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Shamsia Hassani, la grafitera que relata desde las sombras las noticias de Afganistán

Estudió escultura, pinta murales en paredes agujereadas por la guerra y hoy, con paradero desconocido, usa sus dibujos para compartir el mundo lo que sucede en Afganistán.

"La explosión en el aeropuerto de Kabul me rompió el corazón, mataron a personas que querían salvarse de los talibanes... La pesadilla nunca termina", escribió Shamsia Hassani minutos después del doble atentado en el aeropuerto de Kabul. Los hechos se precipitaron en Afganistán durante las últimas semanas. Y las mujeres, que en los últimos años habían ganado múltiples derechos, son quienes más tienen para perder ante la avanzada Talibán. 

Especialmente aquellas que tienen mayor visibilidad. O quizás sea más atinado decir que tenían más protagonismo ya que hoy muchas están en la sombra y prefieren mantener su paradero oculto. Una de ellas es la artista Shamsia Hassani, conocida por sus obras de arte callejero: graffitis y murales que se destacan tanto por su calidad artística como por la potencia del mensaje que transmiten. 

El 4 de agosto escribía en sus redes sociales: "Con el corazón roto... Esta semana perdimos a dos amigas, dos artistas jóvenes en un ataque en la parte occidental de Kabul. Sucedió cuando regresaban a casa después de un día ajetreado. Todavía no puedo creerlo... No puedo dejar de imaginar el momento en que perdieron la vida. Qué asustadas estaban en ese momento, cuando no pudieron salvarse y se rindieron a la muerte". Desde entonces, sólo postea para referirse a la dura realidad que atraviesa su país.  Mientras tanto, sus imágenes se viralizaron y dieron la vuelta al mundo como un llamado de atención sobre el oscuro horizonte que se plantea a las mujeres afganas. 

Shamsia tiene 33 años, nació en Teherán y dibuja a una mujer capaz de hacer todo. Una mujer que, ante todo, es libre. Pero sus últimas ilustraciones son diferentes: el negro empieza a copar la escena y los velos ganan protagonismo. Ella misma está ahora oculta, nadie sabe donde está pero sigue hablando al mundo a través de su arte. 

“El arte cambia la mente de la gente y la gente cambia el mundo”, dice en la página de la artista que se tomó el tiempo de aradecer los miles de mensajes que recibe como muestra de apoyo. "Gracias por pensar en mí en este momento. Sus mensajes y comentarios muestran que la humanidad y la bondad siguen vivas y no tienen fronteras. Gracias por su apoyo y preocupación, estoy a salvo", aclara en una de sus última publicaciones. 

Detalle de Nightmare (Afganistán, 2021)

Estudió escultura en la Universidad de Kabul, donde también se desempeñó como profesora. Y fue una de las fundadoras del colectivo de artistas Rosht (hoy conocido como Berang Art Organization), que tiene como misión promover el arte afgano. Y sus obras, al igual que las de muchos de sus colegas, han atravesado fronteras y continentes.

Fue la pionera en el arte callejero en Afganistán. Muchos de sus murales colorean paredes marcadas por la guerra: su deseo era embellecer la ciudad. Quiere contagiar a otros la certeza de que es posible alcanzar las metas si uno tiene la ambición de lograrlo. “Afganistán es como una persona que estaba muerta durante la guerra y después de la guerra ha vuelto a nacer. Ahora necesita tiempo para madurar. Hay muchísimos problemas heredados: edificios bombardeados, desigualdad de géneros, acoso en la calle, actos de violencia contra la mujer. Los artistas pueden hacer que cambie la mentalidad de la gente, y la gente a su vez puede hacer que cambie la sociedad”, comentó refiriéndose a la realidad de su país.

Conoce lo que es vivir bajo el régimen Talibán, sabe cómo sienten y viven las mujeres en su país. Entiende como nadie que la libertad no depende tanto de la ropa o los accesorios como de cuestiones más profundas. "Elegir usar el burka o el hiyab no es el problema; las mujeres no serán verdaderamente libres hasta que puedan hablar por sí mismas y ser escuchadas. Quitarse el pañuelo no es lo mismo que liberarse", dijo una vez al ser entrevistada sobre el arte y las costumbres de su país. 

"Tal vez sea porque nuestros deseos han crecido en una olla negra"

Lanzados desde las sombras, sus dibujos acaban iluminando al mundo sobre una realidad sobre la que se habla mucho, tal vez demasiado, pero se conoce muy poco. Un entramado cruzado de historias que a Shamsia Hassani le duele y relata con imágenes punzantes.