¿Por qué es más atractivo lanzar una compañía en América Latina que en Silicon Valley?

¿Por qué es más atractivo lanzar una compañía en América Latina que en Silicon Valley?

La empresaria Courtney McColgan, fundadora y CEO de Runa, explica cuáles son las ventajas que tiene la región para emprender una start-up. Según su visión, LATAM tiene mucho más para ofrecer que el valle californiano, reconocido mundialmente por sus innovaciones y por ser sede de las Big Tech.

Marcos Álvarez

¿Estás cansado del coronavirus, de la cuarentena y de todas las noticias desalentadoras a su alrededor? ¿Estás cansado de emprender sin éxito y pensás que América Latina no es el lugar y qué tendrías más suerte si estuvieras, por ejemplo, en Silicon Valley? ¿Estás preocupado porque la pandemia podría dejar un panorama aún más incierto para la iniciativa privada?

Aunque son inquietudes lógicas en el contexto que estamos viviendo, por suerte hay alguien mucho más optimista, una cualidad clave para emprender. Se trata de Courtney McColgan, una empresaria estadounidense que asegura que hoy “es más excitante lanzar una start-up en América Latina que en Silicon Valley”.

Pero, ¿qué es lo que ella está viendo que nosotros no advertimos? Básicamente, la fundadora de Runa, una tecnológica enfocada en la gestión de recursos humanos creada en México, cree que en Latinoamérica todavía “hay problemas fundamentales sin resolver, hay grandes barreras de entrada y las ganancias son mayores”. Entonces, quienes creen empresas que resuelvan esos problemas podrán asistir enormes mercados insatisfechos que los ayudarán a convertirse en las nuevas “súper empresas” de la región.

“Cualquiera –explica McColgan– que haya intentado pagar una compra online con una tarjeta de débito en América Latina sabe que es un dolor de cabeza. Sin embargo, Cuenca te brinda la posibilidad de cargar cualquier compra online en tu tarjeta de débito y no ser bloqueado. Simple, ¿no?, ¡pero nadie lo había hecho antes!”. También destacó a Beek, que está ofreciendo audiolibros en español, un servicio difícil de encontrar en otras plataformas similares, ya que es “extremadamente limitado” el catálogo ofrecido en esta lengua. “Si tanto Beek como Cuenca logran captar sólo el 1% de la oportunidad de sus mercados, cada uno puede construir una empresa de US$1.000 millones de dólares. Estas mismas oportunidades han ido y venido en los Estados Unidos”.

Aunque advierte que generar una empresa en América Latina “tiene sus desafíos y no es para los débiles de corazón”, también resalta que las grandes barreras de entrada existentes no contribuyen a que se pueda replicar fácilmente lo que otro hizo primero.

Las mayores ganancias son otro beneficio, que ejemplificó con Mercado Libre. “Originalmente, se propusieron ser el Ebay de América Latina. Crear un mercado en línea donde compradores y vendedores pudieran concretar transacciones. Casi 20 años después, la empresa no solo ha creado un mercado en línea, también tiene una red de distribución, una plataforma de pago y una oferta de servicios financieros. Su valor de mercado es de US$60 mil millones, lo que representa un 33% más que su contraparte de Ebay en Estados Unidos”.

McColgan, que estudio Economía, Artes y Mandarín en la Universidad de Berkeley, alerta que estas ventajas latinoamericanas hay que aprovecharlas ya, porque “están pasando aquí y ahora. De hecho, no creo que vayan a estar en 10 años”.

“Ahora –continuó– hay más emprendedores latinoamericanos que están iniciando empresas en América Latina, que en toda su historia. El año pasado, los inversores de riesgo (venture capitals) invirtieron US$ 4.600 millones de dólares en América Latina y esa cantidad, según las estadísticas de Lavca, se ha duplicado cada año desde 2016”.

Semejante interés por emprender, también se traduciría en un circulo virtuoso. “Con tanta gente atacando los problemas, las cosas cambiarán. Los emprendedores enseñarán a sus empleados cómo construir y ejecutar bien, y esos empleados comenzarán sus propias empresas algún día. A medida que cada uno de nosotros asuma uno de estos problemas fundamentales, habrá menos de ellos para resolver. Eso no significa que no habrá oportunidades, pero construir ´súper-empresas´ ya no será tan fácil”.

La empresaria estadounidense puede hablar desde su experiencia personal y por eso, su visión aparece como un grito de esperanza para la demacrada imagen latinoamericana. Luego de graduarse en Berkeley, Courtney pudo foguearse en el mundo financiero, trabajando en fondos de inversión y más tarde, en Morgan Stanley que “me enseñó mucho de finanzas. Aprendí a construir una empresa con un formato de modelo financiero. Aprendí a valorar una empresa en base a ese modelo. Fue la primera vez que conecté una empresa a los números que la respaldan”. Además, esta mujer con vocación empresaria desde niña, completó un MBA (posgrado en Negocios y Administración) nada más y nada menos que en la Universidad de Stanford, reconocida por la cantidad de desarrolladores, emprendedores y fundadores de nuevas empresas que han pasado por allí. Todo ese background, le permitió sumarse a Cabify para ser su Directora de Marketing a nivel global, lo que en la jerga se conoce como CMO (Chief Marketing Office). Cuando llegó a ese puesto, la empresa, gran competencia de Uber en España y Latinoamérica, tenía un valor de mercado de US$20 millones de dólares y funcionaba en algunos pocos países. Cuatro años después, cuando decidió irse para crear Runa y ofrecer su software para procesar el pago de sueldos pymes mexicanas, la valoración de Cabify había crecido a US$1.200 millones, con presencia en más de 130 ciudades de varios países.

