Educación: dato mata relato, la única verdad es la realidad

Educación: dato mata relato, la única verdad es la realidad

El exministro de Educación de la Nación analiza el relato del Gobierno tomando como base la ejecución de la inversión educativa.

Alejandro Finocchiaro

Es frecuente que desde el Ministerio de Educación se esgrima el argumento de la supuesta desinversión en el área entre 2016 y 2019. En general, se trata de una serie de eslóganes vacíos que reducen el análisis de un proceso complejo y sobre el cual actúan numerosos protagonistas subnacionales, recordemos que sobre las provincias recae más del 70% de la responsabilidad de la inversión. Por otro lado, también en busca de contrastes, se manipula el período de comparación utilizando como base un año atípico como el electoral 2015. Se sabe que una mayúscula parte de la inversión educativa es destinada a salarios. Y me consta, como ministro bonaerense en el año 2016, que la Provincia no tenía recursos suficientes para afrontar el aumento que otorgó el entonces gobernador Daniel Scioli. Eso, la distancia entre lo publicitado y lo que realmente se concreta -que también verifiqué en otros casos provinciales, como en Chubut-, ahora se reproduce en la Nación.

En términos de inversión educativa nacional lo que puede verse en este ciclo 2021 es que, sacando los importes mensuales fijos como sueldos, universidades y FoNID, el porcentaje de ejecución a fines de julio del presupuesto aprobado es, apenas, el 31%. 

Los montos devengados en algunos programas demuestran, más allá de lo que se exprese públicamente, las verdaderas intenciones de esta Administración: en Evaluación Educativa rozan el 5,9%. Si bien los operativos de evaluación se materializan a fin de año, son muchos los preparativos que deben ponerse en marcha para llegar a tiempo. Este dato expresa que medir y conocer la realidad educativa del país nunca estuvo en los planes del actual Gobierno. 

Observamos con pena como temas indelegables del Ministerio -el aprendizaje de los chicos en primerísimo lugar- fueron abandonados mientras se privilegiaron cuestiones proselitistas como el forzado enfrentamiento con administraciones de otro color político. Si algo se notó claramente en las carteras educativas nacional y bonaerense es la falta de producción de lineamientos pedagógicos para enfrentar este trágico tiempo de pandemia. El análisis presupuestario muestra que en áreas como Mejoramiento de la Calidad Educativa y Formación Docente la ejecución promedio luego de 7 meses de este año es 21,6%. Un número incluso menor, 17,90%, se alcanza en las Becas Progresar

Otro aspecto saliente del estudio es que en dos de sus ítems, además de la baja ejecución frente al tiempo transcurrido, el presupuesto vigente sufrió recortes. En jardines de infantes la ejecución es solo del 38%. Además, en ese rubro redujeron el presupuesto en $6.300 millones, 20% de ajuste sobre el votado. Lo mismo sucede en Infraestructura, donde restaron $4.227 millones, un 21% del presupuesto aprobado por el Congreso. 

En Educación, como en todas las áreas de la gestión, la realidad no cambia por los anuncios sonoros. Lo que cuenta es aquello que se materializa a través de las políticas públicas sobre la población.

*el autor es exministro de Educación y precandidato a diputado nacional por Juntos

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