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Daniel Johnston, un artista para entender la locura

Te invito a conocer la historia de Daniel Johnston, un americano bipolar que hizo todo lo que pudo para ser famoso, pero el demonio no se lo permitió. Ni si quiera con la ayuda del Capitán América y Gasparín logró detenerlo.
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A diferencia de las locuras que se pueden contar de un Keith Richards, de un Charly o un Ozzy, lo de Daniel Johnston era enfermedad mental de verdad. Esquizofrénico y bipolar, tenía muchas obsesiones: un amor no correspondido llamado Laurie, que nunca lo amó y fue su musa de muchísimos temas. También estaba obsesionado con algunos personajes animados como el fantasma Gasparín, el capitán América y también con la fama y el diablo, a tal punto que él pensaba que su misión en la Tierra además de tener que pegarla en la música, era combatir a Lucifer. Obviamente esta última obsesión, sumado a su extrema sensibilidad y a la cantidad de drogas que se tomó, lo volvió una de las personas más sensibles, creativas, peligrosas y esquizofrénicas de la música.

Daniel Johnston era esquizofrénico y bipolar

En los años 80, cuando arrancó con sus canciones, quería ser el número uno. Mientras laburaba en un McDonalds, escribía temas, grababa sus casetes en su casa con tapas dibujadas mágicamente por él y los repartía por todos lados: en plazas, en conciertos o en la redacción de la revista Rolling Stone. De esta manera publicó sus obras como pudo y de a poco se hizo escuchar, logrando hacer algunos conciertos y cosechando a sus primeros fans.

Grababa sus casetes en su casa con tapas dibujadas mágicamente por él

Sus temas hablaban de sus obsesiones, de su locura y su vida en general, desde delirios como una que habla de caminar con una vaca (Walk the cow) hasta otra bien confesional como I have lost my mind que tiene algunas frases geniales como ésta:

Había perdido la cabeza / estaba sentado en el sótano cuando vi que había desaparecido / fui con mi auto a la oficina de Objetos Perdidos /dije ¨Perdone, pero me parece que he perdido la cabeza¨. / Ella dijo ¨¿Puede identificarla por favor?¨./ Yo dije ¨Sí, es una pequeña sinvergüenza. Está un poco arrugada por la lluvia.

Hay artistas que uno debe descubrir a través de un documental y este debe ser uno de los mejores ejemplos. Yo al menos lo conocí en uno tan genial como descorazonado. De él solo conocía una canción, una especie de mini hit llamada ¨True love will find you in the end¨ (El amor verdadero te encontrará al final) un conmovedor tema acerca de ese amor que querés y no tenés, pero donde hasta el fin de tus días, nunca le perdés la fe. Seguramente cantado para él mismo y dedicado a su Lisa que se  lamentablemente se casaría con otro rompiéndole el corazón. Temazo con muchas versiones que hicieron músicos como Beck, Wilco y Bestia Bebè, una banda argentina.

Por eso después de leer esta nota y escuchar algunos temas, te recomiendo reservarte unas horas, estar bien relajado y abierto a ver ¨The Devil and Daniel Johnston¨. Lo primero que te vas a asombrar es que tiene toda su vida filmada, ya que desde chico grababa todo. Antes de conocer al diablo vas a ver su vida familiar común y corriente donde Daniel ya era super creativo y se la pasaba filmando películas, dibujando y haciendo música.

Daniel era super creativo y se la pasaba filmando películas, dibujando y haciendo música

El documental te hace meter en la vida de Daniel Johnston y principalmente en su cabeza y en su mente, demasiada creativa para que una persona la pueda sostener. Una historia que te va a mostrando como en ninguna película de ficción, el viaje de una persona que va volviéndose loca hasta bajar literalmente a los infiernos. En algunos momentos vas a querer apagar y salir a tomar un poco de aire, pero cada tanto también vas a emocionarte con su música y letras que relatan de manera magistral y bien directa sus miedos, fracasos y obsesiones antes citadas. La vida de una persona que quería ser famosa y en cierta forma lo terminó siendo, al menos para unos pocos, donde se cuentan varios famosos que van desde nuestro Liniers hasta Matt Groening, el creador de Los Simpson.

