Ya no les sirve: la soledad de una campeona usada y abandonada

Ya no les sirve: la soledad de una campeona usada y abandonada

Yésica Patricia Marcos, campeona mundial de boxeo en 2009 y 2011, está hundida en la pobreza. Vive en una casa de nylon, con sus 8 perros y un gato, según mostró ella misma en una entrevista con Diario El Sol. El abandono a una ídola que muchos usaron y que hoy, le dan la espalda.

Juan Andrés Tuzzi

Juan Andrés Tuzzi

Poco más de una década después de haber tocado el cielo con las manos, Yésica Patricia Marcos se encuentra en el peor momento de su vida. O uno de los peores, porque ya fueron varios los pasajes tristes que le tocó transitar en sus 35 años

Su infancia fue un martirio. Escapó de su casa a los 12, vivió en la calle, se hundió en la droga y empezó a boxear a los 14. Gracias al deporte enderezó el rumbo de su vida. Y alcanzó la gloria.

Fue campeona del mundo, referente de un pueblo que la acompañó. La alentaron multitudes, salió en la tele, se transformó en ídola. Todos hablaban de ella. Ganó (e hizo ganar) mucho dinero.

El Bombón asesino, en su momento de gloria. Foto: Facebook Yésica Marcos.

Al igual que varios referentes populares de este bendito país, plagado de deportistas que de la nada alcanzaron todo, se esforzó, se paró en su desgracia, tomó envión y saltó lo más alto que pudo.

Y allá arriba la sostuvieron varios. O para explicarlo mejor, desde arriba, fue sostén de muchos. La usaron a más no poder. Basta recurrir a imágenes de sus peleas con el logo del municipio de San Martín o del partido político que en ese momento gobernaba. Claro, la apoyaban todos. ¡Cómo no la van a apoyar si todo lo que tocaba se transformaba en oro!

Yésica, cuando estaba construyendo su casa.

Pero... llegó el bajón. El deportivo (y personal también, porque le costó sostenerse). Y se esfumaron todos. Suele pasar. Imposible no compararla con historias de otros deportistas, sobre todo de colegas como el Mono Gatica. O el mismísimo Diego Armando Maradona.

Pero también es imposible no indignarse. No querer buscar uno por uno de los que sacaron réditos de sus logros y preguntarles por qué. Cómo es posible el abandono. Cómo es posible que no les interese un poquito la vida de quién supo ser soldado de sus batallas.

La vida de Yésica Marcos se derrumbó. Hoy, en una entrevista con el Diario El Sol, la campeona mostró su vida, que se parece mucho a su infancia. La que fue un martirio, de la que salió y a la que, por desgracia, regresó. Y los que con ella estuvieron en las buenas, brillan por su ausencia. Ya no les sirve.

El "Bombón asesino" volvió a San Martín, después de unos años en Chile, y vive en una casa de nylon, con 8 perros y un gato y apenas tiene para comer. "He ido a la municipalidad y no tienen nada para mí, pero cuando va otra gente le dan hasta machimbre", contó a ese medio.

Y añadió, respecto a una casa que pudo comprar hace casi 10 años: "Mi vivienda anterior la tuve que vender porque tenía muchas deudas, la alquilé y nunca pagaron nada".

Triste, muy triste. Pero real. 

"Casita hecha": así etiquetó esta imagen la propia Yésica Marcos en su cuenta de Facebook. Allí vive. 

 

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