Vivir en Chile: historias de argentinos del otro lado de la cordillera

Vivir en Chile: historias de argentinos del otro lado de la cordillera

MDZ dialogó con argentinos que decidieron cruzar los Andes en busca de nuevas oportunidades. Por qué decidieron radicarse en Chile, cómo es el estilo de vida que llevan, a qué se dedican.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Algunos cruzaron la cordillera por amor, otros en busca de nuevas experiencias en otro país y mejores oportunidades. Un pantallazo de cómo es la vida en Chile a través de cuatro historias de argentinos que viven en allá.

Apostó al amor

Yamila Rosas (39) es mendocina, se mudó a Santiago de Chile el 9 de julio de 2012 con sus dos hijos, Benjamín y Julieta, para encontrarse con su esposo chileno y fruto de esta relación nació su hijo más chico León. Yamila es emprendedora, abrió hace siete años su peluquería y centro de belleza, Divino Tesoro, en un barrio residencial de Providencia (Santiago) y está por inaugurar una nueva sucursal, “estoy feliz”, expresa.

argentinos chile
Yamila Rosas y su esposo Paul Adler, junto a la conductora de TV Carolina de Moras.

Decidió radicarse allá por amor y en busca de un cambio de vida. Dejar todo en Mendoza y mudarse a Chile con dos niños no fue nada fácil, “el proceso fue durísimo, yo pensé que iba a ser más fácil, lloraba todos los días. Me costó porque, si bien estamos al lado, la cultura y la sociedad es muy distinta”, cuenta Yamila y reflexiona que probablemente esto se deba a que es una gran ciudad más allá de ser otro país.

La mendocina resalta las diferencias entre Santiago y su ciudad natal al contar: “acá la gente anda a mil, eso es estresante. Además son muy fríos, nadie se conoce y eso me chocó. Me fui adaptando de a poco al ver bien a mis hijos, al estar yo bien con mi marido y cuando comencé a trabajar”. Dicen que los niños se adaptan más fácil a los cambios, y así fue, "para los niños fue muy simple, ellos se adaptaron en un mes. Están felices y se consideran más chilenos”. 

"La vida acá es muy distinta a Mendoza, no se duerme siesta, no se vuelve a almorzar a la casa y la mayoría de las escuelas son doble turno".

Respecto al acceso a bienes materiales, Yamila cuenta que es mucho más fácil que en Argentina, “en nuestro caso, y la mayoría de la clase media de Chile, no hay capacidad de ahorro pero si acceso a créditos con intereses muy bajos. Entonces, en vez de ahorrar se saca créditos para tener una casa o un auto y se vive con deudas pero que son pagables”.

Yamila cuenta con nostalgia que extraña a su país y sus raíces, pero pese a eso expresa decidida: "no volvería a Argentina, ya no es lo que era antes cuando yo me críe”.

Un mendocino en el Desierto de Atacama

Leonardo Duarte (33) es ingeniero industrial, mendocino y vive en un lugar único en el mundo, San Pedro de Atacama, al norte de Chile en el límite entre Bolivia y Argentina. Hace casi 6 años se mudó al desierto más árido junto a su esposa, quien es chilena y con quien tiene una niña de 3 años.

Leonardo junto a su esposa Renate y su hija Laura con el Volcán Licancabur de fondo

“Al principio fue un poco difícil, esta es una zona bastante árida, estamos básicamente en el desierto” cuenta Leonardo y explica que tampoco le resultó fácil adaptarse a la cultura del lugar, “es un área de desarrollo indígena donde predomina principalmente la cultura licanantay”.

Leonardo lleva una vida tranquila y segura en este pueblo de no más de 11 mil habitantes. Actualmente se dedica a dar clases de ajedrez en escuelas y a particulares. Antes pasó por varios rubros, Atacama es la tercera ciudad más turística de Chile, esto le permitió trabajar en restaurants, hoteles y en el Área de Planificación y Proyecto en la Municipalidad de San Pedro de Atacama.

