La orquesta solidaria está cada vez más cerca de concretarse gracias a la donación de un piano
La música es una de las formas de expresión más genuinas que existen, las posibilidades que se generan son infinitas y posibilitan cambios profundos para quienes se embarcan en la aventura de aprender a tocar un instrumento. Sin embargo, las dificultades de acceso a los mismos son una limitación. El proyecto "Doná música, recibí una sonrisa", tiene como objetivo acercar la música a los hogares de quienes no pueden comprar un instrumento musical.
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Gabriel Mignani es un profesor de guitarra mendocino que comenzó con un proyecto solidario a través del cual recibe instrumentos, los repara y dona a quienes necesitan. "Doná música, recibí una sonrisa" nació en Las Heras y hoy comienza a transitar una nueva etapa a partir de la donación de un piano que permitirá realizar un ensamble musical con los niños que quieran aprender a tocar.
Hace unas semanas una persona se puso en contacto con Gabriel a través de las redes sociales y ofreció donar un piano que tenía en desuso. "Con esta donación estamos más cerca de poder concretar el ensamble musical proyectado. La idea es encontrar un espacio donde pueda llevar los instrumentos que tengo y que queden a disposición de quienes deseen aprender a tocar", destacó. El ensamble es un espacio de práctica musical donde se incentiva la exploración de diferentes repertorios, creando nuevas experiencias relacionadas con el ritmo y la musicalidad.
El ensamble musical cada vez está más cerca de concretarse gracias a la difusión que se realiza a través de las redes sociales. Hoy el proyecto consta de un charango, ukelele, violín, piano, acordeón y guitarras; todos instrumentos producto de donaciones realizadas los últimos meses. “Muchas personas me contactan a través de Facebook con la intención de donar algún instrumento, es increíble la solidaridad de la gente”, reflexionó el músico.
"Nos falta la parte rítmica para armar el ensamble, necesitamos al menos 3 cajones peruanos", destacó.
"Nos falta la parte rítmica para armar el ensamble, necesitamos al menos 3 cajones peruanos", destacó el músico y agregó: "Si alguna persona quiere donar sería de gran ayuda para concretar el proyecto que hoy se encuentra en camino a cumplir el tercer objetivo que nos planteamos al inicio".
Desde el inicio del proyecto a la fecha se han realizado más de 100 donaciones de instrumentos entre los que se encuentran guitarras, violines, teclados, bajos, entre otros. "Durante el año hacemos una donación semanal para mantener vivo el proyecto. Me mantengo activo y busco los instrumentos que, en muchos casos, necesitan reparaciones para poder ser utilizados", dijo Gabriel y agregó: "Unas cuerdas de bajo tienen un costo aproximado de 4.000 pesos. Los repuestos son muy caros".
Las guitarras que no funcionan son intervenidas por artistas locales y se sortean para recaudar fondos que permitan pagar el costo de las restauraciones y repuestos de los instrumentos que están en muy malas condiciones. "Me preocupo por solucionar la necesidad que haya lo más rápido posible", destacó Mignani.
Origen del proyecto
El proyecto "Doná música, recibí una sonrisa" nació en Las Heras y tenía tres objetivos, en primer lugar recibir instrumentos que luego son donados a quienes deseen aprender a tocar pero no cuentan con las condiciones económicas necesarias para acceder a un instrumento. En segundo lugar, el proyecto plantea la posibilidad de acceder a clases donde se enseñe a los niños a tocar los instrumentos y por último, concretar un ensamble musical con instrumentos que estarán disponibles en un lugar para que aquellas personas que deseen tomar clases puedan hacerlo.
En la actualidad el proyecto se autogestiona por medio de sorteos, organización de eventos y actividades para juntar fondos que luego serán utilizados para costear las reparaciones para dejar los instrumentos en óptimas condiciones para ser usados. "La única ayuda económica que recibo es por parte del área de cultura de la Municipalidad de Las Heras pero no alcanza para llegar a tantas familias, por lo que apelo a la solidaridad de quienes quieren ser parte de este proyecto", explicó Gabriel.
Las donaciones de instrumentos recuperados y reparados realizadas en el transcurso de estos años cambiaron la vida de alrededor de 200 personas, entre las que se encontraban niños y niñas con discapacidad, familias que no podían acceder a la compra de los instrumentos e instituciones como la cárcel de El Borbollón, la penitenciaria San Felipe, el hospital psiquiátrico Carlos Pereyra y la dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. Algunas donaciones incluso han llegado fuera de la provincia de Mendoza, familias de La Rioja y Santiago del Estero se comunicaron con Gabriel y pudieron recibir su instrumento.


