"No viajamos para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape"

"No viajamos para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape"

El reencuentro de dos amigos fue el detonante de esta historia que recién comienza y puede ser motivadora para otros que anhelan vivir la vida de una forma más liviana comprometidos con su propio ser.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

Viajar es una forma de adquirir vivencias y recuerdos que perduran por el resto de la vida. La historia de dos amigos que luego de reencontrarse decidieron dar un giro a sus vidas en busca de nuevas experiencias que les permitan vivir en plenitud.

Hace tres años, Ariel Oliva y Juan Pablo Di Pietro se reencontraron luego de mucho tiempo sin verse. La complicidad estaba intacta a pesar del tiempo transcurrido, las charlas fluían mientras que ambos compartían sus vivencias de los últimos años con un denominador común que se centraba en los cambios en la forma de caminar la vida de cada uno de ellos.

No es fácil cambiar la filosofía de vida cuando sos parte de un sistema mecánico que te lleva a una dinámica que prioriza la productividad. "Los cambios deben darse por el camino del perdón, del agradecimiento, de la aceptación...de salir de la matrix. De vivir de una manera mas comprometida con el ser y no con el parecer, en simple palabras, vivir desde adentro", destacó Juan Pablo. 

Ese encuentro sirvió para comenzar a trazar un sueño que surgió de una manera espontánea y, de a poco, se va materializando con la ayuda de muchos amigos y familiares. 

Preparar la "Renoleta" no fue fácil, hace meses que invierten parte de sus ingresos en la puesta a punto del vehículo modelo 1980 con el que recorrerán parte de este sueño. Incluso comenzaron a vender remeras para juntar dinero que les permita amortizar el combustible necesario para recorrer los 7.800 km ida y vuelta que los separan de su destino.

"Vamos en un auto que nos representa nuestra infancia. Llevamos lo justo y necesario entre ellos lápiz, papel, libros y un gran destino...el Machu Picchu", dijo Juan Pablo.

Si bien el punto de llegada en el mapa que trazaron es el Machu Picchu, la meta de estos amigos es disfrutar el camino estando presentes en cada uno de los momentos, vivenciando en profundidad cada sensación que provoca el recorrido que comenzó en el momento que decidieron emprender esta nueva aventura. 

"A diferencia de la liebre la tortuga te cuenta el camino. Un poco es la visión de la vida ¿no?", destacó Ariel y agregó que sortearon muchas dificultades, desde la pandemia hasta la situación económica cada vez más incierta que atraviesan.

El último año fue clave ya que, al igual que millones de personas, vivieron momentos muy duros pero el proyecto del viaje les permitió enfocar la energía en ese sueño que anhelaban y está cada vez más cerca de materializarse.

"Estamos tratando de realizar un sueño. No viajamos para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape", destacaron.

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