En cuanto a la situación económica, el ingeniero comenta que lo positivo de ese país es que brinda estabilidad económica, “uno puede planificar mejor la economía familiar”. Pese a sentirse seguro en Chile por varios aspectos, Leonardo asegura que volvería a Argentina, “principalmente a Mendoza, me encantaría volver a vivir ahí”. Los lazos afectivos son más fuertes, “volvería por mi familia, mis amigos y porque a mí personalmente me gusta la calidad de vida de la provincia”. 

Una puerta al "primer mundo"

Valentina Guerra (30 años) es arquitecta, nació en Mendoza y vive en Santiago de Chile. Desde hace un año y medio trabaja en el rubro retail, desarrolla oficinas para marcas internacionales como Lauder, Starbucks y actualmente Coca-Cola Company.

El motor que la motivó a cruzar la cordillera, hace más de cinco años, fue su inquietud por vivir una nueva vida en otro país, “quería vivir una experiencia nueva, conocer otras costumbres y cultura”.

"Quería conocer otras costumbres y cultura"

Valentina cuenta con experiencia laboral en diversos rubros de la arquitectura en Chile, “ha sido super enriquecedor”. Ella explica que la salida laboral en este país es más amplia y que brinda la oportunidad de tener contacto con el primer mundo, a nivel tecnológico, a nivel desarrollo, a nivel contacto profesional. Por ejemplo, actualmente está en contacto directo con Atlanta (Estados Unidos) por su trabajo para Coca-Cola. Por otro lado, cuenta que “hay mucho más competitividad, acá sos uno más y nadie te conoce por eso hay que trabajar mucho solo”.

Valentina formó su familia en Chile, se casó con Tomasso (un italiano que vive también en Santiago) y tuvieron a su hijo, Tizziano, hace 2 meses, “Chile me ha dado mi familia y por eso estoy muy agradecida”.

“El estilo de vida acá depende de la zona que vivas y qué ingresos tengas”, cuenta Valentina y explica que en el vecino país se hace notar la diferencia social y de clases, “eso me ha chocado mucho”. “Hay muchas injusticias, por eso en octubre hubo una gran rebelión de la sociedad”.

Si bien Valentina y su marido están muy a gusto con sus vidas allá,  planean trasladarse en un tiempo, “ya cumplimos con nuestra experiencia en Chile y estamos esperando que surja otra oportunidad laboral para mudarnos a otro país”. Pero Argentina tampoco es una opción para ellos, “no volvería, la situación es lamentable. Como jóvenes no encontrás futuro, todo cuesta mucho”, expresa.

Un cordobés emprendedor

Luciano Depaoli es oriundo de Córdoba, hace diecisiete años llegó a Santiago de Chile como una aventura, “tenía ganas de viajar, explorar, conocer lugares nuevos”. Un conocido le recomendó que se animará a vivir en Chile, y así fue, Luciano llegó a probar suerte de modelo publicitario y tras varias experiencias hoy tiene su propia agencia, Essence Models, en la cual representa a modelos, influencers y talentos.

Luciano hoy tiene su agencia, Essence Models, en la cual representa a modelos, influencers y talentos.

“Las cosas al principio no se daban como yo esperaba, los primeros 6 meses acá me mudé 6 veces”, recuerda el cordobés. Sin embargo, continuó con su proyecto de vivir en Chile y las oportunidades surgieron de a poco. 

Luciano descubrió en Chile su pasión por el running

Es un lugar en el cual tenés solvencia, estoy muy contento con lo que hago, la agencia se ha posicionado muy bien en el mercado”, expresa Luciano y agrega “todo esto me permite viajar por distintas partes del mundo”.

Chile ya es mi casa”, afirma Luciano aunque confiesa que siempre el “bichito” de volver a la Argentina está presente. “Si así lo hiciera sería vinculado con Chile, donde nació mi empresa”.

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