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Crisis económica: las consecuencias de la inflación en la mesa navideña

La crisis económica hizo que las familias achiquen gastos a la hora de pensar menús y postres para la cena navideña. Elegir pollo en vez de carne; armar la mesa "a la canasta", amasar budines para el convite o "llevar lo que cada familia va a comer", entre las estrategias para ahorrar plata.
Foto: Pixabay
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Que el aumento sostenido de los precios a la hora de comprar los alimentos y bebidas haya ido por detrás de la capacidad de compra de la población, no es un hecho que pase desapercibido en la mesa que se compartirá en la cena para celebrar la Nochebuena.

Es que hoy, cuando la preocupación está más centrada a evitar comprar comida de más y abaratar costos apelando a todos los recursos que se tengan al alcance, las estrategias para hacer rendir los menús que se compartirán esta noche son variadas y numerosas.

Para quienes a lo largo de su vida acostumbraron a armar largas mesas con deliciosas carnes asadas, ensaladas para todos los gustos y menús que si dejaban un resto para el 25 eran vistos con buenos ojos, hoy la crisis hizo replantear esos “gustitos” para despedir el año “a lo grande”. La crisis económica marcó el límite en un país donde el valor de la canasta básica total de alimentos ya superó los 70 mil pesos mensuales para una familia con dos adultos y dos hijos en edad escolar.

Para muchos, la idea de estas fiestas a la hora de sentarse a comer y brindar, se centró en la planificación previa para hilar fino en las promociones de los supermercados e ir comprando poco a poco todo lo necesario para diferentes menús más austeros y rendidores. Otros, en cambio, optaron por una compra general para toda la familia con carne de pollo (que es más barato que la carne de vaca) para luego dividir gastos. Y tal vez a diferencia de otros momentos, ahora las familias eligieron que “cada uno lleve lo que va a comer y beber, de manera que nadie gaste de más”.

Las apuestas para los platos de esta Navidad son variadas pero en todos los casos, ajustadas a los bolsillos. Entre los testimonios de las familias, la preocupación es constante: la plata no alcanza y todo está muy caro, aseguran. “En general siempre busco los lugares en los que hay descuentos o promociones. Hoy es fundamental buscar precios porque de otro modo no podés comprar nada”, destaca Candela Reynes (23), mientras pasea junto a su hermana por calle Arístides Villanueva de Ciudad. Mañana a la noche, ellas se juntarán con su papá. “Hace años nos juntábamos muchas personas en la familia y era todo una gran fiesta. Ahora eso ha cambiado”, comenta la joven.

Armar la cena “a la canasta”, es otro recurso muy repetido. “Esta vez cada familia va llevar un poco; mi suegro por ejemplo compró pollo, algunos aportaron las bebidas y otra parte de la familia va a llevar empanadas y a las bebidas quedamos en cada uno lleva un poco porque están demasiado caras”, detalla Jorge García de (30). Cuenta el joven que trabaja en una empresa de seguridad, que a él le tocó la tarea de comprar cerdo a precio económico. “Por eso fui a conseguirlo a Rodeo del Medio, donde sale 680 pesos el kilo”, explica.

La familia de Daniel R. (51) y María Rosa Zuin (51) está compuesta por tres hijos, dos de los cuales se encontraban paseando con ellos ayer por la tarde: Sofía (9) y Thiago (13). Para hoy por la noche, ellos se reunirán con al menos 15 personas en un lugar abierto. Con la idea de que el convite sea lo más económico posible, todos optaron por compartir unos deliciosos pollos. “Nos limitamos a la cena, ensaladas y luego algunas cositas dulces para brindar”, comenta María Rosa y agrega que a diferencia de otros años, esta vez la familia eligió limitarse a lo estrictamente necesario. “Hasta para comprar los regalitos pensamos en artículos que fuesen de utilidad para los chicos”, confiesa.

Una mesa ajustada al bolsillo

María Teresa (78) cuenta que esta noche se reunirá con uno de sus hijos y nietos. En otras épocas, dice, la Navidad tenía ese plus de “gran fiesta”, porque además la familia era multitudinaria. “Llegábamos a juntarnos más de cien personas; ahora eso es muy distinto por muchas razones”, expresa la mujer que siempre se dedicó a la docencia. A la hora de organizarse con el menú, María Teresa optó por un budín de arroz. “Cada uno aporta algo para comer y lleva lo que va a consumir. Porque si a último momento alguien por algún motivo falta, no perjudica al resto”, explica.

La familia de Elba Moreno (74), por su parte, se decidió por “comprar lo justo y lo necesario y después dividir la compra”. En su caso, hasta ayer por la tarde ya levaba gastados 4 mil pesos entre cositas dulces y las frutas y latas de durazno y ananá al natural para preparar la tradicional ensalada fresca. “Esta vez solo vamos comer ese postre, algo de carne como menú principal y unas garrapiñadas”, cuenta la mujer mientras lava su auto.

A unos metros de ella, Alicia Fernández (58) camina por una vereda mientras lleva su carrito de compras. Comenta que viene de hacer un recorrido por los supermercados y negocios para comprar los ingredientes para amasar ella los budines caseros que llevará de postre a la mesa de Navidad. La reunión familiar será en la casa de uno de sus hijos y también comerán a la canasta. “Estaba buscando lengua para hacer a la vinagreta y en algunos lugares costaba el doble. La verdad que hasta lo que antes era económico ahora es caro”, dice Alicia y agrega que para abaratar costos en las compras ha recurrido a las compras de “2 por 1”.