En Cabify, McColgan tuvo a su cargo la adquisición global de clientes y tuvo mucha relación con América Latina, posición que le dio un gran conocimiento de la región. Por eso, no duda en afirmar que ni la pandemia desatada por el COVID-19 podrán malograr su pronóstico sobre las start-ups. “Creo que ha destacado, aún más, la razón para invertir en América Latina. Antes de la pandemia, había mucho dinero en el mercado. Los consumidores estaban dispuestos a pagar por soluciones que ´eran buenas de tener´, las que tal vez mejoraban parte de un proceso establecido. Los inversionistas estaban felices de financiar esos negocios. Hoy en día, las billeteras son ajustadas y la gente no gasta de manera tan frívola. Las ´cosas buenas para tener´ están afuera y las ´cosas necesarias para tener´ adentro. Las soluciones que ofrecieron una mejora, equis veces mayor, en parte de un proceso que ya funciona bien, no son tan necesarias. Y los inversionistas no están tan emocionados de financiar soluciones que no resuelven problemas reales. En este nuevo mercado, las empresas que están atacando los duros problemas fundamentales saldrán ganando y, como resultado, América Latina brillará…”.

Pero, para construir empresas emergentes de tecnología y que luego crezcan hasta convertirse en exitosas o en grandes empresas, se necesitan tres elementos claves: capital, personas e ideas. Esto de alguna manera, se transforma en una línea que hay que cruzar. Por ello, para la CEO de Runa, la próxima “frontera tecnológica” es Latinoamérica. “Hoy existen más de 50 fondos de riesgo en la región. Hace 20 años, solo había uno. Además, cada inversor de riesgo de Estados Unidos ha realizado o está buscando hacer una inversión en América Latina. Por último, todos los empleados e inversionistas de startups de América Latina con éxito como Nubank, Mercado Libre y Despegar están reinvirtiendo ese capital en la próxima generación de emprendedores, en forma de cheques semilla (seed funding)”.

“América Latina –remarcó– nunca ha estado mejor posicionada. Mercado Libre tiene 10 mil empleados, Despegar (3.000) y Nubank (2.000). Solo con esas tres empresas, existe un grupo de más de 15 mil personas que han experimentado de primera mano lo que es construir un ´unicornio´ en América Latina. ¿Cuánto quieres apostar qué de ese grupo saldrá el creador del próximo ´unicornio´?”.

En ese entramado regional, Courtney considera que México es el país que está mejor posicionado para aprovechar este momento y tiene números abrumadores: 120 millones de personas y 4 millones de empresas. “Alberga suficiente tamaño de mercado para soportar la construcción de un negocio de US$ 1.000 millones de dólares. En Runa, si tan solo captamos el 3% del mercado mexicano, podemos construir un unicornio”. Al hablar de las otras ventajas este país, esta profesional estadounidense remarcó que “México es la puerta de entrada al resto de América Latina. Una vez que se construya ese negocio de US$ 1.000 millones de dólares en México, será mucho más fácil expandirlo al resto de la región. Por último, está bien posicionado y solo con un vuelo de 4 horas se viaja de la Ciudad de México a San Francisco. Esta cercanía a Silicon Valley es muy beneficiosa. Permite a los emprendedores aprovechar su mano de obra, pero también permite a los inversionistas visitar más fácilmente una empresa mexicana. Esas dos ventajas pueden marcar una gran diferencia al crear una empresa de tecnología respaldada por inversionistas de Silicon Valley”.

Entonces, surgió la pregunta obvia: ¿qué lugar ocupa Argentina en su pronóstico, sobre todo, teniendo en cuenta la crisis política, económica y social que atraviesa en medio de esta pandemia? Luego de recordar qué en su paso por Cabify, algunos de los mejores curriculum vitae que leyó le llegaron de nuestro país, McColgan respondió: “No hay dudas que Argentina tiene una de las mejores reservas de talento técnico de la región. Sin embargo, no solo se necesita talento para construir una empresa. También se necesita una población de personas para adoptarlas. Desafortunadamente, por ahora, es más probable encontrar esa población en países más grandes y estables como Brasil y México”.

Sin embargo, aclaró que no significa que vayamos a quedar relegados. “Muchos argentinos están aceptando trabajos remotos o mudándose a otros países de América Latina para trabajar en los gigantes tecnológicos emergentes de la región”.

Aún en medio de la pandemia, Courtney McColgan insiste en qué hay que creer en uno mismo. “Mi mamá, que ha sido mi gran inspiración, siempre me decía: ´si puedes soñarlo, puedes lograrlo´. Una vez que tienes confianza en tí mismo, no hay límites para lo que puedes hacer”. Con la misma confianza que tenía desde niña, cuando vendía limonada en la esquina de su casa u organizaba ventas de garage, se lanzó a crear Runa, la que empresa techie con la que logró captar US$ 6 millones de dólares, que aportaron Salesforce, Rappi, WeWork y Cabify, entre otros. Esa misma empresa con la que aspira a convertirse en el nuevo “unicornio” mexicano. Si ella confió en América Latina, nosotros ¿qué estamos esperando?

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