Portal, una escultura de ciencia ficción

Portal, una escultura de ciencia ficción

El análisis de una escultura genial, que conecta en tiempos modernos.

María Teresa Andrés

María Teresa Andrés

El avance tecnológico nos lleva a que el cambio, (al que a veces nos resistimos) sea acelerado y que debamos adaptarnos rápidamente, como respuesta de supervivencia en la época que nos tocó en suerte. La historia, con su perspectiva, podrá en el futuro analizar y explicar los aspectos positivos y los negativos de éstos en la vida de la sociedad. El arte tampoco es ajeno a esta vorágine de herramientas nuevas y la creatividad se dispara, logrando una estética avasalladora, entre ellos el uso de computadoras con infinitos efectos tridimensionales.

Pero hoy quisiera poner el acento en una obra en particular que nos lleva a recordar que cuando, no hace mucho, sentados en un cine veíamos algo así sabíamos que era pura ficción. Así que les describiré “Portal”: una escultura de impecable diseño, un enorme círculo de hormigón y acero incrustado en una base rectangular chata que livianamente parece posarse en el pavimento, en cuyo centro tiene una gran pantalla también circular (como la de un celular). Por sus formas podríamos definirla como minimalista, despojada de cualquier elemento superfluo. Posee una cámara que funciona igual que cuando se hacen video llamadas. Esta pantalla conecta ciudades entre sí, en tiempo real sin interrupciones las 24 horas del día. No es algo técnicamente complejo, lo que la hace espectacular es la función y el concepto de la misma.

Es un proyecto ambicioso e innovador que une arte y tecnología a través de una escultura, o mejor dicho de varias copias de la misma colocadas  en ciudades distintas. Y es así que las personas que  miran a través de la escultura verán la otra ciudad pudiendo relacionarse entre sí. Entonces se producen encuentros inesperados, conversaciones, juegos, bailes o cualquier comunicación humana espontánea que surja. La amplitud de la pantalla permite que todo esté en escala. Como si fuese ciencia ficción el espacio y la gente de una ciudad, sin intervención de redes sociales ni algoritmos seleccionadores, aparecerán en esa pantalla que estamos mirando. El espacio de esa plaza y su gente tendrá nuestro mismo tamaño, prolongándose uno en el otro, dándonos la sensación de poder atravesar hacia el otro lado.

"Portal", conectando. 

La primera de ellas conecta Vilna, la capital de Lituania, con la ciudad polaca de Lublin. En el futuro “Portal” podría llegar también (para unir para siempre) a Reikiavik (Islandia) y Londres (Reino Unido). Ojalá este proyecto se desarrolle en muchas más ciudades, porque además de todo lo dicho está concebida sobre un concepto maravilloso que su ideólogo explica mejor que nadie

Benediktas Gylys

Desarrollada por el grupo de innovación social Benediktas Gylys Foundation (que promueve la ciencia, la creatividad, el emprendimiento y la tolerancia) y la Universidad Técnica de Gediminas (Lituania). Benediktas Gylys quien preside la fundación se define diciendo que su lugar de nacimiento es la tierra, su raza hombre, su punto de vista político la libertad y su religión el amor. Sobre estas cuatro palabras se posa la idea de “Portal”: el hombre libre sobre la tierra unido en amor con sus semejantes.

Benediktas Gylys.

Logra esta obra un ensamblaje perfecto de arte, ciencia y tecnología, sustentado sobre el concepto de la unión de los pueblos. El mismo Gylis está asombrado con las reacciones de las personas, donde hasta las más serias y que nunca saludarían a un desconocido son atrapadas por esta experiencia única.

En tiempo de aislamiento “Portal” propone, a pesar de no poder tomar un avión, conocer otros pueblos y gentes. Sin lugar a dudas es una obra de vanguardia por la cantidad de variables que la sustentan y por el concepto que encierra que expresa claramente el mismo Gylis: “La humanidad se enfrenta a muchos retos potencialmente mortales, ya sea la polarización social, el cambio climático o los problemas económicos. Sin embargo, si nos fijamos bien, la causa de estos retos no es la falta de científicos brillantes, activistas, líderes, conocimientos o tecnología. Es el tribalismo, la falta de empatía y una percepción estrecha del mundo, que a menudo se limita a nuestras fronteras nacionales. Por eso hemos decidido dar vida a la idea de Portal: es un puente que unifica y una invitación a superar prejuicios y desacuerdos que pertenecen al pasado. Es una invitación a ir más allá del Nosotros y el Ellos".

Solo cabe esperar que “Portal” llegue a muchas ciudades.

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