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El transporte funciona solo al 15% y hay miles de puestos de trabajo en riesgo

El servicio de transporte tanto jurisdiccional como internacional se vio afectado por la pandemia y las restricciones. El 75 % de los empleados de esas empresas al día de hoy no pueden regresar a trabajar debido a la escasa demanda y la suspensión de los servicios internacionales.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

La pandemia de coronavirus puso en jaque diversos sectores económicos y, en muchos casos, las consecuencias del cese de actividades motivadas por la cuarentena y la alta tasa de contagios durante gran parte del 2020 y 2021 comienzan a hacerse visibles. 

Desde el 18 de marzo hasta los primeros días de diciembre del año pasado las actividades relacionadas al transporte de pasajeros tanto interjurisdiccional como de larga distancia se vieron suspendidas totalmente a excepción de algún viaje autorizado o procedimiento de repatriación ocasionando serios perjuicios a las compañías que brindaban ese servicio. 

En Mendoza son más de 100 empresas que prestan servicio de transporte interjurisdiccional tanto provincial como internacional. Debido a las restricciones vigentes tanto locales como en otras provincias y países limítrofes, el traslado de pasajeros fue prácticamente imposible de realizar en el transcurso de la pandemia. Si bien el transporte en general fue declarado como esencial, con el vínculo interjurisdiccional ocurrió todo lo contrario y se suspendió totalmente.

Fernando Boulin, director del grupo Andesmar (ETM) y director de CELADI (Cámara Argentina de Larga Distancia) explicó que aproximadamente 16 mil trabajadores estuvieron 9 meses sin poder trabajar, con la complicación aún mayor que a diferencia de otras modalidades que tienen una estructura y regulaciones que les otorgan subsidios, en el caso del transporte, atravesaron la pandemia con cero subsidios. 

En diciembre la actividad comenzó a reactivarse con protocolos específicos pero las  restricciones aplicadas según las jurisdicciones hizo que se viera afectada la prestación de servicios y frecuencias que se vio reflejada en una caída de pasajeros del 80 % en relación a la temporada anterior. Quienes concurren a la Terminal de Mendoza  son testigos del panorama desolador que se vive en relación con otras temporadas donde la circulación de personas y la demanda de pasajes previo a las vacaciones de invierno era significante.

La situación del transporte de carácter interjurisdiccional internacional es desesperante ya que, transcurrido un año y medio del inicio de la pandemia, los viajes no se reactivan y las empresas transitan una situación compleja.

Según Boulin, la demanda de pasajes que aún no logra recuperarse obliga a las empresas a definir nuevos criterios en relación al servicio de transporte que prestan hasta tanto no exista un avance significativo en la vacunación de la población que permita una reactivación del sector.  “El grado de vacunación será fundamental para que el sistema vuelva a funcionar, cuando sea mas alto que el actual seguramente se reactivarán muchos servicios y aumentarán las frecuencias, mientras que eso no suceda habrán pocos servicios de larga distancia”, destacó.

Números que preocupan

Durante la temporada de verano se prestaron alrededor de un 15 o 20 % de los servicios habituales. Al día de hoy se mantiene una oferta muy baja de servicios de transporte debido a la baja demanda existente. Si se comparan los servicios actuales con la temporada anterior se están prestando solamente un 10 o 15 % de los mismos.

Boulin dijo: “Tenemos días en los cuales, en relación a la temporada anterior estará saliendo un 10 o 15 % de los servicios. La oferta es muy baja porque la demanda es baja”. Esto trae consigo un problema para quienes prestan sus servicios en esas empresas de transporte, actualmente el 75 % del personal está imposibilitado para retomar su trabajo lo que complejiza aún más el escenario.

Ante una disminución de las frecuencias considerable, Boulin explicó: “En una empresa con 500 unidades, cuando se reabre la actividad llegamos a prestar frecuencias en un 25% del total utilizando solamente 80 unidades del total disponible. Hoy la fuerte caída de pasajeros nos llevó a utilizar 25 unidades”. 

En relación al servicio de encomiendas se puede apreciar un leve crecimiento pero siempre en proporción. Las empresas tuvieron que modificar la configuración de los ómnibus, el porcentaje de carga en las bodegas y si bien es un servicio público con tarifa regulada, los costos del servicio aumentaron. 

¿Qué se espera para los próximos meses?

Otro aspecto que pone en jaque al sector es la incertidumbre frente a las medidas que se toman en relación a la pandemia. El director del grupo Andesmar destacó que la falta de previsibilidad, la suspensión de los feriados y la inestabilidad de la situación sanitaria hace que la población tenga muchas dudas a la hora de planificar la compra de un pasaje y agregó que las consultas y la compra de boletos en este momento es nula.

En relación a la situación de las empresas explicó que no hubo quiebra de compañías durante la pandemia debido a dos aspectos, por un lado, la ayuda del estado que hizo que se conservaran las fuentes laborales y evitara la pérdida de empleos. Por otro lado, se aplicaron fondos excepcionales que si bien no alcanzaron ayudaron mucho. 

Las compañías de transporte se vieron obligadas a utilizar sus reservas históricas y el capital posible para sostener la infraestructura actual. Muchas de esas empresas son de capitales nacionales y tienen décadas de historia. Boulin explicó: “Eso no significa que la situación esté estabilizada sino todo lo contrario, creemos que cuando la pandemia pase se comenzarán a ver por primera vez la situación de las compañías y cuántas de ellas podrán seguir adelante en el futuro o quedarán en el camino”.