Hace 28 años murió Cantinflas: ¿sabías que la Real Academia Española lo honró con una palabra especial?

Hace 28 años murió Cantinflas: ¿sabías que la Real Academia Española lo honró con una palabra especial?

La institución magna de la lengua castellana dice que "Cantinflear" es “hablar o actuar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada con sustancia”.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

Este 20 de abril se cumplen 28 años de la partida física de Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, recordadísimo humorista mexicano, que tal marca dejó en la cultura popular latinoamericana y mundial que hasta su apodo y sus particulares ocurrencias se transformaron en un término aceptado por la RAE. Y no muchos son quienes pueden ostentar semejante toque de distinción.

Por supuesto, nos estamos refiriendo al emblemático Cantinflas, fallecido un día como hoy, de 1993, en Ciudad de México, la misma que lo viera nacer 81 años antes, un 12 de agosto de 1911. 

Fuente: Allvipp

La historia de Cantinflas, el mexicano que marcó Hollywood


Supo lucirse como guionista, productor, pero, fundamentalmente, como actor de comedia, siendo uno de los principales exponentes de la llamada Época de Oro del cine mexicano (mediados de los 30 a mediados de los 50). Incluso el propio Charles Chaplin, lo supo definir, en su momento, como el mejor comediante vivo para ese entonces. 

Su carisma sin fronteras lo llevó a ser valorado en Hollywood, donde fue parte de producciones habladas en inglés, tales como el caso de The Great Sex War (1969); Pepe (1960) y La vuelta al mundo en 80 días (1956), ganadora al Óscar a Mejor Película y que le dio a Cantinflas, ni más ni menos, que el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia o Musical.

Es así como el aclamado humorista mexicano se encuentra entre los pocos selectos latinos que tiene su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y las huellas de sus manos y pies estampadas en el Teatro Chino de Grauman (Los Ángeles, EEUU).

Fuente: Wikimedia Commons

Cada cual llevará más fresca en la memoria unas u otras de aquellas disparatadas aventuras que, en blanco y negro o a color, se repitieron infinidad de veces, al mediodía, en horarios de siesta o por la noche, desde que éramos pequeños. Eso sí, el resultado fue siempre el mismo: la risa inocente y sincera ante las desventuras de un personaje entrañable y de humor blanco.

Al igual que el inconfundible Charlot de Charles Chaplin, Mario Moreno inmortalizó su Cantinflas, al punto que la mayoría de sus historias giraban alrededor del mismo personaje envuelto en diversos enredos y desventuras. 

El mismo se caracterizaba por su carisma, su humildad y sus valores; en sus historias representó los más populares oficios y trabajos, destacando siempre sus orígenes pobres y, muchas veces, su falta de educación.

Esto generaba inmediatamente una fuerte empatía con las masas, pero también con ciertos sectores de clase alta que no podían ser ajenos al talento inigualable del mexicano. 

Fuente: Vanitatis

Para muchos expertos de su obra, Cantinflas representó con ironía y encanto, cómo un simpático marginado era capaz de enfrentar a los más poderosos y salir impune de los embrollos en los que, muchas veces, él mismo se metía, gracias a una verborragia estrepitosa, enredada y desopilante; una verborragia incongruente que a ningún lado llegaba, pero que, por igual, le servía para meterse o salir de apuros.

Por supuesto, en esas cantinfleadas lo que jamás faltó ni faltará es el humor. Así lo recordaremos.
 

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