"Ese día": retratos que dan testimonio de los sobrevivientes del atentado a la AMIA

"Ese día": retratos que dan testimonio de los sobrevivientes del atentado a la AMIA

A 27 años de ese atentado terrorista que marcó la historia argentina para siempre, la AMIA propone una nueva acción artística para mantener viva la memoria de este oscuro y aún impune suceso. Este año la fotógrafa Alejandra López retrata a 26 víctimas sobrevivientes en la muestra "Ese día".

Victoria Chales

Victoria Chales

Casi tres décadas han pasado del atentado a la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina). La causa que investiga los responsables de las 85 muertes y más de 300 heridos continúan al día de hoy sin ser juzgados. Cada año desde la AMIA se realiza una acción artística para preservar la memoria y el reclamo de justicia. Este año se exhibe, en principio de manera virtual, una muestra de Alejandra López llamada "Ese día" con 26 retratos y testimonios de sobrevivientes contando qué hacían en el momento exacto del atentado a la AMIA: 9.53 am del 18 de julio de 1994.

Atentado terrorista a la sede de la AMIA, julio 1994

La fotografía estuvo a cargo de la reconocida artista argentina Alejandra López y la curaduría fue realizada por Elio Kapszuk. "La consigna este año fue hacer una serie de retratos de víctimas sobrevivientes y como la muestra no se pudo hacer presencial, está disponible virtualmente" explicó López.

En un catálogo online están los 26 retratos "simples y clásicos" de vecinos y empleados de la AMIA en aquel momento. "Si se hace click sobre la imagen, se accede a un link de video dónde se puede ver el testimonio de cada uno además de que hay disponible un recorrido virtual 360 de la muestra".

"Ese día" , recorrido en 360 grados de la muestra de Alejandra López

Alejandra cuenta cómo fue la experiencia  de escuchar esos relatos y el proceso artístico para crear la muestra. "Todo el tiempo se pensó en cómo retratar todo este tiempo que pasó, entonces una de las ideas que surgió fue imprimir sobre un papel artesanal hecho con recortes de diario de julio del ´94. Se recolectó material, fotocopias, diarios y se llevó a un fabricante que lo trabajó para producir estas hojas donde se imprimieron las fotos". Este detalle que se lucirá mejor "cuando la pandemia permita que se cuelguen las obras en la sede de AMIA, hoy se notan si se hace zoom sobre las imágenes porque se ven las marcas sobre el papel que no es industrial".

"A nivel personal siempre es muy movilizante tomar en contacto con alguien que ha sufrido mucho. Como fotógrafa me ha pasado muchas veces a lo largo de mi carrera". Aunque antes de la producción fotográfica López conocía la historia de cada uno de los "retratados" cuenta que "aún así el encuentro personal es muy fuerte". Un elemento que destaca es que frente al trauma la gente reacciona de muy diversas maneras.

"Algunas no hablaban sobre lo que pasó ese día y otras no paraban de hablar. Todas habían tenido pérdidas enormes: un padre, un hermano, una hija, la casa, el lugar de trabajo. Realmente son gente que perdió muchísimo y que encima, en algunos casos, acarrean problemas físicos".

 

La artista además de trabajar anteriormente con las víctimas del atentado terrorista en Argentina, participó en otra muestra que involucraba a sobrevivientes del Holocausto que fueron niños durante aquellos años: Retratos de la Memoria (imágenes de sobrevivientes del Holocausto), Calendario FOE 2009. En este sentido López explica que a pesar de que pase mucho tiempo "nadie lo comprende porque no hay forma de explicárselo uno mismo". Sin embargo destaca que le produce mucha admiración "cómo tanto las víctimas de un atentado terrorista como del Holocausto, todos tienen un coraje y una templanza para seguir adelante. Es gente con una fuerza y una capacidad de seguir adelante y pelearla. Me produce una admiración infinita".

Tantos años después aún la causa sigue abierta como el dolor de las familias que conviven con ello hace casi tres décadas. En el ejercicio fotográfico de Alejandra López hay testimonios potentes. Uno de ellos, ni más ni menos que los demás es el de Hugo Fryszberg que tenía 33 años y era empleado de la AMIA y a las 9.53 horas estaba en el segundo piso del edificio.

Para todas las víctimas sobrevivientes, el 18 de julio fue un momento bisagra de sus vidas. Solo basta compartir unos pocos minutos para darnos cuenta que el recuerdo del espanto lo siguen teniendo a flor de piel a pesar del tiempo transcurrido. La muestra "Ese día" puede verse aquí.

Escuchá la nota completa acá.

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