Dolor por la muerte de un enfermero en la Clínica Santa Rosa

Dolor por la muerte de un enfermero en la Clínica Santa Rosa

Roberto Duarte, enfermero de esa institución, estaba internado desde el 1 de septiembre por tener covid-19, pero no pudo superarla. El cuadro se agravó y falleció anoche.

Santiago Hernandorena

Roberto Duarte tenía 48 años, era camillero, estudiaba enfermería y prestaba servicio en la Clínica Santa Rosa. El 1 de septiembre tuvo que ser internado por coronavirus y el cuadro se fue agravando hasta llegar a su fallecimiento en el día de ayer. 

Muy querido por sus colegas y compañeros, su muerte conmovió a la comunidad de la sanidad y fue despido en redes sociales con dolorosos mensajes.

Adolfo Duarte, hermano del fallecido, es Licenciado en Enfermería. Mientras hablaba con él, escuchaba en la casa de al lado a una familia que se comía un asado, juntándose y rompiendo las leyes que prohíben esas reuniones.

Roberto y Adolfo Duarte

“Trabajé 10 años con él en la Clínica. Era una persona muy alegre, era el alma de la Clínica. Era muy querido y llevaba la alegría” comentó. Adolfo renunció hace un par de meses porque trabaja en otro hospital y no quería correr un doble riesgo y así poder proteger a su familia.

“Él andaba por todos lados, seguramente le ha tocado trasladar a los pacientes de covid. Era sano, no tenía patologías preexistentes, deportista, no podemos entender como puede haber sucedido esto”.

“Estuvo internado en el piso y hace una semana y media, más o menos, lo pasaron a terapia porque se fue agravando de a poquito. Sus órganos no pudieron resistir. La inflamación pulmonar era muy severa”, señaló.

Acerca de cómo se toman los pacientes el diagnóstico, comentó que “me ha tocado de sostenerlos en ese momento y es muy duro para esa persona. Uno trata de tranquilizarlos. Hay personas mayores que han llegado al hospital y prácticamente se han muerto en la guardia”.

“Es un tiempo muy difícil y duro para la sociedad. El personal de salud no solo está luchando con el virus, sino con el gobierno que no nos reconocen. Yo hace cinco años que estoy tratando que me pasen al régimen profesional y no lo hacen entonces llega un momento que queremos (rompe en llanto)… bajar  los brazos”.

Mientras lo escuchaba llorar, desde la casa vecina discutían por política y por qué gobierno era mejor. “Ya no aguantamos, loco”, decía llorando.

Se tienen que cuidar, esto no es un chiste. Hoy en día te das cuenta de que el sistema de salud está colapsado. Tienen que tomar conciencia del distanciamiento social, de las juntadas, de todo, porque hoy en día me toca a mi como trabajador de la salud perder a un hermano, pero mañana pueden estar ellos. Mi hermano era una persona sana y a cualquiera le puede tocar. Tenemos que tener empatía por el otro, por aquellos que la están pasando mal. De esto se sale así”, manifestó. 

Lo dejé muy triste, es lógico. Triste como estaba yo pensando en los trabajadores de la salud que se juegan la vida en contacto directo mientras los demás parecemos no caer en cuenta de los riesgos de una simple juntada.

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