¿Solo urgencias o atención normal?: así trabaja hoy la odontología en Mendoza

¿Solo urgencias o atención normal?: así trabaja hoy la odontología en Mendoza

La odontología es una de las prácticas de salud que más complicaciones atraviesa desde la irrupción de la pandemia. Los riesgos de posibles contagios son elevados, por eso los protocolos son muy estrictos y hay profesionales que mantienen reservas a la hora de atender.

Pablo Villarruel

Pablo Villarruel

Con la irrupción de la pandemia, muchas prácticas y actividades se vieron restringidas a fines de evitar los contagios de coronavirus. Estas limitaciones acarrearon consecuencias más allá de lo estrictamente relacionado a las prohibiciones de circulación o al confinamiento y en muchas oportunidades conspiraron contra la salud física y mental de las personas. Dentro de esos casos, la odontología sigue siendo un ámbito que no logra desarrollarse de manera totalmente normal.

Si bien es cierto que en relación al DNU N° 334/21 del Gobierno nacional y las medidas determinadas por las autoridades provinciales el Círculo Odontológico de Mendoza informó que la atención continúa con los turnos programados y protocolos actuales, todavía hay muchos profesionales que están atendiendo casos particulares o urgencias, aunque éste termino reviste una amplitud interesante en la odontología.

El temor a contagiarse coronavirus y el estricto protocolo que conlleva una visita al odontólogo hizo que muchas personas postergaran el tratamiento de sus afecciones o simplemente apelen a recursos paliativos, en muchos casos no recomendados por los profesionales. En ese sentido hace pocos días atrás el Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires advirtió que "no realizar los pertinentes controles durante tiempos prolongados, aún en tiempos de Covid-19, puede generar complicaciones en la salud bucal".

Esta premisa es refrendada por los odontólogos de Mendoza, pero hay quienes ya están atendiendo todo tipo de consultas con el protocolo necesario, mientras que otros aún tienen ciertas reservas ante el elevado riesgo de posibles contagios que presuponen algunas prácticas.

"En esta oportunidad desde el Ministerio de Salud no hubo ninguna normativa de restricción en la atención odontológica, distinto a la vez pasada donde solo se podían atender urgencias. La única salvedad es que hay que atender con ciertos protocolos de seguridad", aseguró el odontólogo Facundo Gulino al ser consultado por MDZ sobre la realidad en los consultorios.

Respecto a las medidas para que la odontología vuelva a ser una práctica de salud con una frecuencia más parecida a la de antes de la pandemia, Gulino detalló los puntos más importantes. "Los protocolos tienen que ver con una distancia temporal entre un turno y otro para desinfectar el consultorio y el uso de una indumentaria de protección para el profesional que es aun más minuciosa que con la que tradicionalmente se trabajaba".

De esta manera el panorama de la odontología en la provincia, tanto para pacientes como para los profesionales, parece estar tomando tintes de normalidad, pero aun hay profesionales que consideran que algunas prácticas conllevan un riesgo muy alto para su salud y prefieren no atenderlas. "En la actualidad la atención es normal con los protocolos vigentes, pero no todos los odontólogos están atendiendo todo tipo de consultas. También existe una decisión personal", aseguró Adrián Ghinaudo, ex presidente de la Federación Odontológica de Mendoza.

"En Mendoza hay alrededor de dos mil odontólogos y afortunadamente no hay contagiados ni fallecidos. Eso no quita que haya algunos que mantengan sus reservas a la hora de la atención más allá de las medidas de seguridad", explicó Ghinaudo al tiempo en que remarcó que la odontología es una de las prácticas de salud con más atención en la esterilización y mucho más desde los años '80 cuando apareció el VIH.

Por otro lado, Ghinaudo sumó a las "dificultades" para la asistencia de los pacientes a las consultas odontológicas el hecho de tener que contar con el kit de indumentaria de seguridad. "El kit de seguridad corre por cuenta del paciente, pero en muchos casos las obras sociales no quieren hacerse cargo. Las que sí, le reconocen al paciente unos $1.500 aproximadamente, pero quienes no poseen ningún tipo de cobertura deben costearlo por sus propios medios", reflexionó Ghinaudo.

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