Cyndi Lauper, una artista para empoderarse

Cyndi Lauper, una artista para empoderarse

De chico, allá por mitad de los años ochenta, la música que se escuchaba en casa estaba liderada por la radio y por lo que mis dos hermanos mayores ponían. Hasta que despertó mi curiosidad musical y empecé a escuchar otras bandas y artistas, mi soundtrack dependía de ellos y de mis viejos.

Diego Villanueva

Eran épocas de casetes, algunos se compraban pero la mayoría eran pensados y grabados como se arman hoy las playlist de Spotify, aunque obviamente muchísimo más lento todo. En mi casa se escuchaba mucha música ASPEN: Rod Stewart, Phil Collins, Elton John, Peter Gabriel, Madonna y Peter Cetera, entre cientos más. Ellos rankeaban alto en esos viajes que hacíamos hacia San Pedro o hacia la Costa Argentina.

Cuando tuve mis propios descubrimientos y empecé a escuchar rock como los Stones, Guns & Roses o los Cadillacs por citar tres bandas referentes de esa época, comenzaban las peleas de DJ´S de en el auto. Aunque había una ley de palabra basada en un orden lógico de turnos, cuando me tocaba a mi notaba cierto malestar en el resto y veía como aprovechaban para encender sus walkmans. Escuché tanto su música que al crecer la negué un poco, etiquetándola de música simple y pop y demasiada radial.

Muchos años después, ya casado y con hijos, en la década del 2000 me hice fanático de los Strokes y leí en una entrevista a Julian Casablancas, cantante y líder de la banda, que contaba con orgullo que Cyndi Lauper había sido una gran influencia en la banda. En especial en este disco que hoy te voy a recomendar fervorosamente, donde el uso de sintetizador y guitarras se puede escuchar claramente en la actual banda neoyorkina.

Cyndi era una de las opciones entre divas de esa época como Madonna o Debby Harry de Blondie, y obviamente sonó mucho en mi infancia. Pero ella era más outsider y extravagante que el resto: desde un vestuario sin filtro compuesto de sombreros, vestidos y pulseras al por mayor, o ese naranja casi prendido fuego de su pelo que a veces combinaba con otros colores, muy vanguardista para la época.

Y obviamente una voz única que alternaba entre la voz de una niña mezclada con una estrella de rock cansada. Cuestión que volví a oír su música y ese disco y la verdad que con cada play me fue gustando un poquito más. Puede ser que en esa nueva escucha haya ayudado la nostalgia que me llevaba -sin peajes- a distintos lugares. Primero, hacia su video clip de su hit eterno de Girls just want to have fun, donde veíamos como Cyndi Lauper discutía con sus padres para salir de joda con sus amigas. Segundo, hacia la película que vi más veces en mi vida a mis diez años, Los Goonies, donde el único tema pop que sonaba en la película era de ella. Y cuando apareció el video clip con los protagonistas de la película vestidos de ellos mismos, me volví loco. Tercero, al famoso himno We are the World, esa que cantaron casi todos los músicos americanos que rankeaban alto, y cuarto a mis primeras fiestas en casas donde existían los lentos, canciones claves como Time after Time. Tres momentos que me quedaron más marcados que la cicatriz que tengo en mi pierna de una caída de bici.

Con respecto a su himno Girls… empecé a investigarlo y me enteré que fue escrita varios años antes de su salida, en 1979, por un tal Robert Hazard. La versión es diferente, mucho más rockera y new wave. Casi punk. Tampoco estaba pensada como un himno feminista sino más bien como un tema medio machirulo donde Robert hablaba del levante que había cuando las chicas querían divertirse.

Cuando la agarró Cyndi le cambió un poco la letra y le dio una vuelta al significado, encargándose siempre de remarcar que "Girls just want to have fun no significó que las chicas solo querían salir de fiesta, significó que querían poder tener la misma experiencia de disfrute que cualquier varón, y que no fueran juzgadas por ello". Hoy ya está instalado como uno de los temas que debería estar en cualquier Top 10 de empoderamiento femenino.

