El desgaste del psicólogo en la pandemia: la realidad de los cuidadores de la salud mental

El desgaste del psicólogo en la pandemia: la realidad de los cuidadores de la salud mental

La salud mental es un factor esencial y por la pandemia hubo más demanda. Pero los que ayudan, también sufrieron. La precariedad de muchos psicólogos.

MDZ Sociedad

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Toda la población acude en busca de ayuda profesional y ahí aparece esta profesión, la psicología, que hoy celebra su día. La demanda de asistencia creció enormemente por la pandemia, pero los psicólogos también sufrieron las consecuencias. Ellos también son personas con vidas, deseos, familia, todo un mundo personal y en los últimos tiempos recayó sobre ellos también le peso de la sobrecarga por la pandemia.

Mario Lamagrande, magister y licenciado en psicología, explicó cómo impacta en los propios profesionales la sobrecarga. “El psicólogo es la herramienta de intervención, y en esas intervenciones se va desgastando; técnicamente eso es lo que lleva al cansancio emocional una de las dimensiones del síndrome de burnout o quemarse en el empleo. Ese consumo personal se da por la interacción con los usuarios directos e indirectos, las consecuencias emocionales y conductuales van en procesión por dentro, llevadas a su vida particular. Es ahí donde quien cuida descubre los límites”, dijo es especialista.

Lamagrande hizo hincapié en el bajo costo que suelen tener las consultas psicológicas. “El profesional se encuentra con problemas de la cotidianeidad de sus pacientes, consultas de un valor menor al de una “big mac” que debe pagar una caja jubilatoria que a nuestros jubilados representa la mínima. Los nuevos psicólogos que  deben supervisar y pedir de favor ser asistidos por sus colegas de más experiencia”, dijo.

Lamagrande, que encabeza la lista "Psi"  del Consejo Directivo del Colegio Profesional de Psicólogos, dijo estar preocupado por la precariedad de los profesionales. La situación hace que muchos psicólogos incluso abandonen la profesión. “Ese profesional que insufla valor, amor, deseo, cariño a las personas, que se forma y sigue formándose, que debe pagar por supervisión y su propia terapia no llega a fin de mes. Ese circuito de desesperanza hace que deje la profesión y es captado por el mercado laboral que lo recibe con los brazos abiertos, porque es una persona formada en la empatía, el trabajo de grupos, en la resolución de problemas, aunque esa riqueza que se lleva un empleo empobrece la vida de las personas porque ese 'ser extraordinario' que es un terapeuta ya no enriquecerá la vida”, explicó.

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