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Cuando el corazón de foristas explota en los teclados: amor y odio

El texto periodístico es un estímulo para que las personas comenten de distintas maneras. El odio, la militancia y la burla suelen reemplazar lo reflexivo, que es en todo caso lo que configura la participación ciudadana. Cada forista en su justa medida hace más o menos un mundo violento.
Foto: Archivo
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El espacio que brindan los medios de comunicación (periodísticos y masivos como Facebook, o Twitter) para que personas, especializadas o no, opinen sobre algún tema en particular no es de hoy. De hecho, tradicionalmente ese espacio era concedido al público mediante lo que se conocía como "carta del lector". Para quienes tienen sus años, se acordarán de ese espacio. Para las nuevas generaciones, en cambio, hoy lo conocen como "comentarios", con otro formato, otra accesibilidad y otra dinámica. En los medios de comunicación periodística aparecen, particularmente, debajo de cada nota. Ya sea de una u otra forma, el objetivo de esos espacios ha sido siempre la participación ciudadana.

Actualmente, los medios de comunicación abren un espacio en cada nota para que los "foristas" (lectores suscriptos o simplemente usuarios anónimos que validan su identidad mediante un simple clic) puedan hacer sus comentarios sobre cualquier tema. Por lo general, claro, relacionan sus comentarios a la temática de la nota que comentan; sin embargo hay excepciones. Más allá de esa "dispersión" o "autoridad" deliberada para opinar sobre cualquier tema, existe un aspecto que despierta la preocupación de varios especialistas. 

En todo caso, para introducirnos en estas preocupaciones basta con reconocer los mensajes llenos de odio que se encuentran día a día en todos los medios de comunicación. 

Julio Sal Paz, doctor en Letras especializado en análisis del discurso, ha publicado distintos estudios sobre la participación de los foristas en los medios digitales, en todos ellos concluye, en mayor o menor medida, que la posibilidad de participación ciudadana en la era digital queda relegada por comentarios puramente emocionales, o basados en intereses políticos, económicos o por pura diversión y que recaen en la provocación, en la irrelevancia o en la ofensa.

El comentario de una nota periodística es la exteriorización del efecto que esa nota ha producido. En este sentido, "el texto periodístico es el estímulo y el comentario, su réplica", explica Sal Paz en una de sus publicaciones.

Otras reflexiones, también postuladas por especialistas en la comunicación (Silvia Montaña, Victoria González, César Ariza), postulan que el periodismo actual es una forma de conversación entre periodistas y audiencias. Pues, de ser así no está de más resaltar que cada "conversación" pende del hilo del respeto, del intercambio de roles (quien enuncia y quien escucha o lee), y del sentido del "querer comprender" lo que el otro dice. En su lugar, asegura Sal Paz, “el espacio mediado por la tecnología hace que seamos personas diferentes a la de carne y hueso (...). La agresión es estratégica, vos querés que te lean y tenés que ser fuerte para comentar. Está todo muy exacerbado en el universo digital”.

Es vox populi la preocupación por la que transitan las sociedades. Los elementos xenófobos, homofóbicos, misoteísmo, fanatismo, discriminación, entre otros, son parte de la expresión del problema. Pero, quizás, la causa más identificable sea la intolerancia. De modo que pasar por alto esta problemática es también hacer la vista gorda a un desafío y una demanda social que urge saldarlos. Vivir en un mundo más estable y justo no puede ser sólo una utopía. Cada forista, o comentarista, en su justa medida hace más o menos un mundo violento.