Su primer disco llamado She`s so inusual es el que yo, al igual que el cantante de los Strokes, te recomiendo volver a escuchar, u oír y descubrir por primera vez, aunque haya sido lanzado en 1983. Desde su título, ella es tan inusual, estamos ante una artista pop bien diferente y única. Siempre hizo la suya y representó de alguna manera similar a Bowie, a los que se sienten sapo de otro pozo, todo bien alejado a la imagen sex symbol y ganadora de otros artistas.

Su carrera fue un buen ejemplo de superación personal ya que arrancó a fines de los 70 con varios proyectos de bandas que no la pegaban, y hasta se quedó sin voz durante un año. Y llegando a sus treinta, una edad muy adulta para los músicos de esa época, se la jugó como solista. Este disco fue una bocanada de aire tan fresco en esa época que hoy sigue sonando nuevo. El disco arranca con Money change everything, un rockerazo que influyó seguramente a un montón de bandas de rock actuales. Sigue con Girls… y su tercer tema se llama When you were mine y es una bomba que debería sonar en cualquier fiesta que se desate ahora que se liberaron: una canción triste acerca de una cortada de pareja, pero con un sonido que te levanta la tristeza al instante. Este es el tema más Strokes, perdoname que me ponga monotemático pero me encanta encontrar influencias tan claras y directas de dos artistas que a simple vista no parecen matchear por ningún lado.

El disco es tan perfecto que sigue con Time after time, de los mejores lentos ochentosos que está a la altura de cualquiera de Phil o Lionel Richie. Si viste Stranger Things, seguro te emocionaste en el final de la segunda temporada cuando la ponen en la fiesta de egresados. Un estribillo perfecto tanto en sonido como en su letra: If you’re lost you can look and you will find me / Time after time / If you fall I will catch you I’ll be waiting / Time after time (“Si estás perdido puedes buscar y me encontrarás / Una y otra vez / Si te caes te agarraré, estaré esperando / Una y otra vez“).

Quinto tema, otro temazo para bailar rodeado de sintetizadores, llamado She bop (Ella se agita), y que desde la letra también empoderaba a la mujer, hablando de lo que nadie se animaba a decir, ya que la compuso ante un pedido de su manager para componer el primer tema que hablara de la masturbación femenina. Luego seguimos con otro hitazo que todos conocemos y hemos bailado en cualquier fiesta o casamiento a la hora de los postres. All through the night es si mal no recuerdo uno de esos temas que ponían en las fiestas como última oportunidad para apretar en un lento ya que en el estribillo se pone medio bailable, y las parejas incómodamente comenzaban a separarse y moverse.

Luego quedan cuatro canciones que nunca me terminaron de enamorar, pero me quedo con las seis que te nombré que son suficientes para considerar a este debut como una obrita de arte.

Para que te caiga aún mejor, desde hace años que tiene una fundación llamada True Colors ORG, que lleva el nombre de otro lentón llamado igual, que fue elegido como himno por las comunidades gays. Su fundación desde hace años que busca y logra inspirar y comprometer a la gente en la igualdad del colectivo LGBT. 

Leyenda

Cyndi Lauper estuvo en Buenos Aires por el 2011 donde lamentablemente no la vi. Si me acuerdo de un video que se viralizó donde ella estaba en esperando un vuelo que no salía en Aeroparque y le puso mucha onda a la espera agarrando el micrófono del avión y se puso a cantar a capela Girls… ¿Qué tema, sino?

En la playlist que te armé van estos seis temas de su primer disco, más el original de Girls… con unos covers -uno acústico de la banda Russian Red, otro de Miley Cyrus y hasta uno de Miles Davis-. Le sumé dos temas Strokes, sigo insistiendo, que suenan bien Cindy, y tres temazos más de su extensa carrera de otros discos que elegí, True Colors, I Drove all night y Change of Heart. Espero que te pase como a mí, que la escucho y me hace bien, me pone pilas y encima me transporta a un largo viaje en auto que comienza en el asiento de atrás con mis hermanos y termina conmigo manejando y cantándole a mis hijos, suplicándoles que escuchen esto que está buenísimo, o buenardo como dicen ellos. 

A Cyndearla!

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".

 

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