La vida de Sofía está en riesgo: "Que no sea otro caso Lucio Dupuy"

La vida de Sofía está en riesgo: "Que no sea otro caso Lucio Dupuy"

Christian Dupuy, el papá de Lucio, lanzó un pedido urgente a la Justicia preocupado por la vida de Sofía, una niña riojana. Su madre lleva un mes sin dejar que su papá, Joaquín Arandia Vieyra, la vea y amenaza con maltratarla.

MDZ Sociedad

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Joaquín está desesperado. Tiene 34 años y una hija de 3, Sofía, a la que no puede ver desde hace casi un mes. Su expareja, Sofía Salman, lo amenaza con lastimar a la pequeña.  

"La pendeja se va a despertar y no tengo ganas de verla. Me tiene podrida y es culpa tuya", dice uno de los muchos mensajes que Salman envió a Joaquín un mediodía y cuya captura él compartió desesperado por ver a su hija y aterrado por lo que la pequeña Sofita, cómo a ella le gusta que le digan, pueda llegar a sufrir. 

Una de las múltiples capturas que compartió Joaquín, desesperado por lo que Sofía pueda hacer con su hija. 

"Conocí a Sofia en marzo de 2017", cuenta Joaquín que es de Chilecito, a unos 200 kilómetros de la ciudad de La Rioja a donde se mudó en 2016, poco antes de conocer a su expareja. "Chateábamos mucho, comenzamos a juntarnos, salíamos, íbamos a comer... Como comienza a una pareja normal. La relación con ella fue muy buena al principio", dice y sigue: "Ahora me doy cuenta de que ella me manipulaba muchísimo, pero en ese momento estaba enceguecido. Sofía me hablaba convivir, a mí no me estaba yendo muy bien en el trabajo, me dejé llevar y terminamos yéndonos a vivir juntos. Al principio la relación era espectacular".

Eso ocurrió en 2017. En febrero de 2018 Sofía quedó embarazada pero Joaquín no lo supo hasta que ella se lo confesó en medio de una pelea. "Tuvimos una discusión y en el medio me dijo que si quería me fuera, pero que ella estaba embarazada. Mucho no le creí. Fuimos al médico y sí, estaba embarazada", dice. Las cosas se resolvieron y siguieron conviviendo. 

"El 11 de septiembre falleció el papá de Sofía. Mi hija nació el 1 de noviembre", puntualiza Joaquín y explica que une las dos fechas porque hubo un cambio abismal en el comportamiento de Salman. Relata que apenas unos meses después "ella empezó con la violencia. Los 11 de cada mes ella se ponía mal y parecía que hubiera un demonio dentro de ella".

Recuerda especialmente un día. El 11 de febrero de 2019. "Le agarró un ataque. Estábamos durmiendo y me despertó a las 5 de la mañana con una patada en la espalda. Me desperté, le pregunté qué le pasaba y se fue directo a la cocina. Sofita estaba durmiendo en la cuna, se despertó llorando, la alcé y fui a la cocina a preguntarle a la madre qué le pasaba. Me pegó una piña en el ojo. Fui a dejar a mi hija en la cama nuestra, porque la madre estaba desquiciada, y ahí se me tiró encima, me rasguño toda la espalda y la cara", relata y agrega que las fotos de cómo quedó su cuerpo están adjuntas en la primera denuncia que realizó por violencia luego de irse de la casa ese día. 

"Ahí armé un bolso rápido y me fui a dormir a un taller mecánico que tengo. Presenté una denuncia en fiscalía, pero no hicieron nada porque a la violencia de la mujer al hombre no le dan mucha bola. La denuncia está archivada y dentro del expediente actual", declaró. Entonces dejó de ver a su expareja y volvió a verla un tiempo después para poder estar con su hija. "No tenía forma de verla de otra manera", indicó. Recuerda que lo impactaba el modo en que Sofía trataba a la pequeña. "Yo veía cómo ella la maltrataba a mi hija. La levantaba de las piernas como si fuera un chancho. Una vez le tiró todos los almohadones en la cara cuando Sofía tenía 4 meses". 

Preocupado por su hija, Joaquín compartió captura de los mensajes de WhatsApp que le envía su expareja. 

