Gastón Pauls: “Sería hermoso que pudiéramos mostrarnos en los medios como somos”

Gastón Pauls: “Sería hermoso que pudiéramos mostrarnos en los medios como somos”

A corazón abierto, el conductor de ‘Seres Libres’ dialogó con MDZ sobre el mundo de las adicciones, el ciclo que encabeza todos los viernes en la pantalla de Crónica TV y el “caretaje” en los medios de comunicación, entre mucho más.

Pablo Gordon

Pablo Gordon

Es actor, conductor, productor y papá. Pero por sobre todas las cosas, se destaca por su gran humildad. Años atrás, Gastón Pauls tocó fondo, estuvo en el infierno y sabe a dónde no tiene que volver. Está convencido de que hablar es la manera de contribuir con su granito de arena al mundo. “Estaría buenísimo que pudiéramos hacerlo lo más libremente posible”, reconoce.

Gastón no tiene problemas en mostrarse vulnerable, humano, despojado de prejuicios. Hoy está al frente de Seres Libres (viernes 22 horas por Crónica TV), un programa de servicio que tiene como fin visibilizar que existe una salida al mundo de las adicciones y que la recuperación es posible. “No es que yo ya estoy recuperado y entendí todo y te lo explico como un sabio, porque si yo me la creo... mañana estoy consumiendo de nuevo”, asegura.

Cansado de tocar puertas con su proyecto televisivo, finalmente encontró el espacio en Crónica TV. “La primera vez que lo ofrecí fue hace tres años. No lo vieron o no lo entendían. En un canal me dijeron ‘no entendemos de qué querés hablar’. En otro, me pidieron literalmente morbo, querían que tuviera un poco más de sangre el asunto. En otro canal sentían que todavía no era el momento. Por ahí es que yo no lo pude expresar bien, quizás fui yo el que lo propuso y no lo pudo transmitir. No los voy a juzgar”, expresa.

- En los medios no se habla de adicciones, la gente lo oculta. ¿Por qué crees que todavía sigue siendo tabú?

- Es una buena pregunta, me encantaría que encontráramos la respuesta juntos. Creo que pasan varias cosas y los medios necesitan un poco de consumo. Tienen pauta publicitaria donde hay publicidades de alcohol, de otras bebidas, pastillas, ropa, cosas que se necesita que la gente siga consumiendo. Sería un hermoso ejercicio que pudiéramos empezar a mostrarnos en los medios de comunicación como somos. Lo que hizo Emanuel (Noir), Andre Rincón, Fabiana (Cantilo), Toti Ciliberto o Juanse, que saldrá dentro de poco, no es otra cosa que mostrarse cómo son, vulnerables, con una enfermedad, como hay gente que tiene cáncer o hay gente que tiene diabetes. La adicción es una enfermedad, dicho por la Organización Mundial de la Salud, ni siquiera por mi.

- ¿Y por qué crees que aún cuesta que lo veamos así?

- Me parece que todavía hay pudor porque parece que fuera solamente un problema de voluntad o solo un problema moral. No, es una enfermedad, tiene un montón de componentes: espirituales, familiares y hasta genéticos. Si tuviste un tío o un abuelo adicto no quiere decir que vayas a ser adicto, pero tenés que tener más cuidado, te lo dicen en un montón de lugares. Lo que pasa en los medios es que hay mucha ficción, mucha pauta y hay mucho caretaje. Yo nunca daría un nombre, pero en el medio hay gente que consume y que no está mal porque, vuelvo a decir, es una enfermedad. Estaría buenísimo que pudiéramos hablar lo más libremente posible. De ahí, el título de ‘Seres libres’ tiene que ver con eso: hablemos libremente de nuestras vulnerabilidades, de nuestros dolores, con transparencias... es el primer paso para salir de la adicción y pasar a la dicción.

- En un mundo donde hay mucha superficialidad es complicado ahondar en ciertos temas…

- Sí, en este mundo superficial y que también pide que estemos todo el tiempo sonriendo. No existen muchos Instagrams donde, por ejemplo, la gente suba fotos llorando. Por lo general, todos salimos con la mejor foto, el mejor filtro, la mejor sonrisa, la mejor ropa porque ese parece ser, irónicamente, el “éxito”. Mostrarse vulnerable en este mundo parece piantavotos porque no te van a dar canje, no te van a dar seguir o te van a dejar de seguir y por eso, no te van a dar laburo. Así te mostrás débil y tenés que mostrarte fuerte... Para mi, este no es el camino.

Gastón Pauls / Foto: Sergio López Isla

- Si tuvieras que darle un consejo al que está del otro lado leyendo la nota y está por consumir, ¿qué le dirías?

