Pareidolia: la razón por la que vemos caras en todos lados

Pareidolia: la razón por la que vemos caras en todos lados

La ciencia explica el fenómeno por el cuál vemos caras en muchos objetos inanimados y hasta les adjudicamos un nombre o, incluso, un estado de ánimo.

MDZ Sociedad

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Todos hemos visto alguna vez una fruta particularmente expresiva que, al cortarla a la mitad parecía tener ojos, nariz y boca. Vista con más detenimiento, no era más que una fruta, cortada al medio, cuyas fibras parecen formar un dibujo. También es común pasear por la ciudad y detenerse ente un montón de escombros porque pareciera que "nos miran" y, nuevamente, una mirada más atenta percibe que no se trata más que de un juego de luces y sombras que crean las piedras. Algunos ven rostros cuando caminan por la ciudad: un edificio con ojos, un poste de luz que parece dialogar o un semáforo que parece guiñar el ojo. 

La primera buena noticia es que quien percibe estos rostros no está loco. Pero aún hay más: este fenómeno fue estudiado por la ciencia y tiene un nombre. pareidolia. La palabra no existe para la Real Academia Española, pero sí fue definida -en inglés- por los autores de Merriam-Webster. Según el famoso diccionario es "la tendencia a percibir una imagen específica, a menudo significativa, en un patrón visual aleatorio o ambiguo".

Un estudio publicado por la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en la revista "Psychological Science" concluye que procesamos estos "rostros" en los objetos con el mismo mecanismo que usamos para descifrar caras en la vida real. El autor del estudio, Colin Palmer, señala que el fenómeno es muy común. "Una característica sorprendente de estos objetos es que no solo parecen caras, sino que incluso pueden transmitir un sentido de personalidad o significado social. Por ejemplo, las ventanas de una casa pueden parecer dos ojos mirándote", relata.

A la hora de pensar por qué ocurre este fenómeno de encontrar rostros en las cosas señala, para empezar, que si bien cada rostro tiene sus peculiaridades, todos comparten características comunes como la disposición de los ojos y la boca. "Este patrón básico de características que define el rostro humano es algo con lo que nuestro cerebro está particularmente familiarizado, y es probable lo que atraiga nuestra atención sobre los objetos de pareidolia. Pero esta percepción no se limita solo a percibir una cara; también necesitamos reconocer quién es esa persona y leer la información de su rostro, como por ejemplo si nos presta atención, está feliz o molesto", explica el especialista. 

Para comprobar si el mecanismo de identificación o interpretación es igual cuando veos rostros en objetos o en personas, el equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur realizó un estudio en el que 60 voluntarios debieron observar una gran variedad de imágenes y responder qué veían. "Descubrimos que la exposición repetida a rostros de pareidolia que transmitían una dirección específica de atención (por ejemplo, objetos que parecían 'mirar hacia la izquierda') provocaban un cambio en la percepción de hacia dónde miran los rostros humanos", detallan los investigadores en el artículo.

Según la ciencia, no sólo vemos rostros en los objetos sino que les adjudicamos emociones. 

"Pensamos que la pareidolia facial es una especie de ilusión visual. Sabemos que el objeto en realidad no tiene mente, pero no podemos evitar verlo con características mentales como una 'dirección de la mirada' debido a mecanismos en nuestro sistema visual que se activan cuando detectan un objeto con características básicas similares a caras", detallan. Según Palmer, la pareidolia facial es producto de nuestra evolución.

"Nuestro cerebro ha evolucionado para facilitar la interacción social, y esto influye en la forma en que vemos el mundo que nos rodea. Existe una ventaja evolutiva en ser realmente bueno o realmente eficiente en la detección de rostros; es importante para nosotros socialmente. También es relevante para detectar depredadores. Pero se observa que hemos evolucionado para ser tan buenos en la detección de caras que esto puede generar falsos positivos, como cuando ves caras que realmente no están allí", reflexiona el autor del artículo. 

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