Vivir la calle: el rostro de los que pelean contra el hambre, el frío y la soledad

Vivir la calle: el rostro de los que pelean contra el hambre, el frío y la soledad

A través de esta cámara testigo conocimos las duras historias que arrastran quienes viven en situación de calle y cómo fue que llegaron a ese extremo.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

La calle es dura, en invierno aún más. Sin embargo, muchas personas por las vueltas del destino hoy deben adaptarse a una vida en situación de calle y en soledad.

Esta cámara testigo lo que busca es mostrar qué hay más allá, hacer foco en otras realidades que muchas veces se quedan tras la sombra de la indiferencia, la falta de empatía y los prejuicios.

MDZ acompañó al grupo de jóvenes “Los Amigos de la Calle”, ellos son uno de los equipos que salen a recorrer las calles del gran Mendoza llevando no solo una porción de comida, sino también contención, una charla y por pandemia choques de puños y una sonrisa detrás del barbijo.

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La calle es dura, en invierno aún más. Foto: Kiki García

En la recorrida conocimos diversos rostros, tras ellos sus historias y los motivos que los llevaron a encontrarse hoy en esta situación.

Es el caso de Cristina, una mujer que desde hace 9 años se acerca a buscar su vianda y por supuesto, esa charla amena que sirve como broche final al extenso día. Ella comparte que se encuentra en situación de calle y que algunos días le hacen un lugar en la casa de su tía, “pero ahí somos muchos, así que yo duermo donde caiga. Sola, porque no tengo madre ni padre”.

Es que no solo el frío golpea en las calles, también la soledad se hace presente y muchas veces suele ser el peor enemigo al que se enfrentan. Esto Héctor lo sabe y lo vive todos los días, por ello desde hace años busca esos momentos para compartir al final del día.

“Mi prioridad es la ayuda social que brinda esta gente, a mi me hace mucha falta porque yo vivo solo. Por eso la pandemia me mató, porque para mi es como una familia”, comparte Héctor.

A la fila en busca de su vianda de fideos con salsa también llegó Leonardo, un joven con acento cordobés que a sus espaldas llevaba un colchón, el cual había encontrado a un par de cuadras y le venía “de diez” para dormir en su carpa.

Leonardo se quedó sin su casa, sin trabajo y sin su familia, estas duras pérdidas lo llevaron a vivir en la calle. Pese a la difícil situación en la que se encuentra él se muestra agradecido de la ayuda que recibe todos los días. “Vivo el día a día y doy gracias a la vida porque mañana no sé si estoy vivo en las condiciones en las que estoy”, se sincera el joven.

Desde lejos lo escucha atento Oscar, un hombre de 61 años que si bien hoy está en un albergue, también tuvo que dormir en la calle o en la Terminal de ómnibus. Él vino con mucha ilusión desde Córdoba a trabajar en la cosecha, pero nada salió como esperaba. “Me fue malísimo y terminé en la calle", cuenta el hombre que hoy está en la búsqueda de trabajo.

El complejo concepto de “situación de calle”

Todas las noches las personas en situación de calle son visitados por distintos grupos de jóvenes que cocinan, arman las viandas y luego las reparten en puntos estratégicos a quienes más lo necesitan.

“También se acercan muchas personas que viven en pensiones o tienen su hogar pero a los cuales sus ingresos no les alcanza para comida y vienen a buscar su porción y en algunos casos las de su familia”, comparte Franco Cattaneo, rector de “Los Amigos de la Calle”. Quien además destaca que en los últimos meses se ha incrementado el número de personas que, pese a tener un techo donde dormir, llegan hasta ellos pidiendo un plato de comida.

Por su parte, Cristian García, coordinador de la Pastoral de la Calle de Mendoza que nuclea a todos los grupos que pertenecen a la Iglesia Católica y que brindan ayuda, profundiza en el significado de “situación de calle” para comprender que el concepto es “más complejo” de lo que se cree.

Las personas que se encuentran en situación de calle son aquellas que no tienen techo; también las que hacen estrategia de calle, pero vuelven a una pensión o hogar; y además las familias en situación de pobreza que van a buscar su plato de comida”.

Si bien desde los grupos aún no se realiza un censo, ellos aseguran que son alrededor de 100 las personas las que se encuentran en el área que abordan, el departamento de Guaymallén y Ciudad de Mendoza.

A este número hay que sumarle aquellas personas que se encuentran en situaciones similares pero en los demás departamentos de la Provincia. “Según la Dirección de Contingencia Social a nivel Mendoza hay unas 300 personas en situación de calle”, aclara García.

El último informe presentado este mes por el Observatorio de la Deuda Social, la UCA (Universidad Católica Argentina) y Cáritas, demostró que el 41,9% de la población urbana del país es pobre multidimensional, es decir que son pobres por ingresos y por carencias y el 25% está en una pobreza multidimensional estructural.

“No todo se reduce a una pobreza estructural, en realidad la persona que está en situación de calle ha quedado allí porque ‘ha quedado solo’, es decir ha roto los lazos familiares por situaciones tan privadas que a veces se desconocen”, comparte el coordinador de la Pastoral de la Calle.

Dentro de esas “situaciones privadas” se pueden enumerar casos de adicciones, violencia, abandono, desempleo, entre otros. Son todas realidades muy distintas que “merecen un abordaje integral transversal”, sostiene García.

Son esas realidades las que llevan a que la persona en situación de calle se vea envuelta en un proceso de exclusión producto de la marginalidad y del “hacerse invisibles”, según explica García y agrega: “Siempre existen trampas nuevas de indigencia y exclusión, las cuales son producidas por actores económicos, carentes de sentido humanitario y de responsabilidad social”.

Además sostiene que “la calle no es solo fruto de la pobreza, sino también de la soledad y la indiferencia”.

A todo esto se suma la falta de acceso a las oportunidades, “ninguno es tan pobre que no pueda dar algo de sí mismo en la reciprocidad. Los pobres no pueden ser sólo los que reciben, hay que ponerlos en condiciones de poder dar, porque saben bien cómo corresponder”, concluye Cristian García.

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Foto: Kiki García

Cómo colaborar

Aquellos que deseen colaborar y ser parte de "Los Amigos de la Calle" pueden sumarse como voluntarios y realizar las recorridas o ayudar con alimentos, ropa de abrigo o calzado. Los interesados pueden contactarse a través de la cuenta de Instagram del grupo: @losamigosdelacalle.

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