Sin embargo, fue Sofía Salman quien presentó una denuncia y fue escuchada. "Pedía resguardar su identidad física y su salud mental", dice Joaquín y sigue: "Dijo que yo la hostigaba. La sentencia de la jueza decía que yo tenía que buscar a la nena a la 1 del mediodía y tenerla hasta las 10 de la noche. La buscaba, la madre salía con el teléfono filmándome y del otro lado del teléfono me hacía fuck you para que yo reaccionara pero yo no le hacía caso. Ella me entregaba a la niña cuando quería. Capaz que dos veces por semana me dejaba verla. Yo hablaba con mi abogado para avisarle que no me entregaba a la nena, me subía al auto y me iba. Sofita se quedaba llorando. Y cuando me la entregaba ella se subía al auto diciendo: 'papá es un monstruo', 'papá es un pelotudo'. Menos de tres años tenía en ese momento. Yo le preguntaba: '¿Quién te dice esas cosas?', 'Mamá', me respondía. Ahí me di cuenta de que la madre le estaba llenando la cabeza", señala. 

En la misma línea relata algo que vivió en el supermercado. "Sofita miraba para todos lados y me decía: 'Tengo miedo, papá'. '¿De qué tenés miedo?', le preguntaba yo. Y ella respondía: 'tengo miedo de la gente'. '¿Quién te enseñó a tenerle miedo a la gente?', 'mamá', respondía. 

Esa denuncia por hostigamiento fue desestimada, aunque no así la perimetral por 120 días que vence el 17 de enero. Según Joaquín esta perimetral fue la mejor medida para él. "En la resolución de la jueza decía que no podíamos tener comunicación más que por Sofía", comenta y explica cómo funcionaba la medida: "La última resolución de la jueza, es que como hay una perimetral la madre la tiene que llevar al jardín a la mañana y al mediodía la retiro yo. La tengo hasta las 7 de la tarde y la dejo a esa hora en otro jardín maternal del que a las 8 la retira la madre. El de la mañana es más tipo prescolar y el de la tarde es más recreativo". 

Todo funcionó tras esa sentencia hasta el primer día que no pudo retirar a su hija del jardín. "Estuve 40 días sin ver a mi hija. Me decían que su mamá no la había mandado. El día número 41 me la iban a entregar y cuando la estaba esperando llegó la madre a buscarla. Se bajó del auto filmándome y llamó a la policía", relata y sigue: "Les mostré a los oficiales la resolución y ahí me soltaron. Llegó personal de Asuntos Juveniles, el jefe de la comisaría primera, alguien de minoridad, un asesor de menores, violencia de género. Los policías entraban y cuando salían me decían: 'Está reloca la mamá de tu hija'. Llegaron policías mujeres y me decían que no podían hacer nada. Llamaban a la jueza y ella insistía en que a la nena me la tenía que llevar yo porque eso decía la resolución". 

Christian Dupuy, el papa de Lucio -el niño que fue asesinado a golpes en Santa Rosa- ayudó a difundir el caso de Sofía

Eso fue un viernes. A las tres y media de la tarde la jueza decidió que por ese día se cancelara la resolución. "Ese día me enojé. Todos se iban felices a sus casas menos yo que era el único que estaba cumpliendo la resolución. El lunes era el cumpleaños de mi nena y fui porque la jueza me aseguró que iba a poder verla. Pude verla toda esa semana y ahí empezó todo este problema de nuevo. La última vez que ví a Sofita estuvimos un fin de semana completo en mi casa. Y la dejé en el jardín para que la madre la retirara". 

Ese día Joaquín fue denunciado por Sofía a Niñez y adolescencia. "Hay quienes dicen que ella le pegó pero eso no lo sé. Fue con fotos a hacer una denuncia a Niñez por maltrato, diciendo que yo la maltraté a mi hija", cuenta. Asesorado por su abogado, eligió no presentarse cuando lo citaron de la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia de La Rioja. "Me comuniqué con la asistente social y ella me confirmó que había una denuncia hecha por Sofía con fotos y todo. Ella me dijo que lo más probable era que la madre le hubiera pegado para hacerme la denuncia", afirma, aunque más adelante acota que la psicóloga del organismo dijo que los golpes que presentaba Sofita eran propios de una niña de su edad. 

"Desde ese, día yo no supe más nada. Sé que la madre es capaz de cualquier cosa con tal de culparme a mí. Me quiere hacer mal a mí. No quiere hacerle bien a la nena", dice desesperado Joaquín a punto de cumplir un mes sin ver a su hija y habiendo recibido amenazas de parte de la madre. 

Luego de manifestar su temor en redes sociales, pidiendo a la justicia que actúe para que a su hija no le pase nada, Joaquín recibió un llamado de Christian Dupuy, el padre de Lucio. "Se comunicó para ayudarme a viralizar todo, para que la justicia actúe y no vuelva a haber otro caso como el de su hijo. Él me dijo: 'Lamentablemente mi hijo tuvo que morir para que la justicia empiece a hacer algo'. Yo le dije que acá, en La Rioja, la justicia no hizo nada", concluye. 

 

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