Importante revelación de un estudio argentino respecto a la Sputnik V

Importante revelación de un estudio argentino respecto a la Sputnik V

Se trata de un informe que refleja que "recibir una dosis de la vacuna Sputnik V, tras haber sufrido la enfermedad, equivaldría a completar el esquema en lo que refiere a medición de anticuerpos en el sistema inmunológico".

MDZ Sociedad

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Un estudio realizado por el Ministerio de Salud bonaerense, junto con investigadores del Conicet, fue publicado por la revista internacional Cell Reports Medicine. Allí, el documento presentado busca mostrar que aquellas personas que ya se contagiaron de covid-19 y que luego son vacunadas con la primera dosis de la Sputnik V, generan hasta diez veces más anticuerpos neutralizantes que quienes completan su esquema sin haber sufrido la enfermedad previamente.

El estudio llevado a cabo por profesionales argentinos trata puntualmente sobre la respuesta inmune inducida por la Sputnik V, por fuera de Rusia. El mismo fue realizado en 289 trabajadores de la Salud que se ofrecieron como voluntarios para la investigación que se desempeña en siete centros públicos de la Provincia de Buenos Aires. Del total de personas involucradas, 62 habían estado infectadas con SARS-CoV-2.

La vacuna Sputnik V fue la primera en aplicarse en territorio argentino.

Asimismo, la investigación determinó que después de la inoculación de la primera dosis de la vacuna Sputnik V, el 94% de las personas que fueron partícipes del estudio sin contagio previo desarrolló anticuerpos específicos coronavirus (SARS-CoV-2). En tanto a aquellos que pudieron completar el esquema de dos dosis, la cifra se elevó al 100%.

Los investigadores, de los cuales se destaca Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigadora superior del Conicet, constataron que en esos pacientes con antecedentes de covid-19, la  aplicación del segundo componente no genera beneficios adicionales en lo que respecta a la generación de anticuerpos.

“La vacunación masiva ofrece una gran promesa para detener la pandemia de covid-19. Debido a la limitación del suministro de vacunas en muchas regiones del mundo, las autoridades sanitarias necesitan con urgencia datos sobre la respuesta inmune a las vacunas para optimizar las estrategias de inmunización”, afirmó Gamarnik.

La investigación

El estudio se realizó en 289 trabajadores de la Salud que se ofrecieron como voluntarios para la investigación y se desempeñan en siete centros públicos de la Provincia de Buenos Aires. Del total, 62 habían estado previamente infectados con el nuevo coronavirus.

A los voluntarios se les tomó muestras de sangre antes de la vacunación (nivel basal): a los 21 días de la primera dosis y a los 21 días de la segunda dosis. Las muestras recolectadas fueron transportadas y analizadas en el Laboratorio de Serología y Vacunas de la FIL, utilizando para ello el test “COVIDAR IgG cuantitativo” de desarrollo nacional, así como pruebas adicionales realizadas en la FIL y en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS, Conicet-UBA) para medir la capacidad neutralizante de los anticuerpos.

La vacuna Sputnik V requiere de la aplicación de dos componentes diferentes.

Para medir la concentración de los anticuerpos específicos IgG contra la proteína Spike de SARS-CoV-2, los científicos usaron un estándar internacional generado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Esto permite comparar datos de laboratorios alrededor del mundo que están evaluando diferentes vacunas basadas en distintas metodologías. Encontrar una regla común para las medidas cuantitativas es crucial para definir los niveles de anticuerpos asociados con la protección que las vacunas confieren”, indicó Andrés Rossi, coordinador del Laboratorio de Serología y Vacunas de la FIL y uno de los primeros autores del trabajo.

De acuerdo con el Estándar Internacional de la OMS, los niveles en sangre de concentración de anticuerpos IgG contra la proteína Spike del nuevo coronavirus se expresan como Unidades Internacionales (UI) por mililitro (ml).

El estudio argentino reveló que, en personas sin antecedentes de covid-19 las concentraciones de IgG fueron 104,2 unidades internacionales (UI) por mililitro (ml) después de la primera dosis y subieron a 787,8 UI/ml después de la segunda dosis.

En cambio, en el grupo de voluntarios con infección previa, las concentraciones fueron de 181,1 UI/ml antes de la primera dosis y saltaron a 6.356 UI/ml tras la primera dosis. En ese grupo, la segunda dosis no produjo incrementos medibles.

Aquí, el estudio completo:

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