El gasto estatal en programas sociales se triplicó durante la pandemia
Los planes y ayudas sociales que brinda el Estado argentino a las personas con menos recursos son un tema de debate hace mucho tiempo: de hecho, es un tema que ha ganado vital importancia en estos dos últimos años de pandemia, ya que el gasto del Estado en estos programas tuvo que ser mayor dadas las circunstancias.
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El concepto de “transferencias sociales” no abarca la Asignación Universal por Hijo (AUH) ni otras tantas que otorga Anses (como, por ejemplo, la Asignación Familiar por Nacimiento y Adopción), sino que engloba otros programas sociales como la Tarjeta Alimentar, Potenciar Trabajo y el Programa de Recuperación Productiva, más conocido como RePro, un subsidio que busca ayudar a los empleados de empresas que se declaren con problemas para cumplir con sus compromisos.
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Como muestra este gráfico de la cuenta de Twitter @arg_endatos con datos de MindY-Economics, el gasto del Estado en este tipo de subsidios tuvo un crecimiento muy grande a partir del 2020, primer año de la pandemia de coronavirus: el porcentaje del PBI destinado a estos planes se triplicó, ya que pasó del 0,6% en 2019 a 3% en 2020. Si a esto se le suma las asignaciones de Anses, el porcentaje pasó de 1,8% a 4,4%, con un crecimiento de más del doble.
El 2020 fue el año en el que el gobierno de Alberto Fernández introdujo estas tres transferencias sociales: la Tarjeta Alimentar se implementó en enero, mientras que Potenciar Trabajo entró en vigencia a partir de marzo del mismo año. Por otra parte, esta segunda versión del RePro fue implementada en noviembre de 2020; la primera versión fue en 2003 y ha sido utilizada por todos los gobiernos desde entonces.
Con respecto a los números de 2021, se proyecta una baja considerable en el porcentaje del PBI utilizado para financiar estos programas sociales: dicho porcentaje descendería hasta casi la mitad, de 3% a 1,6%, mientras que en el total, con las asignaciones, pasaría de 4,4% a 2,9%.