada en 5 años habla del rol de las mujeres

Deborah Rosenberg fue ordenada por el Seminario Rabínico Latinoamericano en el último lustro en Argentina como rabina. Nos cuenta su trayectoria y la visión que tiene de las mujeres en la religión.

Santiago Alvarez Tocalli

Deborah Rosenberg, nieta de sobrevivientes del holocausto judío, se convirtió en la única mujer ordenada rabina en los últimos cinco años en Argentina y es la decimotercera en 60 años. Realizó sus estudios entre Argentina e Israel, lo que le permitió nutrir su mirada cosmopolita.

-¿Cómo nació tu vocación a la vida religiosa?
-Desde el principio de mi educación estuve en instituciones religiosas, desde jardín hasta secundaria. Ahí empecé a relacionarme con las fuentes de las tradiciones judías, por lo que se dio de una manera natural. En los templos e instituciones que me vinculé, siempre tuve espacio para desarrollarme. Fui líder de grupo en muchas de ellas y también trabajé preparando a chicos para sus bar mitzvah y bat mitzvah.  Mi casa también fue un espacio de vínculo con la religión, desde un lugar no tan observante y si más tradicionalista. Mi vocación se fue gestando por todos esos factores que me acompañaron en mi desarrollo como persona a lo largo de mi vida.

-¿Cómo fueron tus pasos para convertirte en rabina?
-La primera instancia fue realizar el profesorado en hebreo, que yo lo hice en uno que en su momento estaba en la AMIA, donde me recibí como maestra en el 2001. También es necesario tener una carrera de grado, en mi caso fue filosofía en la UBA y fue una instancia donde no solo aprendí mucho, sino que también me sirvió para abrir la cabeza y nutrir mi cosmovisión.
Cuando finalicé los primeros estudios me acerqué al Seminario Rabínico en 2014 y me reuní con los directores. Estaba convencida de que quería profundizar mis conocimientos judaicos desde la carrera rabínica. Era una manera también de transformar en vocación todo el desarrollo que tuve en torno a la vida religiosa.
Mi formación continuó en el Seminario Rabínico Latinoamericano, que eso suele durar entre tres y cinco años. Luego en la etapa avanzada se asiste a cursar en un instituto rabínico en Jerusalén, Majon Schechter. Finalmente se realiza una exposición frente al tribunal rabínico en donde se evalúan las prácticas y los conocimientos, para finalmente ordenarse como rabina.

Actualmente Deborah Rosenberg es profesora de filosofía en la UBA. | Fuente: LinkedIn

-A lo largo de la historia el rol de la mujer en la religión varió mucho. ¿Cómo percibís la actualidad en el judaísmo?
-El lugar de la mujer en la religión se fue modificando en función de la cultura en donde estaban las comunidades judías a lo largo de la historia. En nuestras leyes, y puntualmente en lo que tiene que ver con lo rabínico, la mujer está exenta de cumplir ciertos rituales, pero no excluidas.

Desde la modernidad se abrió un dilema respecto al judaísmo y su manera de vivirlo, principalmente en el centro de Europa. Comenzaron nuevas maneras de practicarlo, aunque todas parten desde las mismas fuentes. La corriente a la que yo pertenezco, el movimiento Masortí, propone que hay que introducir cambios, pero siguiendo las fuentes de nuestra tradición. Se basa en una reinterpretación de las fuentes en comprender que la mujer no esta prohibida de cumplir funciones rituales, sino que no está obligada. Es un recorrido que va de la mano con una sociedad cambiante que evoluciona constantemente.
Actualmente los grandes cambios se pueden ver en la participación activa de las mujeres en la religión y el templo, donde no hay diferencias con los hombres. Es importante destacar que hay muchas perspectivas en el judaísmo y no todas se desarrollan de igual manera.

Cada vez existen mas mujeres con la voluntad de ser rabinas

-¿Cómo es tu análisis sobre el rol de la mujer en distintas religiones y sociedades?
-Toda mujer deben tener derecho a libremente sentir su cuerpo, a no tener que estar preocupada si su manera de ser genera reacciones en el otro. Debemos tener la posibilidad de tomar roles de liderazgo en las religiones, no se pueden seguir estableciendo relaciones de liderazgo entre unos y otros. No solo las mujeres, sino que todos los sectores de la sociedad, promoviendo los vínculos desde el diálogo. Esto debe funcionar así no solo en la religión sino también en el ámbito social, político y laboral. Desde la fe creo que vamos por un buen camino en la integración social, pero aún queda por evolucionar.
En cuanto al rol de la mujer en otras religiones es más difícil opinar, pero no por una cuestión de indiferencia. Cada creencia tiene ciertas concepciones y visiones que hay que respetar y entender, nuestra función como seres humanos es poder acompañar a quienes lo necesiten fuera de su marco. En la Torá se habla siempre desde la igualdad y eso lo debemos reflejar con todas las personas que nos vinculamos.

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