Ori and the Will of the Wisps: el placer de un buen plataforma
Cuando en 2015 Moon Studios nos sorprendió a todos con su primer lanzamiento: Ori and the Blind Forest, automáticamente los seguidores del juego empezaron a analizar la posibilidad de que la empresa les diera una secuela digna.
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Luego de demoras, que para muchos presagiaron lo peor, Ori and the Will of the Wisps llegó al mercado este año y todos los ojos fueron rápidamente a ver si habían podido repetir la fórmula mágica que había significado su antecesor.
Para eso hay que saber que The Blind Forest tenía tres cosas que lo destacaban: arte, historia y música. Todo esto envolvían al jugador, llevándolo a encerrarse en el triste mundo e Ori y a desesperadamente querer ayudarlo para lograr su cometido (no voy a dar spoilers por si no lo jugó).
Will of hte Wisps entonces tenía por delante no solo que igualar o superar al anterior, sino agregar algunas características innovadoras a la jugabilidad que no había defraudado previamente.
Y no defrauda. La historia vuelve a ser atrapante y conmovedora. El eje es la amistad, y la unión y entrega que esta genera. Si con Blind Forest se escapa alguna lágrima, con Will of the Wisps es recomendable tener algún pañuelito a mano.
Tal vez desde la jugabilidad, lo más interesante es el cambio en el sistema de combate, que va del tradicional plataforma metroidvania y comienza a mutar a medida que el juego avanza. Esto hace que se vuelva particular y esto también afecta a los enemigos que se vuelven más particulares y, por momentos, más grandotes.
Que quede claro, no es un juego fácil, al igual que su predecesor, pero eso no lo hace menos atractivo. Se complementa a la perfección con la historia y con los otros apartados claves: el arte y la música.
Transitar el mundo de Ori es pasear por lugares de extrema belleza, acompañado por el sonido que no solo no desentona, sino que da un marco especial al juego. Muchas veces los jugadores quieren acelerar el paso para llegar al jefe, este juego lo invita a no hacerlo, a disfrutar cada lugar mientras se avanza lentamente.
Ori and the Will of the Wisps es no solo un digno sucesor de Blind Forest, sino que en algunos aspectos lo supera.


