María de las Cárceles: cuando los presos tienen una segunda oportunidad

María de las Cárceles: cuando los presos tienen una segunda oportunidad

Desde hace más de 20 años trabajan para dar a los presos una segunda oportunidad. Los voluntarios de la Asociación Civil María de las Cárceles saben que capacitación y empleo son pilares para cambiar la vida de los presos.

Bautista Otamendi

La falta de trabajo y de educación se encuentran entre las principales causas por la cual una persona acude a delinquir. Es muy probable que el preso, al no cambiar los hábitos que lo llevaron ahí o no pueda aprender un oficio que le permita trabajar, vuelva a delinquir y a caer en la cárcel al poco tiempo de salir. La Asociación Civil María de las Cárceles, ayuda de una forma muy peculiar a esas personas, logrando que tengan un oficio y además con ese trabajo colaboren con escuelas de pocos recursos del país. En este proyecto se abarcan tres grandes actividades: reutilización, donación y reinserción laboral.

En María de las Cárceles se genera empleo en los penales bonaerenses, donde los presos tienen la posibilidad de capacitarse en electrónica con el fin de arreglar computadoras fuera de uso que luego donan a escuelas de bajos recursos. La asociación recibe equipos descartados por grandes compañías que los donan porque ya son viejos o dejan de funcionar. La asociación trabaja junto a seis penales, uno en La Plata y los otros cinco en Florencio Varela, que cuentan en cada una con un taller de computación y reparación.

Desde 1998 trabajan en las cárceles bonaerenses.

Una segunda oportunidad

Pese a los pocos recursos económicos que tienen, su intención es poder cambiar a la gente dentro de una cárcel. Sin un oficio, capacitación, o algún diferencial que los haga capaces de vivir la vida diferente, es difícil que no vuelvan a cometer los mismos errores al salir. Cuando un preso es liberado, se le es complicado conseguir un trabajo para mantener a su familia y alejarse de los hábitos que lo llevaron a delinquir.

Adriana, una de las encargadas del proyecto, nos cuenta: “Hay un círculo que los presos no suelen romper. Cuando salen de la cárcel, su entorno y relaciones son las mismas. Nosotros metemos una cuña en el encarcelamiento, por eso trabajamos dentro de la cárcel. En esa etapa de encarcelamiento, nosotros logramos que cambien la cabeza, que no quieran volver más ahí y que no quieran seguir delinquiendo. La realidad es que luego puedan seguir viviendo tranquilos con sus familia. Lo que ellos necesitan es un cambio, romper con su entorno, no con su familia, pero sí que con sus amistades que son quienes lo llevaron al lugar donde está. En estos años hubieron muy buenos resultados. Al salir con un oficio de computación, les cambia la cabeza ya que salen valorando mucho más la familia y las ganas de estar con ellos”

Los presos son quienes tienen las llaves del lugar y se ocupan de su mantenimiento.

Corrupción: el mayor obstáculo dentro de los penales

No es sencillo el ámbito penitenciario, María de las Cárceles se ha presentado con varias dificultades a la hora de poner en marcha el proyecto. “Hemos provisto computadoras por placer y sin placer muchísimas veces al servicio penitenciario, ha sido terrible el tema”, declaró irónicamente Adriana.

Hay una realidad, y es que existe mucha corrupción dentro de las unidades penitenciarias. Para evitar más problemas, declaran por cada taller a un preso que será el encargado de cuidar las llaves, y el lugar. Para Adriana, los presos valoran mucho la responsabilidad que tienen al manejar el espacio a su manera. Son quienes se encargan de abrir la puerta a las ocho de la mañana y cerrarla a las seis de la tarde, además de mantener en un buen estado el lugar. Y eso los hace sentir importantes, ya que no sólo sirven para “trapear el piso”.

Ya desde sus comienzos se encontró con este tipo de problemas, Adriana nos dijo: “Cuando empezamos en 1997, fue con una donación muy grande de una empresa, y quisimos llevar  a cabo el proyecto en la cárcel de Devoto. Fue un desastre, pudimos donar algunas de las computadoras, pero para el resto fue horrible, la corrupción del servicio penitenciario es gravísima”.

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