Cocinan para personas en situación de calle y les preocupa que cada vez necesitan más platos de comida

Cocinan para personas en situación de calle y les preocupa que cada vez necesitan más platos de comida

Todas las semanas un grupo de amigos cocina y reparte comida a personas en situación de calle. Les preocupa que, aunque cada vez cocinan más platos, se siguen quedando cortos con el cálculo.

Pablo Vazquez

Todos los días la gente se cruza en la calle personas que necesitan ayuda: buscando dinero, comida o simplemente intentando vender algo. La mayoría simplemente pasa de largo, no les prestan atención, estos jóvenes no.

PES -Para El Servicio- es un grupo misionero de jóvenes universitarios que, desde 2018, se reúne todos los viernes para compartir la vida en comunidad. En marzo de este año conmovidos por la gran cantidad de personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires, decidieron aportar un granito de arena. Comenzaron a reunirse todos los miércoles a la tarde para repartir comida a personas en situación de calle.  En las primeras salidas, se dieron cuenta de su falta de experiencia en general, con errores básicos, como la poca cantidad de comida o la falta de conocimientos para cerrar un plato de plástico con papel film, pero con el paso del tiempo y las ganas de mejorar, todo se solucionó.

Jóvenes del grupo salen a repartir
Jóvenes del grupo salen a repartir.

El grupo es autofinanciado por sus miembros que todas las semanas se encuentran en la casa de Rodrigo quien, a pesar de no participar en la recorrida, pone su cada para cocinar y emplatar. Los chicos van llegando a medida que acaban su rutina: Aldana e Iván trabajan hasta tarde y otros como Pablo, Agustina o Victoria van después de estudiar. Tardan alrededor de una hora y media en preparar todo. La adrenalina sube a medida que pasa le tiempo. Deben hacer la suficiente cantidad de comida, condimentarla bien, preparar jugos, cerrar correctamente cada plato para que no se abra en el carro y lograr que la comida no se enfríe antes de llevarla a los comensales.

Detrás de escena de la cocina
Detrás de escena de la cocina

Ya en la calle chequean de que nadie se olvide de nada y se sacan la selfie protocolar en la que todos tienen algún elemento icónico: el carro, los tenedores, los jugos o el postre (generalmente turrones o magdalenas que siempre les sacan una sonrisa a los más chicos). Y entonces sí ocurre la magia.

En el camino aparecen las personas a las que buscan, aquellos que muchas veces son rechazados por la sociedad. Las primeras cuadras determinan el éxito de la noche, como pasó el último miércoles. 

La jornada no podría haber comenzado mejor. Tenían 22 platos de fideos con salsa y ni bien salieron se encontraron con Soledad en la puerta de un supermercado en Palermo. Ella estaba con Alma, que cumplía 3 años unos días después. Soledad les contó a los chicos que una amiga suya estaba rondando el Parque Las Heras

Repartidos todos los platos
Repartidos todos los platos

Y eso los motivó a cambiar su recorrido. En el parque encontraron a la amiga de Soledad, que estaba con sus 5 hijos y enseguida aceptó la comida. Llamó la atención a sus hijos, advirtiéndoles que no pueden alejarse porque en caso de que alguien los vea solos puede llamar a servicio social.

El siguiente encuentro fue con un grupo que se acercó a pedir un poco de jugo. “Vivimos en la calle” confesó uno de ellos antes de que Iván les ofreciera un plato de comida. Los jóvenes sonrieron y aceptaron. "Vinimos buscando agua y nos llevamos comida”, bromeó uno de los jóvenes en situación de calle. Los amigos de PES siguieron su camino y, como cada miércoles, se cruzaron con distintas personas y experiencias.

Antes de salir hay que asegurarse de que esté todo bien cerrado
Antes de salir hay que asegurarse de que esté todo bien cerrado

Algunos comparten su historia con detalles y mucha buena onda, otros simplemente aceptan la comida y siguen con su camino. La mayoría de las personas a las que les reparten comida no viven en la calle, sino que trabajan en la Ciudad como cartoneros y viven en el conurbano bonaerense. Muchos son de lugares como Lanús o Villa Fiorito.

La corta duración del recorrido preocupa a los integrantes del grupo, ya que cada vez es mayor la cantidad de platos que cocinan, y cada vez es menor el tiempo que tardan en entregarlos, lo que significa que la cantidad de gente necesitándolos es, también, cada vez mayor.

A pesar de que el grupo realiza esta actividad hace más de 7 meses, hay algunas cosas que no les dejan de sorprender. Este fue el caso de dos señoras que estaban sentadas en la puerta del Hospital Rivadavia, quienes desconfiaron de la comida, pero al momento en el que se les aclaró que era gratis y que solo iban a charlar, bajaron la guardia. Una de ellas relató que necesitaba sacar un turno para una endoscopia y explicó que necesitaba estar ahí hasta las ocho de la mañana del día siguiente para ser la primera en la fila, la única forma de acceder a un turno rápido.

El grupo con Arturo, un señor al que le reparten regularmente
El grupo con Arturo, un señor al que le reparten regularmente

Con apenas unos pocos platos restantes, los jóvenes se encontraron con Marianela, una mujer a la que ya habían visto en las últimas semanas, y que en esta ocasión estaba acompañada por su marido, quien celebró que alguien le preguntara por su vida y sus hijos. Ya cerca de las 9 de la noche el grupo sirve el último plato de comida a Roberto.

Para colaborar con los jóvenes de PES, pueden contactarse con ellos a través de Instagram o por mail

Si conocés otras historias de solidaridad, te invitamos a compartirlas en news@mdzol.com

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