Síndrome de Diógenes digital: cómo saber si eres un acumulador 2.0

Síndrome de Diógenes digital: cómo saber si eres un acumulador 2.0

La versión digital del conocido síndrome que lleva a acumular cosas que no sirven puede traer repercusiones emocionales en los usuarios de dispositivos tecnológicos.

MDZ Sociedad

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Las nuevas tecnologías han traído cambios radicales en nuestras vidas. Vivimos en la era digital, ya no nos imaginamos un día sin usar los dispositivos tecnológicos, sin enviar un e-mail, sin hablar por redes sociales con familiares o amigos o sin navegar en busca de información.

Los dispositivos tecnológicos cada vez ofrecen mayor capacidad de almacenamiento y los servicios que se ofrecen en nubes son cada vez más amplios. Esto lleva a que muchos usuarios tengan cantidades sorprendentes de archivos guardados en su celular o computadora: fotos, videos, presentaciones, correos electrónicos, audios y hasta memes de años anteriores.

Si bien en la mayoría de los casos estos comportamientos propios de la era 2.0 no tienen por qué preocupar a los usuarios, en otros es un problema que merece atención. 

El síndrome de Diógenes digital es una expresión que viene del propio síndrome de Diógenes, concretamente, por uno de sus efectos más comunes, la acumulación de grandes cantidades de basura. Si bien es cierto que en este caso es algo que merece mayor atención y muchas veces requiere de ayuda de especialistas ya que padecerlo puede implicar que la persona se aísle social y voluntariamente y lleva a una total dejadez personal; en el caso del su versión digital también tiene una serie de repercusiones emocionales. 

No solo se trata de acumular en los dispositivos sino también de la ansiedad que genera el solo hecho de pensar en tener que deshacerse de sus archivos digitales. Cuando se prefiere seguir comprando unidades de almacenamiento, como discos duros o tarjetas de memoria, en vez de borrar archivos, estaríamos ante un caso de trastorno.

Según un estudio de la Universidad de Sheffield de Reino Unido, eliminamos solo el 17% de las imágenes que tomamos y guardamos el 83% aunque no nos gusten, sean inútiles (están fuera de foco, oscuras, movidas, etcétera) o sean casi idénticas unas de otras. “Aunque borrar parezca sencillo, en realidad es un proceso difícil que hace tediosas las limpiezas periódicas, porque determinar qué fotografías son prescindibles requiere atención, supone un esfuerzo cognitivo y, de forma paradójica, obliga a emplear un tiempo valioso en piezas sin valor”, explica el estudio.

 “Este síndrome es un problema desde el momento en el que se le dificulta al usuario la tarea de encontrar lo que busca, y se origina en la idea de no borrar por el miedo de eliminar algo por si acaso lo necesitamos en el futuro”, aclara Laura Jurkowski, directora de reConectarse, centro de tratamiento de adicciones a internet, videojuegos y el uso de la tecnología.

¿Cómo saber si padecemos este síndrome? 

La falta de información o educación al respecto lleva a que todos en mayor o menor medida estemos expuestos a este tipo de acumulación. No se nos forma para tener hábitos “saludables” sobre gestión personal de datos.

"La acumulación termina en una sobrecarga de información que genera una pérdida de control sobre nuestros contenidos", explica Jorge Franganillo, docente de la Universidad de Barcelona y experto en gestión de la información. Esto lleva a no saber qué tenemos guardado ni dónde lo hemos almacenado, conservar un archivo o guardar un correo electrónico se vuelve inútil si no sabemos dónde lo tenemos.

Ariel Glaz, que es coordinador de Contenidos Académicos en Digital House y experto en Diseño de Experiencia de Usuario (UX), brindó a La Nación algunas claves  para identificar si tenemos o no este problema. “Cada usuario debe preguntarse si conserva conversaciones muy antiguas en mensajeros como WhatsApp o Telegram; si acumula e-mails innecesarios en la bandeja de entrada; si guarda un excesiva cantidad de fotos iguales tomadas en sucesión por miedo a borrar alguna útil; si almacena demasiados archivos en discos rígidos externos o pendrives que ocupan espacio físico en cajones o rincones de la casa o espacio de trabajo; o si está convencido de que absolutamente todos los archivos que generamos en el trabajo necesitan tener una copia de backup, ya sea local o en la nube”, enumeró el especialista.

Claves para no ser un “acumulador digital”

  • Limpiar el escritorio y vaciar la papelera de reciclaje del ordenador con regularidad.
  • Crear carpetas para organizar los archivos en tu computadora, evitando generar cajones.
  • Revisar la carpeta de Spam por si algún mail interesante ha ido a parar a ella y vaciar.
  • No guardar series de fotos en el móvil que son iguales, ni tomas borrosas o inútiles.
  • Limpiar los archivos del móvil, sobre todo los memes, gifs o imágenes que no necesitamos una vez hemos visto.
  • Borrar conversaciones y archivos de Whatsapp.
  • Sobre todo, poner límite a lo que verdaderamente necesitamos conservar.

Herramientas digitales que ayudan en la limpieza de los dispositivos

Existe gran cantidad de herramientas digitales que pueden ayudar en la limpieza de los dispositivos y hacer que esta tediosa tarea sea más fácil. 

Por ejemplo, la aplicación móvil Files de Google o el Eliminador de archivos duplicados, para Android, entre muchísimas otras, que identifican archivos duplicados y los eliminan.

Tanto iPhone como los teléfonos de Samsung permiten agrupar fotos similares en la Galería, compararlas y eliminar las que son repetidas (el teléfono analiza las imágenes y busca la que está en foco, tiene mejor encuadre, etcétera). 

También hay aplicaciones como CleanUp (iPhone), Remo Duplicate Photos Remover (Android) o Duplicate Photo Cleaner (Windows) para buscar fotos idénticas o similares. Cuando Google anunció que dejaría de ofrecer almacenamiento ilimitado para fotos a mitad de año, prometió una herramienta para buscar y eliminar imágenes repetidas en su almacenamiento online.

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