Brujería en Mendoza: una práctica que tiene cada vez más adeptos

Brujería en Mendoza: una práctica que tiene cada vez más adeptos

Tanto en el Valle de Uco como en Chacras de Coria, hay grupos de mujeres que se reúnen y confluyen en espacios donde se hace presente la magia a través de rituales de sanación y prosperidad.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

Un viejo dicho dice: “Yo no creo en las brujas pero que las hay, las hay”. Entre todas las actividades que se realizan en Mendoza hay una que llama la atención y cada vez tiene más adeptos… la brujería.

La brujería es una práctica común en muchas culturas, desde la antigüedad hasta la actualidad hay numerosos grupos de mujeres que la practican. Hace siglos las mujeres se reunían, hablaban y empezaban a sentir que tenían un poder que surgía de la naturaleza. Este conjunto de creencias, actividades y conocimientos prácticos son atribuidos a personas que poseen habilidades “mágicas”. 

Las brujas mendocinas distan mucho de la representación típica de la mujer volando en una escoba, sin embargo la prácticas ritualistas grupales siguen siendo una constante para estas mujeres que se reúnen y confluyen en espacios donde se hace presente la magia a través de rituales de sanación y prosperidad.

Hay dos tipos de magia, la magia blanca que se refiere a las prácticas benignas y la recuperación de saberes ancestrales sobre las energías que están a nuestro alrededor; y la magia negra que es considerada maléfica y tiene como objetivo provocar un daño o incluso la muerte a la persona. 

Tanto en el Valle de Uco como en la exclusiva Chacras de Coria, hay grupos de mujeres que se reúnen y se autodenominan “brujas”

Viviana, quien se unió a la práctica de la brujería hace dos años dijo: “Mi abuela fue bruja y mi familia la despreciaba por eso. Yo pensaba que esas cosas eran feas y me asustaba porque pensaba que la brujería era hacer cosas malas a la gente. Nosotras hacemos cosas buenas por la gente, tenemos la función de colaborar con otros para ayudarlos a vivir mejor. A pesar de que algunos utilizan la magia para generar malestar en otras personas, ese no es nuestro caso”.

Quienes se forman en esta práctica adquieren conocimientos sobre los usos medicinales de las plantas que están en su apogeo, la preparación de infusiones, aceites y pomadas que sirven para una serie de cosas que van sucediendo en la salud, como por ejemplo el alivio de molestias o enfermedades. 

Sobre los aspectos relacionados a la brujería y los saberes que incorporan, Viviana agregó: “Aprendemos a utilizar las rocas para hacer elixir para muchos propósitos, para energizar, calmar, para aumentar condiciones nuestras o soltar miedos. El canto y los tambores como medicina es una forma de expresión y conexión con la naturaleza y los espíritus. También el tarot y conocimiento de los astros como forma para comprender sucesos y profundizar en la reflexión de lo que uno va transitando en la vida, no como forma de adivinar o conocer el futuro”.

Sobre los elementos popularmente relacionados con la práctica de la brujería, aclaró: “El uso de velas y fuego es muy importante. Los cuatro elementos están involucrados en el poder la naturaleza que asumimos como propios y utilizamos para que los que han perdido el rumbo de estar unido al todo puedan volver a él”.

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