¿Está bien que se construyan más torres elevadas en la Ciudad?

¿Está bien que se construyan más torres elevadas en la Ciudad?

Dos arquitectos discutieron en MDZ Radio sobre el perfil urbano de la capital provincial. ¿Ciudad mixta o zonificada?

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La planificación urbana y comercial de la Ciudad de Mendoza quedó en el centro de la polémica, tras las quejas y reproches de los vecinos por lo que consideran cierta dispersión y falta de ordenamiento en la construcción de torres y en la proliferación de comercios y pequeños negocios en zonas tradicionales de la capital provincial.

La histórica fisonomía de Mendoza fue cambiando vertiginosamente en los últimos tiempos, en especial en el corredor de Boulogne Sur Mer que atraviesa a la ciudad de norte a sur, y que delimita con el parque General San Martín. En esa avenida es notoria la construcción de grandes edificaciones y, desde asociaciones vecinales, ponen en duda las condiciones para la habilitación de esos megaproyectos que recibieron los grupos de constructoras que trabajan en la zona.

Los arquitectos urbanos Ricardo Ponte y Gerardo Montarulli fueron convocados al aire de No tan millennials para hablar sobre el ordenamiento urbano de la ciudad y de la construcción de torres.

Ponte se mostró a favor de tener una ciudad sin zonificar los barrios. Esto es que, en cada zona, puedan coexistir viviendas con comercios. "Ni tan calvo ni dos pelucas, aquí no se trata de sostener casas de dos plantas frente al parque o construir torres de 50 pisos. Encontremos una salida razonable. No es una ciencia exacta y no debería ser así. Hay modelos de sustentabilidad que respetar", indicó Ponte para agregar que "hay una corriente que pide tener una relación con el entorno, pero también tenemos el modelo Central Park, de 50 años, que al espacio verde lo rodean torres".

Por su parte, Gerardo Montarulli sostuvo que  "las dinámicas urbanas están condicionadas por los intereses que los habitan, en Mendoza tenemos el modelo de una ciudad en un desierto, esto hizo que fuera una ciudad  baja, para que el contexto mantuviera un equilibrio ambiental importante, por eso tratar de romper ese equilibrio es lo que debemos discutir. No es el tema edificios sí o no, una ciudad se construye no sólo con gran planificación sino también con intervenciones que hacen posible que la ciudad crezca".

Montarulli, que fue presidente del Colegio de Arquitectos de Mendoza, apuntó: "el crecimiento de Mendoza tiene que estar planificado para el desarrollo urbano, en función del modelo urbano condicionado por el ambiente. Esto es construir hasta la altura del árbol, el árbol tiene que ser la condición para el límite de crecimiento".

En este sentido, sostuvo que "la planificación tiene que ver con los ejes que estructuran la ciudad, aumentar o densificar las avenidas que vinculan la ciudad. Eso es lo que tenemos que discutir, por qué  se rompe con el modelo del ecosistema de Mendoza".

A su turno Ponte defendió la idea de una ciudad "mixta": "la diversidad de comercio debe estar salpicada, me parece bien no estratificar con ideas viejas las zonas de la ciudad, por ejemplo en las afueras de París se dejó proyectar, y que coexistan almacenes, viviendas en barrios, y estos son los temas que los concejales de los distintos partidos deberían plantear, pero generalmente la política va por un lado y la ciudad va por el otro".

Montarulli coincidió con esta corriente: "Una ciudad se construye de modo mixto, mientras exista esa mixtura, áreas no zonificadas, sino integradas en toda la trama de la ciudad, tenés ciudades más seguras, la pandemia nos obligó a la relación con lo próximo, entonces surgieron muchos negocios porque la imposibilidad de la gran distancia hizo que resurgiera el comercio minorista. Esto es mucho más complejo, por lo que hay que analizarlo en un contexto que no solo en Mendoza sino en todo el mundo generó un cambio, un momento especial. La ciudad debe ser mixta porque así hace posible el desarrollo de toda la actividad humana".

Ponte fue más crítico con el Estado al sostener que  "cuando el Estado se mete en cosas ridículas desbarata la centralidad que debe tener, ni tan calvo ni dos pelucas, no convertir todo en un caos, hay que preservar la identidad".

En tanto Montarulli pidió conservar "el perfil mendocino". Hay que sostener el patrimonio y la historia sin imposibilitar el progreso, hay que afianzar el progreso, tenemos que proyectarnos para el futuro, la condición ambiental de la ciudad de Mendoza no la podemos perder".

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