- Lamentablemente es una enfermedad de autodiagnóstico. Si tenés a 80 personas que te dicen que sos adicto pero si vos no te das cuenta, vas a seguir haciéndolo. Esto es lo más terrible de la enfermedad: que no te deja ver. A mi, Dios es quien me devolvió los ojos o quien me hizo entender para qué los tenía. El adicto está gobernado por la oscuridad o la ceguera. Mi única intención para ese que no está viendo, es ayudarlo a que vea. Decirle ‘sé lo que estás viviendo, sé que te estás metiendo heroína, crack, pasta base, merca, comida, porno, lo que sea… y es porque hay algo que no te está llenando o que no sentís placer y por eso lo buscás en otro lado’.

Por eso, lo que digo siempre y trato de ser muy claro, porque es intransferible, es que ‘no te va a llenar y va a agrandar tu vacío hasta el punto de llevarte a la muerte porque ese es el objetivo final de esa pequeña muerte diaria’. Para quienes estén del otro lado, les digo: ‘No se maten’.

- En tu caso particular, ¿qué vacío buscabas llenar?

- Es difícil saber cuál es el vacío, me parece que es uno espiritual, existencial. En realidad, en algún momento de la vida casi todos y todas sienten: ‘¿Qué estoy haciendo acá? ¿Para qué estoy en este mundo?’. Es la vida y es un hoy. Esas dudas, que nos pasan a todos los seres humanos, cuando las querés callar no sólo no se van, sino que lo único que hacés es anestesiarlas un toque y retrasar el ponerte frente a vos mismo. Hay que dejar la lupa y agarrar el espejo. Hay que dejar de ver lo que está haciendo el otro, los defectos del otro. Un ratito nomás porque sino se cae en el egocentrismo, pero es necesario para encontrarse con uno mismo y empezar a ver.

Lo mío era un vacío espiritual pero ojo, no es que ahora esté lleno sino estaría levitando y soy Buda (risas). Por lo menos, cuando ese vacío aparece yo ya sé a donde no tengo que ir a buscar la sustancia para llenar, porque no va a llenar. Busco otra cosa: meditar, orar, compartir con un compañero o compañera, escuchar.

- ¿Quién es Dios para vos?

- Es a la primera persona que le agradezco mi mañana, un nuevo día. Es a la que le entrego mis dudas, mis temores y muchas veces, mis incertidumbres. Es a quien le agradezco cuando me voy a dormir por un día más, un día más limpio, un día más con mis hijos, un día más de recuperación y un día más, por sobre todas las cosas, de amor. Yo que, hasta hace 14 o 13 años y algo que consumía, estaba lejos del amor. Del amor hacia mi mismo, hacia Dios, hacia la vida. Todo eso es. Es la razón de ser.

- Con respecto a Seres Libres, ¿cuál es el criterio de selección de los invitados?

- Están divididos entre aquellos que tienen que ver con el medio o que tienen algún tipo de conocimiento, que la sociedad los conoce, y aquellos que no son personas públicas. Pero por sobre todas las cosas, que sea alguien que pueda contar su historia y quiera contarla con muchísimo respeto y cuidado desde mi lado y desde el lado de la producción. No son cosas fáciles de contar. En ese sentido, tratamos todo el tiempo de mantener una línea para no caer en el morbo, en el golpe bajo o en la espectacularidad. En el caso de famosos, hemos invitado a un montón y hay quienes nos han llamado para hablar.

- ¿Cuál ha sido la historia que más te ha impactado y por qué?

- Debemos haber hablado casi con 100 personas entre las 20 charlas que tuve, las entrevistas en barrios o en unidades terapéuticas y no podría elegir una. Cada uno de esos testimonios sean de un hombre, mujer, conocido, no conocido, pobre, rico, exitoso o sin todavía haber encontrado un quehacer en la vida, son historias de gente que estuvo en el mismo infierno que yo. Solo aquellos que estuvimos en el infierno sabemos el dolor que padecimos, sólo aquellos que tienen familiares consumiendo saben lo triste y doloroso que es padecer eso. Vuelvo a decir lo que digo siempre: es una enfermedad y no es tan fácil. Todavía no se le encuentra la vuelta en ningún lugar del mundo, no solo en Argentina. En todos lados del mundo mueren de sobredosis año a año judíos, católicos, gays, heterosexuales, bisexuales, ricos, pobres… Me costaría elegir una si sé también que han hablado amigos y amigas mías.

- ¿Qué repercusiones ha tenido el ciclo?

- Las mejores críticas son las miles de personas que nos escriben post programa. Nos escriben para pedir ayuda, nos escriben para salir de la muerte. Ese es el resultado, eso es lo que queríamos: tratar de ayudar a que alguien que se está matando o sufriendo el suicidio diario de su hijo o hija encuentre su camino de esperanza.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?