Su vida tiene momentos realmente muy densos donde la locura y las drogas alucinógenas, lo hacen cometer actos totalmente dementes, dañando a sus seres más queridos. El peor ejemplo es cuando una vez en un viaje en avioneta que manejaba su viejo, en un ataque de locura le saca las llaves y las tira por la ventana. La avioneta obviamente cayó en picada y se destrozó contra unos árboles, donde milagrosamente salieron vivos. No es un documental para corazones sensibles, pero a veces hay que animarse a cruzar las líneas de lo insoportable para descubrir la belleza y magia que hay del otro lado.

."Daniel definitivamente va a ir al cielo porque ya estuvo en el infierno", dice en la película su hermana y mierda que tiene razón. "Está re loco ameo", diría cualquier joven de hoy que escuche sus diálogos acerca de los demonios.

Tema aparte son sus dibujos. Ojalá que algún día hagan una exposición en Argentina como en su momento hicieron en la muestra ¨Visiones simbólicas¨ que anduvo por varias ciudades del mundo. Sus dibujos al igual que las canciones tratan también de sus obsesiones y también de su personalidad a través de un alter ego interpretado por diferentes personajes tristes con cabezas abiertas.

Exposición de dibujos de Daniel Johnston

En los años 90, medio que la gente se olvidó de él y se calmó un poco, dejando las drogas al menos, saliendo de rehabilitación y grabando cosas más esperanzadoras como ¨Happy Soul¨, ¨I killed the monster¨, ¨Hoping¨ o ¨My life is starting over¨. Se volvió a la casa de sus sufridos padres y se instaló en viejo cuarto transformándolo en estudio y saliendo ya poco y nada.

Volvió a la casa de sus padres y convirtió su viejo cuarto en estudio 

Un buen día una foto de Kurt Cobain con la remera de su primer disco se viralizó e hizo que comience a nombrarse de vuelta y a transformarse en una figurita difícil, de las de culto. Y mientras, Daniel seguía haciendo música y seguía con sus miedos (dicen que le dijo que no al sello Elektra por miedo a Metallica que según Daniel eran satánicos). Su única experiencia con un sello profesional fue un fracaso comercial que no vendió casi nada pero que tiene ¨Life in vain¨ que es hermosa.

Un buen día una foto de Kurt Cobain con la remera de su primer disco se viralizó e hizo que comience a nombrarse de vuelta...

Llegaron los años 2000 y ya era un verdadero antihéroe de músicos y de algunos fanáticos que iban a visitarlo a la casa o le rogaban para que viaje a tocar a su ciudad o país. Mientras, Daniel aumentaba de peso semana a semana debido tantas pastillas que le daban para tratarse y su imagen se iba deteriorando junto a su voz que ya sonaba bien rara. En cada lugar que visitaba lo esperaba una banda local fanática que se aprendía los temas y lo acompañaba en vivo en sus shows. En Buenos Aires tocó 2 veces en Niceto, la última acompañada de la banda argentina Shamán y Maxi Prietto, cantante de Los Espíritus. Tocó no más que una hora en cada show y lamentablemente me lo perdí. Liniers lo retrató en vivo como hace con su amigo Kevin.

Su voz es bastante desafinada, toca la guitarra como un estudiante en su segundo mes y la mayoría de sus canciones están mal grabadas. Pero tiene una genialidad y una sensibilidad que vale la pena descubrir, aunque cuando lo escuches por primera vez pienses que canta peor que Phoebe de Friends y te va a costar mucho entrar en su onda.

Murió a sus 58 años en el 2019 en su cuarto y de un ataque al corazón y de las tantas canciones que hizo, yo decidí armarte una pequeña playlist con sus temas más fáciles de oír, al menos para mí, y con algunos covers hechos por diferentes artistas.

Antes de darle play te quiero mostrar este video subtitulado de, Historia de un artista, una canción brutalmente honesta que resume lo que sentía él ante el hecho de querer vivir como un artista y ser cuestionado por varios que lo rodeaban.

 

 

Ahora sí, secate las lágrimas y dale Play cuando quieras.

 

 

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"