Conmovedor Vía Crucis protagonizado por niños cerró el Viernes Santo

Conmovedor Vía Crucis protagonizado por niños cerró el Viernes Santo

Scouts y devotos de una parroquia evocaron la pasión y muerte de Jesús. Hablaron de sus "cruces" infantiles y de los padecimientos de la pandemia. El Papa Franciso condujo la ceremonia en medio de una plaza San Pedro que lució semivacía, por segundo año consecutivo.

MDZ Sociedad

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El papa Francisco, por segundo año consecutivo, no presidió hoy el tradicional Vía Crucis en la Plaza de San Pedro. Pero la ceremonia que evoca la pasión y muerte de Jesús tuvo una particularidad: fue realizada por niños.

Según publica La Nación, con ternura, los niños describieron sus “cruces”: hacerse pis en la cama de noche, la pobreza, el bullying en la escuela y las tristezas de la pandemia.

El Papa, como el año pasado, se mostró ante una plaza semivacía, en una noche que estuvo despejada y fresca. Como en las ocasiones anteriores, durante la celebración, Francisco no llevó la cruz, sino que siguió su procesión desde una plataforma, hasta que llegó a sus manos en la última estación.

La cruz fue llevada por niños y niñas del grupo scout Agesci de Foligno, de la parroquia romana “santos mártires de Uganda” y de otros centros junto a sus educadores.

“Querido Jesús: Tú sabes que también nosotros los niños tenemos cruces, que no son ni más livianas ni más pesadas que las de los grandes, pero que son verdaderas cruces, que sentimos pesadas también de noche”, comenzaron los chicos. Y siguieron: “Y sólo Tú lo sabes y las tomas en serio. Sólo Tú. Sólo Tú sabes qué difícil es para mí aprender a no tener miedo a la oscuridad y a la soledad. Sólo Tú sabes qué difícil es no poder contenerme y despertarme cada mañana todo mojado. Sólo Tú sabes qué difícil es no llegar a hablar bien, a pensar rápido o a hacer los cálculos correctos como hacen los demás". 

La pandemia no estuvo ausente. En la XIII estación un niño recordó cuando se llevaron a su abuelo. “Bajaron de la ambulancia unos hombres que parecían astronautas, vestidos con bata, guantes, mascarillas y visera, se llevaron al abuelo que tenía dificultades para respirar desde hacía algunos días. Fue la última vez que vi al abuelo, murió pocos días después en el hospital, imagino que sufriendo también a causa de la soledad. No pude estar cerca de él físicamente, decirle adiós y darle consuelo. He rezado por él cada día, así pude acompañarlo en su último viaje terreno”, expresó.

Terminada la ceremonia, el Papa saludó a algunos niños que se acercaron a saludarlo, a los que abrazó y acarició.

 

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