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Mendoza, el desierto donde el agua se derrocha por falta de inversión

Se estima que al menos el 30% del agua potable se pierde en la red de distribución como consecuencia de roturas, arreglos mal hechos, obstrucciones y cañerías muy antiguas. Al menos 10 mil reclamos mensuales se emiten a Aysam por mes debido a problemas de agua y cloacas.

Zulema Usach
Zulema Usach jueves, 30 de diciembre de 2021 · 20:43 hs
Mendoza, el desierto donde el agua se derrocha por falta de inversión
Foto: ALF PONCE / MDZ

El panorama pone de relieve que la actual crisis que atraviesa la producción y distribución del agua potable en Mendoza no tiene un “arrastre” reciente en la provincia. Con la falta de inversión, mantenimiento y ejecución de obras de magnitud que fueron postergadas a lo largo del tiempo para actualizar la red cloacal, la posibilidad de lograr un aprovechamiento hídrico efectivo se fue alejando del blanco objetivo de los mendocinos.

La población se acrecentó; la ciudad se expandió y la demanda de ambos servicios comenzó a sobrepasar la capacidad de respuesta de un sistema que ya a mediados del siglo pasado mostró las primeras señales de alerta. En una provincia donde solo 3% del suelo es irrigado y en medio de un proceso de desertificación y sequía que se vio agravado por el calentamiento global, el panorama actual pide a gritos soluciones urgentes pero resueltas de manera efectiva.

De acuerdo a los datos de Aysam (órgano que tiene a cargo la administración del agua y el saneamiento en Mendoza), en la actualidad hay al menos mil kilómetros de cañerías de agua corriente que necesitan ser reparados o más bien, reemplazados para evitar nuevas roturas, cortes, complicaciones e innecesarios derroches que hoy tienen un alto costo hídrico.

Alejandro Gallego, presidente de la empresa estatal, detalla que de los 8 mil kilómetros que conforman la red de distribución de agua potable, al menos mil “ya ha superado su vida útil”. “En la medida que se avance en materia de inversión y mejora de las redes, los reclamos irán disminuyendo”, dijo el funcionario.

De acuerdo a los registros de Aysam, los reclamos por cañerías rotas, falta de agua y cortes en el servicio fueron 72.034 en 2021 (al menos 6 mil por mes) mientras que los problemas en la red de cloacas denunciados por los usuarios fueron 49.108 (en promedio, 4 mil mensuales) este año. En todos los casos, según Aysam los problemas fueron resueltos. Un panorama distinto al registrado durante los años 2019 y 2020, cuando los números muestran que los pedidos de reparaciones superaron a la capacidad de respuesta. Para Gallego, esta actualización paulatina de las redes es fundamental para evitar el colapso. Por eso, el funcionario destaca que “en la medida en que haya financiamiento será posible lograr el cumplimiento de un plan de mejoras profundas”.

La “inyección” de dinero que llegó a la empresa para ese fin en este año que culmina, asegura Gallego, significó una inversión histórica de 400 millones de pesos provenientes del Fondo Fiduciario generado con fondos provinciales y nacionales para concretar el proceso de mejoras en la red de agua. “En 2021 fue posible cambiar 140 kilómetros de redes”, detalla Gallego.

Entre diciembre y febrero es cuando la cantidad de reclamos comienza a incrementarse. Entre los inconvenientes más recurrentes en la red de agua figuran las pérdidas en las cercanías de los medidores (debido a la utilización de materiales de escasa calidad al momento de instalarlos), obstrucciones en la red, roturas y cortes de agua como consecuencia de la escasa producción o por el sedimento que queda en las plantas potabilizadoras luego de una lluvia.

Las zonas que suelen ser las más afectadas son las ubicadas al oeste de Capital, Las Heras y Luján de Cuyo. Lo cierto es que frente al crecimiento sostenido de la población y la urbanización hacia el Pedemonte, la demanda del recurso vital para consumo, supera a la oferta. El agravante: de acuerdo con los datos oficiales, al menos el 30% del agua potable que debería continuar por el sistema para abastecer a miles de familias se pierde en la red como consecuencia de las roturas y pérdidas. “Al menos 30 años de desinversión en este sentido han ocasionado todos estos inconvenientes. Es fundamental ampliar las plantas potabilizadoras y dejar de perder agua en el camino”, detalla Gallego.

Cloacas: un sistema que quedó vetusto

En lo que a cloacas se refiere, Gallego vuelve a reconocer el estado de deterioro creciente de la red. Entre las obras que se están concretando, figura la del colector Boedo-Ponce, entre Luján de Cuyo y Maipú; el trasvase de la cuenca de Godoy Cruz, que se extiende por calle Belgrano hacia la Planta de Paramillos, y algunas obras que, según destaca el funcionario, se adjudicarán para realizar mejoras en toda la zona del bajo de Guaymallén.

La concreción de las últimas etapas para la ampliación de la planta de Paramillos y una mejora en Campo Espejo figuran entre las principales promesas de la actual gestión de Aysam. “Estamos en un desierto que solo puede crecer si el agua es recuperada y devuelta al sistema. Lo ideal sería llegar al menos al 60% de recuperación pero por ahora estamos muy por debajo de ese porcentaje”, asegura el presidente de Agua y Saneamiento Mendoza.


 

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